Lo que dejo atrás

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lunes, 10 de febrero de 2014

Dices

Dices

Que el tiempo definirá tu camino
Que hay caminos que se cruzan pero jamás se juntan
Que el corazón está sólo del lado izquierdo

Dices

Que mis miradas no mienten
Que mi cuerpo te llama
Que es cansado besar tan intensamente

Dices

¿Por qué no aprovechar la oportunidad si allí está?
¿Para qué dar si puedes recibir?
¿Para qué buscar si van tras de ti?

Dices

Que te quedas y te vas
Que me quieres y me dañas
Que eres mi amigo y me apuñalas

Digo

¿Para qué ir detrás si puedo caminar delante?
Adiós y corres de prisa a detenerme
No y haces lo posible por convencerme
Sí y te vas
Sí y huyes
Sí y te escondes
Sí y te apagas


¿Qué dices entonces ahora?

Espacios Vacios

A veces, entre el ruido de numerosas voces infantiles, entre el ruido de carros que pasan a grandes velocidades, entre las hojas de los árboles que piso cuando salgo del trabajo, a veces, entre el espacio que queda  sobre mi piel sin que la roce el viento, a veces, allí te siento.

Entonces me detengo a oler tu perfume sobre mi piel, una burbuja de ti con un espesor de dos milímetros me envuelve toda y yo sé que estás viéndome, que estas sintiéndome, que estás pensándome. Al cabo de un segundo vuelvo a abrir los ojos y avanzo, sé que la ilusión de coincidencia es tan real que estuve contigo por horas.

Luego llega la noche, el silencio de mis pensamientos, la oscuridad de mis ojos, el frío de mi piel y sé, que la coincidencia seguirá siendo una ilusión, que además va de paso buscando mejores tierras donde fecundar. Y pienso, ¿acaso sabrá tu noche lo que mi noche sufre? ¿Tal vez tu luna ve mis ojos, tal como mis ojos se prenden de ella? Y tus estrellas, ¿saben que brillan con la luz que mis manos suplican?

Mi almohada callada me acaricia el pelo, cuando tus manos faltan, y también sobre tus manos cuando estás…mis sábanas rotas dejan entrar más calor que las rendijas entre tus dedos cuando me tocas, pero aun así mi trémula  piel añora el contacto de tu alma cada vez que emerge de entre tus labios, sobre mis labios.


Un ángel

No me arranques más plumas blancas, ¿por qué no te llevas un poco de las azules o de las negras? Mis alas blancas me dan luz y brillo, parezco majestuoso con ellas, déjame al menos un poco de brillo propio.


Mujer de ojos negros que huyes cuando me acerco, mujer de morena piel de hielo que finge no estremecerse ante mis ruegos. No me arranques más plumas blancas, te regalo las azules, las rojas, las negras…déjame un poco de brillo propio, aunque parezca sólo una mancha en el suelo, un reflejo de algún astro en el cielo…