Lo que dejo atrás

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jueves, 13 de octubre de 2011

Tu muerte

24 de marzo de 2011.

No te querías levantar en la mañana, estabas allí cobijado y dormido tan profundo, insisti lo suficiente, tiernamente, hablándote al oído: "despierta amor, ya es tarde", "me enciendes el boiler porfavor", "anda vamos a bañarnos"...al fín en la regadera, yo entré primero porque ya era tarde, tú me alcanzaste, nos bañamos juntos rápidamente, tengo la imagen de tu cuerpo desnudo y mojado muy clara en mi mente.

Salimos juntos de casa, se te notaba algo triste, caminamos de la mano hacia el urbaho, sé que hablamos pero no recuerdo nada, la siguiente imagen es la terminal, me dejaste formada en la oruga, me diste un beso en la frente y sentí un escalofrío, te seguí al caminar hasta perderte de vista en el tunel, luego esperé a que aparecieras al frente en el otro anden, desde allí me sonreiste y yo te saludaba sonriendo también, tu urbano se iba y corriste para alcanzar, mi oruga llegó y nos perdimos de vista...

A la una de la tarde te llamé a la casa, ¿cómo estás? -Bien, amor qué pasó?...habías contestado extrañamente rápido, me dejó la impresión de que estabas esperando una llamada, pero no comenté nada. Pregunté si habías ido a lo del seguro y dijiste que no, insistí en que necesitaba que me ayudaras porque yo no podía hacerlo todo yo y si no lo hacía no ibamos a poder...no te dije que te amaba, fue la única que vez que al hablar contigo por teléfono no te dije que te amaba, tampoco te dije que tenía buenas noticias, lo pensé hasta que había colgado.

Diez minutos antes de las tres de la tarde, quise llamarte de mi celular y resultó que ya no tenía saldo aunque recientemente le había comprado saldo, me puse ansiosa, esos diez minutos antes de las tres estuve en la parada de la oruga decidiendo si regresar a casa o ir con mi tutorada, habiamos quedado que iría ese día a verla, tú me esperabas hasta las seis de la tarde, pero algo me tenía muy ansiosa y no podía comunicarme contigo, no traía dinero, mi angustia al final me llevó a elegir mi responsabilidad y callar la voz que me decía que regresara a casa contigo.

5:20pm. Encuentro diez pesos y recargo el celular, te llamo y no contestas, marco a la casa y no contestas, mi angustia crece pero intento controlarme, voy camino a casa en el urbano, tratando de distraer mi mente escuchando música, siento miedo.

6:00pm. Llego a casa, algo no está bien, hay demasiada tranquilidad cuando abro la puerta de la entrada principal, nuestro perro está muy tranquilo echado junto a la puerta de la casa y no me salta como de costumbre, me quito los audífonos para escuchar mientras abro la puerta, lo primero que veo al entrar es tu compu (como siempre) pero está cerrada y tú no estás sentado frente a ella jugando o escribiendo, ¿dónde estas?. Mis movimientos automáticos se turban cuando al buscarte con la mirada te veo en el patio trasero, al lado del boiler, parece qu estás fumando, pero ¿por qué allí? todo ha sido en fracciones de segundo, me doy cuenta que estás colgado, corro hacia tí gritando, te hablo, te toco, intento quitarte la cuerda del cuello, no me percato de lo frío de tu cuerpo, ni lo morado de tus manos, sólo pareces dormido. Confusión, dolor, gritos, gritos, gritos. ¡¡¡¡NOOOOOOOOO!!! ¡¡¡NOOOOOO!!! Llamo a emergencias, preguntan si tienes pulso, no lo sé, entonces me doy cuenta que estás muerto, ¡¡¡NOOOO!!! Amor, contéstame, despierta bebé, despierta!!! pero no te mueves. De nuevo el teléfono, mi nombre, cuál es mi nombre? mi dirección, enviarán a la policía, sigo viéndote colgado, no soporto esa imagen, encuentro un cuchillo y corto la cuerda y al hacerlo cae tu cuerpo inerte entre mis brazos al tiempo que un suspiro sale de tu gargante y creo que estás vivo, me angustio más, pienso que no debí cortar la cuerda que ha sido mi culpa que tu cuello esté roto, tu cabezaq cuelga, tengo que sostener tu cabeza, noooo, noooo, nooooo, ¿por qué no se sostiene tu cabeza? Tu cuerpo está flácido, no puedo con su peso, intento acomodarte en el piso cuidando tu cabeza, tu cabeza es importante no debe golpearse podrías dañarte, ya estás muerto, no estás muerto, despierta amor, despierta, deja de jugar, te gusta jugar, te gusta asustarme, a veces duermes muy profundo y tengo que hablarte mucho para que despiertes, amor despierta amor, ¡¡¡NOOO, NOOOO, NOOOO!!!!

Mi angustia crece, encuentro mi celular...Ana, llamar; "por favor ayúdame, por favo ayúdame" "Eco...llanto, gritos, llanto" no me crees,  piensas que juego. "Ayúdame..."

Me tiro en el piso a tú lado, te hablo en susurros: ...despierta...amor..., estoy abrazada a tu cuerpo, no cesan las lágrimas, algo no está bien, ¿por qué no despiertas? tus manos están frías y moradas, tus labios secos, pero tu rostro es tibio y parecer dormir profundamente, tu rostro tiene paz, una paz diferente, no duermes...

El timbre me despierta de mi ensueño, intento levantarme, las piernas me tiemblan, no puedo caminar, de pronto siento ganas de vomitar, lentamente me acerco a la puerta. El primer rostro es conocido: Ana. No veo nada más, pero sé que la policía está con ella, hacen preguntas que ya no escucho, mis respuestas son automáticas, siento que floto, algo no es real, esto no está pasando, pero ¿entonces porque duele tanto?

Más preguntas, no sé que respondo, no me dejan estar allí, sigo hablándole y no contesta, sigue dormido, me quiere asustar siempre lo hace, está jugando...pero ¿qué hace la policía aquí? ¿por qué Ana llora en ratos y luego dice que la mire? Alex está allí, puedo verlo al final de las escaleras me está llamando, quiero subir, alguien me detiene, escucho a lo lejos mi nombre, de pronto mi hermana está allí abrazandome y llora. ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado? Llamadas telefónicas, alguien me pregunta el numero de sus papás, no sé si respondo. El tiempo no avanza, se ha detenido y no puedo entenderlo, de pronto no siento nada, ya no lloro, no siento nada, no escucho nada, no sé que está pasando a mi alrededor. Hay mucha gente y cada vez llega alguien más. Mis suegros, mi cuñado y su primo están aquí. Se han llevado a Alex, no se lo lleven, no se lo lleven, me detienen. Ya no estoy allí.

Se han llevado su cuerpo, dicen que se ha ido, dicen que está muerto, ya no estoy allí...Quieren que busque algo que escribió, no hay nada, yo sólo muevo cosas sin buscar, no sé qué estoy haciendo ni qué me piden. Ya no siento, ya no estoy.

Hay mucha gente en la casa. Me refugio en nuestro cuarto, estás allí y te abrazo, me recuesto a tu lado. Las voces dicen que es tarde, quieren que duerma, me dan algo que tome. Sigo contigo en el cuarto, quiero que se vayan pero no tengo fuerza para moverme o hablar. Sigo flotando, no sé qué pasa.

4:00am. Es tiempo. Dicen que te han entregado ya. Me visten, no quieren que vaya. Necesito verte de nuevo, sé que no es real, me mienten. Llegamos. Todo es cierto, estás allí, en un cajón color plata, todo es cierto, tu cuello está roto. ¿Qué te han hecho? Han lastimado tu cuerpo, tu hermoso cuerpo, alguien te ha hecho daño, ¿por qué te hicieron eso? No soporto el dolor, no lo soporto. Más llanto. Sólo puedo verte, necesito verte, necesito verte pero aún así no parece real.

¿De donde ha salido tanta gente? ¿Por qué están ellos aquí? Qué me importa. Hasta ayer a nadie le importaba, éramos tú y yo y unos pocos, hoy hay un mundo de gente que me habla y yo no escucho.

Al parecer se hizo de noche, para mí ha sido noche todo el tiempo, dicen que ya es otro día. Me entregan tu cuerpo en cenizas, una cajita, te han encerrado allí, aún está caliente, te abrazo a mi pecho, es lo que me queda de ti.

martes, 11 de octubre de 2011


A veces también te busco en las letras de otros, sigo tu rastro en su historia, anhelo ver tu “nombre” escrito en un muro, un párrafo, un comentario…pero no quiero escuchar que te mencionen, no quiero escuchar tu nombre legal en ninguna plática entre profesionales, ningún comentario entre morbosos y asombrados.

Quiero encontrarte en ese mundo que era tuyo, un mundo de letras, historias, cuentos, ficción y fantasía; ese mundo que me abrió la puerta a tu alma, el único en el que podíamos sobrevivir y a través del cual se fue entretejiendo nuestra historia. Tu mundo literario que me sedujo en versos hasta enamorarme, que me provocó el deseo de despertar mi ansiedad por descubrir tu piel, que me aterraba en el vacío y soledad de tus historias que al mismo tiempo me inundaban de nostalgia abrasadora acompañando a mis dolores, mis temores y mi propia soledad.

Fuimos amantes en versos, cómplices furtivos de la realidad, derrochadores de letras y melancolía. Fugitivos del tiempo y los títulos, no pudimos evitar caer en la norma social, para proteger ese mundo, nuestro mundo; no obstante fallamos, creímos ingenuos que el disfraz bastaba para acallar las voces, pero las voces gritan y en nuestro silencio han vencido a la vida y de ese mundo sólo quedan cuentos truncos, sin punto y coma, sin suspensivos y sin punto final.