Lo que dejo atrás

Lo que dejo atrás
caminar

También Sígueme en

  • El narrador - Verónica rompe en llanto de desesperación, las semanas ya le han parecido años encerrada en ese lugar pese a sus caminatas, pese a que le permiten estar ...
    Hace 1 año
  • Intermedio - ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: El desamor como principio básico de mi existencia, o de la Existencia, así...
    Hace 1 año

martes, 24 de junio de 2014

Trilogía de un sueño


En la cama recostada sobre mi costado izquierdo, tú de frente a mí, semirecostado, sobre tu codo. Descanso desnuda ante ti, tú me miras.

De pronto tus manos rozan mi pierna, yo no me muevo, intuyo hacia dónde vas; separo ligeramente una pierna de la otra, tus labios besan mi rodilla y entonces me vuelvo de frente y mi sexo queda expuesto a ti. Te miro e inmediatamente después cierro los ojos; no quiero verte cuando tus dedos exploren mi vulva, ni cuando encuentres mi clítoris y lo toques toscamente, no quiero verte cuando me penetres brusca y tontamente con dos dedos y que mis ojos se encuentren con esos ojos tuyos tan cínicos de lujuria, esperando la más mínima señal de placer mío para detenerte. Incluso he ahogado un (silencio). Estoy triste porque sé a dónde vas y conozco el final: gran cantidad de líquido blancuzco y pegajoso recorriendo mi garganta, yo desnuda, tú vestido; después tu espalda, una puerta que se cierra tras de ti y la luz que ahora se apaga.

Pero tus manos se detuvieron con el beso en mi rodilla y ahora siento tu aliento muy cerca de mi boca. Abro los ojos, encuentro tu rostro sonriente. -¿Qué pasa? –Nada

Me besas tiernamente los labios. Esto y esto ya no están separados, me dices, al tiempo que señalas mi sexo y mis labios. Entonces despierto con un suspiro profundo y tratando de contener el llanto, evoco tu recuerdo congelando la imagen en mi memoria; tu sonrisa se queda petrificada, parece así, una mueca burlona, cínica, respaldaba tras el brillo malévolo de tus ojos grises.

Suspiro una vez más dejando libre el recuerdo. Me levanto, no tiene sentido ya tratar de conciliar de nuevo el sueño.

Me dueles E., me digo.
_______________________________________________

-¿Salimos hoy? –Sí claro.

Las 8:30pm y aún no llega, el corazón empieza a revisar cada palabra, cada salida previa, cada mirada…analiza todo en busca de señales, ¿qué pasa, qué está mal?

-Oye, ¿qué pasó, vendrás? –Ah, lo siento, de verdad olvidé que tengo que ver a Laura y sus amigas, pero puedes venir si quieres, cenaremos en el café del otro día, ¿qué dices, vienes? –No, creo que no, prefiero seguir sola.

La conversación termina mientras una película de escenas mudas aparece frente a sus ojos muy abiertos, imagina un grupo de mujeres todas riendo, todas felices, todas guapas y a él entre todas ellas, riendo también y tomando de la mano a Laura. Ni siquiera la ha visto una vez, pero se la imagina guapa e imponente.

De la casa ha dado un salto en el tiempo y el espacio para encontrarse en un parque de diversiones, ve la Gran Caída frente a sus ojos y piensa en estar con él allá arriba, quiere comunicarle su sentir, sus ganas de la sensación más intensa que se atrevería a probar en su vida. Son muchos metros hacia abajo, la caída, aunque también subir tiene su mérito.

De la nada y en instantes, de la misma manera que llegó ella al parque de diversiones, están ahora juntos trepados en primera fila en el juego mecánico de altura, sólo piensan en bajar de allí, la angustia se fue apoderando de ambos a mitad de elevación. Sin embargo ella fue la del reto, él está allí debido a ella y por eso ella ante todo está feliz. El inicio de la caída provoca náuseas en ambos y esto la despierta.
Abre los ojos infinitos de tristeza, con un solo nombre en la comisura de los labios: Laura…
________________________________________

No quiero repetir historias, se dice una y otra vez, no quiero repetir historias. Lo invitó a conocer su nuevo hogar, todo  el día ha pensado en ello, quiere tener todo en orden para que sea agradable a la vista de él. Incluso regresó su gusto por las plantas y habla de temas de decoración con las amigas.

Entran juntos. Ella nerviosa, él… no lo sabemos. Al entrar nada está en orden. No hay muebles en esa casa, ni uno solo, todo el piso está vacío. Quizá debiera sorprenderse pero en el sueño nada es extraño, del aire saca unas colchas que extiende en la duela de la recámara principal, se recuestan mirando un ventanal, a lo lejos un cerro, las nubes grises y las gotas de lluvia que comienzan a empañar los cristales.

Ella abrazada a él. Él pasando su mano sobre sus cabellos. No te vayas, le dice. No puedo quedarme, responde. Somos amigos, ¿cierto? Solo amigos. No puedo ofrecer nada más.

El sueño se congela, la misma escena, una sola, dos cuerpos recostados sobre colchas en la duela de una recámara principal, sin muebles, sin adornos…no es un hogar, sólo el deseo de uno; no es una pareja, no es amor, es, simplemente, la ilusión de coincidencia.


viernes, 6 de junio de 2014

Aprendiendo a surcar mares





¿Por qué? Porque quedo con una sonrisa estúpida durante varias horas después de marcharte. Porque actualmente eres la única persona que puede sonrojarme, que me obliga a repasar mi guardaropa al menos diez veces antes de verte, porque además contigo siento el deseo de caminar despacio y a tu lado, de mirarte tranquila a los ojos y evitar morderme los labios mientras tanto.

Porque no necesito pensar en qué decirte, en qué callar y en qué preguntarte; porque eres transparente, honesto y bueno. Porque eres niño y sabes tomar decisiones. Porque me gustas y me encanta cuando delatas que te gusto y te ruborizas.

Porque me nace el deseo de saber más de ti, conocerte y no estar pegada de ti todo el tiempo. Porque no quiero enviarte mensajes cada día, a cada minuto y verte una vez a la semana me llena y no sufro cuando te marchas.


¿Estás enamorada? No sé, no creo, quizá no aún o no del todo;  si así fuera, es un enamoramiento bastante racional, lo cual es absurdo. No obstante, me gusta lo que siento. Porque puedo mantener la ropa puesta, desnudando mi sonrisa.

miércoles, 4 de junio de 2014

Desconcertante




Así de simple y tajante. Te veo mujer y no puedo dejar de pensar que eres hombre, esos labios rellenos de labial carmesí, ese par de senos nuevos no pueden engañar a mi mente aunque mi cuerpo se sienta confundido.

No quedas bien en ese vestido rojo, con ese profundo escote en la pierna; no quedas bien aunque los veinte hombres que te ven por debajo del segundo piso piensen todo lo contrario. Tu cuerpo esbelto y atlético no encaja con esos brazos delgados que te has hecho poner.

Desconcertante, tanto que hasta tu mirada cambia y tu voz…casi parece dulce. La coquetería femenina te va muy bien, siendo yo quien soy no te he llevado a la cama sólo porque sé que eres hombre, aunque te hayas echo amputar el pene y en su lugar colocado un clítoris y hecho un agujero un poco más abajo. Me hablas, mis oídos captan un sonido pero mi mente procesa otro muy distinto: una voz grave rasposa que me sacaba suspiros por las tardes al reposar la comida.


Desconcertante, ¡eso sí que va contigo! Hombre en cuerpo de mujer, hombre en cuerpo de hombre, desconcertante siempre has sido.


Mirando a los ojos



¿Por qué sigo aquí? Este cuarto es muy oscuro. ¿Aun existe la luz? Sé que no estoy respondiendo las preguntas correctas. Es una respuesta o es una pregunta. Buscar es el verbo, más no la acción. Petrificada deja de ser sustantivo en mi movimiento. Una isla de calma…aquí el viento tampoco respira.

No sabes dónde encontrarme pero yo sé bien dónde estoy parada (flotando), suspendida sería lo correcto. Miro al abismo directo a los ojos y me tiende sus brazos. ¿Qué haces Cassandra parada sobre el filo de un cuchillo? La sangre fresca no es tuya y la seca parece parte de la decoración de la esfera. Si ahora mismo extendieras tus brazos no me sorprendería más que ver mi cabeza parloteando bajo mis pies. Negro, rosa, carmesí y el silencio es ensordecedor.

Sólo dentro encuentras honestidad. Las ventanas están veladas por cortinas de mentiras piadosas y dolosas, la puerta tiene un cerrojo de cuatro candado, fuera cuelga el letroro: “ABIERTO. PASE UD”. No entres. No salgas. Los espejos se extinguieron décadas atrás, la única mirada que se acepta es la que vuelca los ojos hacia dentro, donde no hay luz ni palabras, ni sed ni deseo, donde no se escucha ninguna vibración que intuya vida, el único lugar donde se Es, en vez de Estar o Hacer.

Esa puerta conduce afuera, pero la solución está dentro. Siente la lava quemar tus entrañas, nada es más purificante que el fuego. Mira la nada en esencia, abraza el vacío y respira, respira el oxígeno que no existe.

Dime Cassandra, ¿qué te sostiene? ¿Por qué conservas la ilusión de los sentidos físicos que aquí no existen? No hay voz, no hay cuerpo, no hay alma, ¿Qué eres, Cassandra, en el abismo?