Lo que dejo atrás

Lo que dejo atrás
caminar

También Sígueme en

  • El narrador - Verónica rompe en llanto de desesperación, las semanas ya le han parecido años encerrada en ese lugar pese a sus caminatas, pese a que le permiten estar ...
    Hace 1 año
  • Intermedio - ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: El desamor como principio básico de mi existencia, o de la Existencia, así...
    Hace 1 año

jueves, 18 de diciembre de 2008

Del otro lado del auricular se escuchaba el sonido de la llamada entrante, me mirabas fijamente con tus grandes ojos, ansiosa, en espera de que comenzara a hablar.

-Bueno? Doctor? Soy Rosa.

-Si mijita, dime qué pasa?

-Doctor, lo que pasa es…bueno, es que volvió a pasar, no puedo caminar, creo que otra vez pasó, no sé qué debemos hacer, doctor?

-Vente inmediatamente, que tus padres te traigan, en cuanto llegues al consultorio márcame a mi celular, mientras, haré unas llamadas para preparar todo, no te preocupes mijita, todo va a estar bien, tranquila…no llores, todo saldrá bien.

-Si doctor, gracias.

Al colgar me abrazaste y comencé a llorar desconsoladamente, sí era cierto, todo volvía a comenzar. No acababa de entenderlo, ayer perfectamente había corrido, saltado, caminado y heme hoy aquí, postrada en una silla del comedor, sin poderme levantar.

Los recuerdos de aquella primera vez llegaban en pequeños flash a mi mente. Me imagine de nuevo en ese cuarto de hospital, escuchando el eterno vocear de médicos y enfermeras, con tubos y agujas por todos lados y me estremecí. Sin embargo traté de calmarme, sabía que mucho dependía de mí que todo fuera menos impactante en mi familia, tenía que ser fuerte, dejar de llorar, todos tenían que verme serena aunque temblara de miedo.

Me soltaste y te dispusiste a llamar a papá por teléfono, te veías tensa, pero lentamente tu rostro fue adquiriendo esa expresión característica de cuando tenías que tomar decisiones, de hermana mayor, de mamá que debe brindar seguridad a sus pequeños.

-Papá, soy Angela, tienes que venir a la casa, es Rosa, se ha puesto mal, su médico dijo que hay que llevarla al hospital….ok, sí, sí…ella está bien.
Colgaste y te dirigiste a mí. –quiere que le hable a mamá. Asentí con la cabeza y comenzaste a marcar a su celular. Pasaron diez minutos y ella ya estaba en casa, cinco minutos más tarde llegó papá; ninguno de los dos dijo palabra alguna, se limitaron a observarme y darte indicaciones a ti y a los más pequeños, como si yo estuviera ausente.

Jes me miraba inquieto, a sus cuatro años no comprendía lo que estaba pasando, sólo entendió que debían llevarme al médico, le explicaron que tal vez me quedaría unos días allá y que luego regresaría a casa. Bucita por su parte se comía las uñas y Tenhay observaba todo desde una esquina y anotaba las indicaciones en una libretita.

En cuestión de minutos todo estaba arreglado, Angela, mamá, papá y yo, viajaríamos a San Luis Potosí, los demás se quedaban en casa a esperar noticias. Como pudieron me bajaron al carro, las escaleras de caracol son un verdadero problema en estas situaciones, así que rodeamos y terminamos saliendo por la casa de la abuela.

En el camino todo era tensión, nadie hablo, no podía imaginar lo que pasaba por la mente de cada uno y eso me angustiaba más que saber que sería internada una vez más, en verdad no me causaba tanto miedo, estaba segura que sería aún más sencillo que la primera vez, pues ahora todo había sido a tiempo. No sabía que me esperaba un gran calvario.

Mamá iba seria, pero no como siempre estaba, ahora no se veía fría e indiferente, aunque permanecía en algún lugar recóndito de sí misma pues su mirada se enfocaba en el vacío. Papá manejaba rápidamente, concentrado sólo en la carretera. Cuando al fin llegamos, mientras mamá llamaba al doctor, me abrazaste, te acaricie el cabello y te dije que todo estaría bien, todo estaría bien. Pero algo en mi interior me decía que tal vez no sería así, que esta vez no sería tan fácil.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

-Qué pasa? Rosa, hija, qué te pasa? ¡¡No puede respirar, por favor alguien ayúdela, por favor¡¡

Una enfermera la aparta rápidamente, mientras un grupo de médicos y enfermeras se acercan.

-Qué ocurrió? Enfermera contésteme¡

-No sé, sólo le apliqué el medicamento, intravenoso como estaba indicado, debe ser una reacción…lo hice muy lento, en verdad, yo…

-Necesitamos oxígeno, rápido su tráquea se está cerrando. Una unidad de hidrocortisona, hay que hacer que respire.

-Señora por favor, necesitamos que nos deje trabajar.

-No, no me iré, los dejaré trabajar sólo déjenme ver, por favor, no estorbaré, me quedaré aquí sin moverme, por favor…

-Resucitador¡¡ la estamos perdiendo… a las tres, listo, uno, dos, tres…uno, dos, tres…uno, dos, tres… respira, su pulso es débil pero estará bien, hay que llevarla a un cuarto lo antes posible, manténgala vigilada y no le retiren el oxígeno. De quién es paciente?

-Del Dr. Mendoza, doctor.

-Maldita sea¡ manténganla bien vigilada, éste error nos costará caro, y Carlos exigirá explicaciones, no quiero un solo error más, oyeron?

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Cuando la vio salir por la puerta de urgencias, pálida, llorando, corrió a abrazarla y sintió cómo su cuerpo temblaba incontrolablemente. Un escalofrío lo recorrió, le temblaron las piernas, la voz se le cortó, un presentimiento le atravesó la piel. Se negó a pensar en lo peor y sólo espero que ella hablara.

-Que ocurrió, porque lloras, tranquila…ya dime.

Ella, sin dejar de temblar y aún con la voz cortada, lo miraba ausente, tratando de explicarle, pero sólo emitía frases entrecortadas, sin sentido.

-Está bien, ya todo está bien, trata de tranquilizarte, mírame, todo saldrá bien. Todo saldrá bien.

-Es que, ella… sentí que moría, la vi palidecer, se fue poniendo fría de todo el cuerpo, no respiraba, no respiraba…

-A donde la llevaron?

-Ya la subieron, sólo quería avisarte, quiero quedarme toda la noche con ella si estás de acuerdo. Mañana las visitas comienzan a la 1:00 p.m.

-Entonces…está muy mal?

-No lo sé, no me han dicho nada, ella sólo duerme, tendremos que esperar hasta mañana que venga el doctor. (De nuevo llora)

-Está bien, tú quédate, yo debo regresar a casa por dinero y a dejar a los niños, tal vez deba traer a Tenhay para que te supla, tú debes regresar a trabajar y yo también, habla con tu familia, tal vez por única ocasión quieran ayudar…

Se aleja rápidamente sin voltear. Alrededor todo es oscuridad, no se ve una sola lámpara en el estacionamiento del hospital. Hacía un frío helado, no había luna y el cielo estaba cubierto de nubes rojas. Elvira lo vio alejarse y se sintió aún más sola. Mientras avanzaba lentamente hacia la habitación de su hija su memoria le reprochaba lo que había tirado a la basura.

Por esas fechas hacía casi dos años, que ya no eran marido y mujer, y esta noche en particular lo sentía en lo profundo de su alma. ¿Por qué todo había acabado? Ella podía aún sentir sus brazos tibios, su amor, pero, ¿qué sentía ella hacia él? Lo amaba, pero sus errores los habían separado. Si tan solo él hubiera sido menos explosivo…y si ella no hubiera cambiado, pero ya no era tiempo de pensar en eso, ahora su hija yacía en una cama de hospital, unos instantes antes al borde de la muerte…

Cuando llegó a la puerta se detuvo, como dudando en entrar, volteo a ambas direcciones y se quedó observando el largo pasillo blanco, interminable, completamente vacío. Respiró profundo y entro, no encendió la luz. Rosa estaba allí, seguía dormida tal cual la había dejado. En el brazo derecho podía distinguirse la línea del suero que colgaba del techo, cada hora iba una enfermera a ajustar el goteo, agregar un medicamento o supervisar que la vena no se tapara, de lo contrario, inmediatamente cambiaba de brazo o vena, hasta que no hubo una sola vena lo suficientemente sana para canalizar.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Primer día

-Buenos días mijita, cómo pasaste la noche? Mira te voy a presentar a estos doctores, ellos van a estar viniendo a examinarte todos los días eh, no te me vayas a asustar, todos son mis colegas, trabajamos en equipo. Ahorita te va a revisar este doctor que está junto a mí, es neurólogo, muy bueno, el mejor, quiero que cooperes con él y verás cómo todo lo solucionamos rápido.

-Hola hermosa

-Hola

-Cuántos años tienes? Mientras tanto pinchaba sus pies y piernas con una gran aguja, daba unos golpecitos para ver sus reflejos y luego pasaba al vientre haciendo lo mismo. A cada movimiento su expresión era menos alentadora, con miradas significativas hacia el Dr. Abud quien solamente observaba desde la base de la cama.

-18

-Eres muy joven y bonita. Muy bien he terminado, ves que sencillo, mañana vendré a visitarte de nuevo por la mañana, estás de acuerdo?

-No creo que tenga opción –pensé, después de todo me estaba convirtiendo en un conejillo de indias, según había escuchado por los internos, me estaban administrando una droga muy fuerte pero aún en investigación, esperaban que funcionara conmigo, me habían inscrito a un protocolo (¿protocolo?), sí, el objetivo era eliminar las células características del LES con anticuerpos de ratas o algo así. –sí, doctor –dije al fin con resignación.

Era mi primer día internada y ya estaba molesta. Dr. Hernández, Dr. Hernández, se le solicita en urgencias. Que por lo menos vocearan un doctor distinto cada hora¡¡ pero no, tenía que ser siempre el Dr. Hernández¡¡ ¿Acaso era el único doctor en el hospital? Me dolía la cabeza y me encontraba extrañamente cansada, los brazos me dolían y tenía todas las venas ponchadas, pareciera que llevaba una semana y no un día allí encerrada. Una pequeña manguera asomaba bajo mi bata y entonces recordé todo.

Comenzó cuando esa enfermera me inyecto un medicamento por la vena, de pronto dejé de sentir mis brazos y a no poder respirar, todo estaba muy borroso en mi memoria, luces, batas blancas, gritos, mi madre llorando y alguien empujándola hacia atrás. En un instante todas las luces se apagaron y ahora despertaba en este cuarto, llena de agujas y mangueras en todo el cuerpo.


-Dr. Guzmán, necesito que la lleve a una interconsulta con el oftalmólogo, prácticamente no tolera la luz; quiero análisis completos, en cuanto pueda quítele esa sonda que la está torturando y llévela a la clínica para una resonancia magnética.

-Sí doctor, alguna otra indicación en su medicamento?

-No, tenemos que esperar a ver cómo reacciona, el medicamente es demasiado agresivo, tal vez no lo tolere, se está debilitando muy rápido, manténgala en estricta observación y avíseme de cualquier cambio. Regresaré en la noche a pasar visita.

-Sí, doctor.


Escuchaba sus voces fuera del cuarto, más como murmullos, como tratando de guardar un secreto. Sí, yo también me daba cuenta que la luz me hería los ojos y que el espejo reflejaba un rostro fantasmal, ¡cómo se puede cambiar de la noche a la mañana!

-Mamá, no puedo tener un cuarto privado? No me gusta estar aquí.

-Lo sé gordita pero los doctores dicen que no hay más cuartos. En cuanto se desocupe un privado te cambiaran, mientras tienes que estar aquí.

El cuarto era grande, había otros dos pacientes en esa habitación, en la cama de enfrente una señora, también tratada para LES, gorda, de baja estatura y con una voz chillante; en la siguiente cama descansaba una anciana de muy mal genio, acababa de ser operada del corazón; y finalmente, la cama al lado de Rosa se encontraba vacía. Toda la escena era lamentable, Rosa observaba atentamente a las otras enfermas con sus familiares. La señora de enfrente comía gorditas que su hermana le llevaba de contrabando y la anciana discutía con su marido porque éste no sabía acomodar la cama a la altura que ella le pedía.

Mientras tanto, su madre se despedía con un beso prometiendo volver al día siguiente y Rosa veía entrar por la puerta a su padre, con una sonrisa forzada y la preocupación en la mirada; un libro en el brazo derecho y en el izquierdo un cuaderno, que de ese momento en adelante se convertiría en una especie de crónica acerca de la estancia de su hija en el hospital.


Segundo día

Avanzábamos rápidamente, al parecer alguien me empujaba sobre una silla de ruedas, cubrían mi rostro con una sábana y pude sentir las manos tibias de mi madre colocándome unas gafas sobre los ojos. Aún así, todo era demasiado brillante, jamás la luz del sol había sido tan blanca, todo era blanco intenso a mi alrededor, creía que no veía por esa luz tan intensa del día, quise saber quien me acompañaba pero nadie hablo y me sentía demasiado cansada para articular palabra.

-Rosa, ya llegamos, aquí hay unos doctores que van a revisar tus ojos, ya puedes quitarte las gafas. Ellos te ayudarán, no te preocupes, no es necesario que te muevas, te revisaran en la silla.

Me quito torpemente los lentes que me cubrían de la luz y mi sorpresa es que todo sigue siendo blanco, no hay nada más que luz, no hay rostros, no hay objetos, me doy cuenta entonces de la gravedad del asunto: estoy ciega, cómo es que ocurrió?

-Bien, Rosa, soy el doctor Román, puedes verme?
-No

-Está bien, quiero que te quedes como estás, no te muevas voy a revisar tus ojos, colocaré un instrumento delante de ti y moveré tu cabeza para poner tu barbilla sobre él, tú solo mantén tus ojos abiertos, será muy rápido.

-Aja, doctor, por qué no puedo ver?

-Es lo que vamos a investigar ahora. Quieta. Muy bien, ya está. Ya está, bien, ahora puedes regresar a tu cuarto.

-No me va a decir qué pasa con mis ojos?

-Lo que les pasa a tus ojos es reversible, recuperarás la vista en cuanto se detenga la activación del LES. Lo que ocurre ahora es que tu retina se está desprendiendo, por eso ves únicamente luz blanca, pero todo eso sanará en cuanto los medicamentos actúen.

-Gracias doctor. Es todo?

-Sí, Rosa, es todo.


Alguien vuelve a colocar las gafas en mi rostro y a cubrirme con la sábana, deja su mano sobre mi hombro y yo la tomo pensando que es mi madre, pero se sienten diferentes, más regordetas y menos tibias.

-Es tu tía Nena, vino a cuidarte.

-Hola tía, no puedo verte. –escucho sus sollozos mientras aprieta mi hombro. Sí, yo también quiero llorar, pero ya es suficiente con el sufrimiento de ellos.

-No te preocupes mi niña, aquí estoy aunque no me veas.

Tercer día

-Papá eres tú, ya llegaste? Te estaba esperando.

-Hola hija, cómo supiste, me viste, ya puedes ver?

-No papá, sólo te sentí. Quiero que me leas, por favor, traes mi libro de Taylor Cadlwell? No lo he terminado de leer, puedes leerme por favor?

-Sí mi niña, sí lo traigo, supuse que querrías continuar con tu lectura. No te preocupes yo te leeré todos los días. Te quiero corazón, dime cómo estás hoy?

-Cansada papi, muy cansada, crees que pronto pueda regresar a casa? Ya no aguanto más.

-Tienes que ser fuerte hermosa, nosotros estamos contigo diario, no te desesperes, hay que tener paciencia.

-Sí papá, no ha venido mi doctor, ayer tampoco regresó en la noche.

-Vino en la mañana pero estabas dormida, hablo con nosotros. Debes descansar mucho, te leeré para que duermas.

-De acuerdo.

Día 4

-Dr. Hernández se le solicita en quirófano, Dr. Hernández, favor de presentarse en quirófano.

Después de una semana

-Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos, ya no tiene sentido mantenerla en el hospital en vez de seguir mejorando puede adquirir alguna infección, recuerden que Rosa se encuentra inmunodeprimida y cualquier infección por simple que sea puede empeorar su estado. Todo el equipo de médicos estamos de acuerdo en que debemos darla de alta, ella estará más tranquila en su casa, con su familia; nosotros ya no podemos hacer más.

Ha respondido adversamente al tratamiento, no podemos hacer más, le tratamos con lo más potente y nuevo en el campo y aún así no respondió como esperábamos. Deben tratar de entender que su futuro es incierto, no sabemos cómo seguirá evolucionando, puede recuperar la capacidad de caminar de igual manera que ha recupera la vista, sin embargo no queremos darles falsas esperanzas. Es la segunda vez que le ocurre esto a Rosa y se ha muerto gran parte de su médula espinal, los impulsos nerviosos ya no llegan a sus piernas por ello no puede responder a la orden que envía su cerebro.

-Quiere decir que nunca volverá a caminar?

-No podemos asegurarlo. Como le digo desconocemos la evolución que Rosa vaya a tener. Por sus condiciones llegamos a pensar que no recuperaría la vista y pasó lo contrario, puede ocurrir lo mismo con su movilidad y sensibilidad en piernas. No obstante, y aunque así ocurriera, es nuestra obligación informarles que su riñón se encuentra muy deteriorado y presenta graves afecciones de hígado y corazón.

-Va a morir?

-Su estado es muy débil. No lo sabemos, pero lo mejor desde nuestro punto de vista es que regrese a su hogar y le brinden ustedes todos los cuidados y cariño que necesita, ella estará mucho mejor en casa.

De vuelta a casa

El viaje fue terriblemente cansado, aunque me dieron de alta desde las 9 de la mañana, no fue hasta las 8 de la noche que salimos del hospital. Recuerdo no sentir mi cuerpo, cada día era como ir perdiendo un pedacito de ti, sin embargo estaba completa, no me faltaba nada. Me sacaron en silla de ruedas, hacía un frío helado y la noche era muy oscura, sin luna solo con unas cuantas estrellas en lo alto.

Ya en el carro intentaron acomodar el asiento lo más acostado que se podía, mi espalda no toleraba sin embargo, el leve ajetreo del viaje, con todo y sedantes sentía que mi cuerpo se desmembraba.

Al fin en casa me recibieron mis hermanas y hermano, me esperaban en la entrada muy contentos, pero me encontraba tan cansada que apenas pude sonreir al verlos escurriéndome algunas gotas saladas por las mejillas. Algo había en el ambiente diferente, una sensación extraña que me susurraba que sería mi última noche en casa, con mi familia y no pude evitar sentir miedo.

Los miré a todos, tratando de guardar esos rostros en mi memoria, tratando de grabar su mirada en mi corazón. Siempre me gustó escribir, y ahora no podía, nunca fui buena hablando de mí y esa no era la excepción así que no pude decirles nada, no pude despedirme aún sabiendo que partiría muy pronto.

Allí estaban todos, me subieron al cuarto y se quedaron hasta que me dormí. Seguí soñando con cada uno: Angela con sus grandes ojos oscuros me arropaba cariñosamente, percibí el olor de su pelo mientras lo hacía; mis padres se comunicaban con miradas entre ellos, los veía tomarse de la mano como un signo de perdón, de reconciliación. Jes, mi pequeño bebé, mi fuerza más grande, mi alegría, mi más fuerte razón para vivir me preguntaba al oído si me dolía algo al tiempo que acariciaba mi rostro y yo lo abrazaba fuertemente. Bu y Tenhay permanecían distantes, incapaces de mostrar lo que pasaba por su mente. Y yo poco a poco entraba en un sueño cada vez más profundo, del que ya no despertaría al día siguiente.











Pin pon

Reboto de un lugar a otro,

Tropiezo una y otra vez, resbalo y lentamente me levanto,

Avanzo y retrocedo casi a un mismo tiempo,

Suelo sujetarme de elementos fugaces, fantasmas…

Ando por aquí y por allá

Pero en ningún lugar permanezco, nunca hecho raíz,

Siembro pero nunca cosecho…

Mi vida es un circo,

Entran y salen de escena personajes,

Los espectadores cambian continuamente, nadie persevera

Nadie se queda lo suficiente.

Reparto trocitos de mi corazón pero nunca lo entrego por completo,

Soy apasionada, pero en cuanto tocan el umbral de lo profundo me alejo.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

16

La vida es muy curiosa, se encarga de hacernos travesuras muy a su manera. Hay fechas que siempre tenemos presentes, por motivos personales o costumbres sociales, el 12 de diciembre por ejemplo o el día de la independencia de México -¿cuándo es?

Para mí, la fecha que hoy me marca es el 16. De qué mes, no importa. Un 16 me enamoré, un 16 me despedí, un 16 dije un sí, un 16 me abandonaron, un 16 me entregué…un 16 cualquiera cambio el rumbo de mi vida 360º y sigue girando sin la menor intención de detenerse.

Por eso declaro el 16 el día de Amanecer, de reinventar, de caer para volver a levantarse, de nacer y morir…

...

Sí, sí, es cierto, todo mundo sabe que es cierto. En cambio tú y yo lo ignoramos.
Que se tapen las estrellas, que no salga la luna y que la noche permanezca oscura,
que la bruma siga cegándonos, de todos modos nada cambia, la realidad es una
por más nefasta, absurda, insabora que parezca.

De nada vale hacernos sordos, de nada vale cerrar puertas y ventanas...

martes, 9 de diciembre de 2008

Perdón, pero te extraño, me siento incapaz de cumplir mi promesa, me siento débil y al mismo tiempo con la plena decisión de no buscarte más. Pero te extraño, hoy he sentido tanto deseo de hablarte, de estar juntos, he vagado por la escuela sin tener nada que hacer, sólo esperando verte, he ahogado mil suspiros y atado mis brazos con tal de que no se cuelguen de tu cintura.

Te extraño, me dueles, estoy triste. Quiero verte y contarte cómo me siento, quiero platicarte que cada día te quiero más, que dormida me abrazo a tu cuerpo o paseamos de la mano por las calles.

Quiero decirte que me hago la fuerte sonriendo, que ver a mis amigos ya no me llena, que nada tiene sentido, que ya no siento placer por la cosas simples que hacía antes, lo que más me llenaba ahora es nada, la vida me es indiferente.

Alguna solución debo encontrar, el tiempo no me ha sido muy útil nunca y en este caso no será diferente; y no quiero sacar un clavo con otro clavo, que sería lo más sencillo y rápido, lo que tengo a la mano, pero no quiero, porque sé que aunque así lo hiciera aún estando con él estaría pensando en ti, y que en mis sueños seguirías tú.

Quizá quiera sacarte de mi corazón, pero no puedo, no te lo mereces, no has hecho nada para ganártelo, yo te lo regalé así, lo puse en tus manos y tu lo desechaste, lo estrujaste y lo tiraste al suelo, y creo que ya no lo quiero levantar…

Así que cada noche o a veces entre cada mirada, una lágrima escapa de mis ojos, ahogo un suspiro, bajo la mirada y un segundo después una sonrisa ilumina mi rostro.

domingo, 7 de diciembre de 2008

-Lo curioso es que no me siento triste.

-Entonces cómo estas?

-No sé, sólo estoy, sigo aquí, estoy en automático, creo que ya no siento, o si siento, no sé que es. Es un misterio…

-No te entiendo.

-Lo sé, no busco que me entiendas, de nada sirve de todos modos, cualquier cosa que hagas será nada.

-Entonces?

-Nada. Hubo un tiempo en que conocí a un hombre, mucho mayor que yo, con experiencia, yo era sólo una chiquilla, no recuerdo si tenía 17 años. En ese entonces mis padres se estaban separando y yo estaba en crisis, me pesaba ser intermediaria entre ellos y siempre se busca un alivio a los problemas, en cualquier cosa, ese es el problema, se busca la salida que tengas más a la mano. Y él estaba allí, a la mano…

-¿Era casado? Cuéntame la historia, quiero saber.

-Tenía (más bien tiene) pareja, una familia, o mejor dicho dos, pues era divorciado, con hijos de dos mujeres. ¿En verdad quieres conocer la historia? Tu curiosidad siempre ha sido muy grande, por eso nos conocimos. No quiero contarte, muchas veces no quiero contarte, dime cómo haces para que al final termine contándote, quizá la verdad sea que si quiero contarte.

-Si no me quieres contar es porque pasó algo con ese hombre, no? Y seguramente te avergüenza, quizá te involucraste, tuviste una aventura, ¿no te enamoraste verdad? Dime que no.

-Por eso siempre termino diciéndote, haces demasiadas inferencias, tu mente es muy volátil. No, no me enamoré, como te lo dije, era un escape.

Mi historia es muy simple, conoces, creo, espero que sí, pero no estoy muy segura, en fin, siempre he sentido un impulso sexual más fuerte que la mayoría de las chicas de mi edad, hasta hoy sólo conozco otra igual, también la conoces tú, pero ese no es el punto.

Te decía, él tendría entonces unos 40 años, pero seguía siendo muy atractivo, alto, fuerte, musculoso, sensual, coqueto; y yo, inquieta… no recuerdo como comenzó, supongo que nuestros cuerpos enviaron las señales correctas y se identificaron, se buscaron hasta encontrarse.

No me veas así, no tuve relaciones sexuales con él, fueron solo algunos fajes, leves, pero la historia importa por lo que no pasó. Hubo un viaje, al cual iríamos los dos, yo tendría un cuarto para mí sola, era la gran oportunidad, un viaje académico, todo estaría justificado.

Y hubo otras oportunidades, constantemente viajaba con él, por la escuela, pero en ese tiempo tuve la fuerza para alejarme, para darme cuenta de lo que estaba haciendo. Era una estupidez, te das cuenta?

-Sí, tus padres habían terminado por una infidelidad, y tú, estabas enrolándote en una relación de tres, te estabas metiendo en la familia de alguien, haciendo lo que le habían hecho a tu familia, hacías lo mismo que te tenía sufriendo.

-Sí. Sabes cómo pude alejarme? Caminé por la calle en donde vivía, vi a sus hijos, vi a su mujer, vi la alegría en los ojos de sus pequeñas hijas y me dije a mí misma que yo no quería ser responsable por una sola mirada triste de alguna de ellas. Y me alejé, hice todo lo que tenía que hacer para no verlo, y ahora me siento muy bien, estoy orgullosa de haberlo logrado, incluso ahora lo veo y lo saludo feliz, porque sé que todo estuvo bien.

Quiero poder mirarte después de muchos años y sentirme igual. ¿Quieres ayudarme? Háblame de ella, dime cuánto la quieres, ella tiene algo a su favor que hará que no me acerque siquiera con la imaginación, saldrás incluso de mis sueños, sabes qué es?

-No, dime.

-Quizá no deba escribir su nombre, pero es pequeña y creció en sus entrañas... sí, ella es su ventaja, por ella, sólo por ella yo me voy.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Amor, mátame¡

Mátame, amor, mátame te lo ruego,
Dispárame, mátame de un tiro en la cabeza,
Córtame las venas y déjame desangrar;
Amor, mátame te lo ruego.

Que ya no pueden mis ojos verte más,
Que tu sonrisa se ha convertido en un martirio,
Que tus manos me queman la piel,
Que tus labios succionan mi alma.

Amor, mátame te lo ruego,
Que mis ojos se han quedado secos,
Que me desangro por dentro,
Que verte a su lado es peor que tu ausencia.

Amor, mátame te lo ruego, pues yo no tengo el valor,
Por favor acaba ya con mi tormento,
Llévate mi vida, arranca mi corazón;
Parte mi cuerpo en pedacitos y espárcelos,
Tal vez así el dolor inmenso que me invade
Se disuelva en el aire y no vuelva jamás.

viernes, 5 de diciembre de 2008

La cajita de cristal


Quiero contar una historia, no es una historia alegre, pero vale la pena ser contada. Se trata de una niña, una niña alegre, juguetona, traviesa, afectuosa, que a sus 35 años sigue siendo niña, sigue divirtiéndole hacer bromas a las personas, jugar con los niños pequeños, hacer travesuras con ellos, patear la basura por las aceras, sigue carcajeándose por cosas simples y tontas…en verdad es una niña.

Quien conoce su historia le parece completamente increíble verla actuar tan infantil en momentos y tan serena ante los problemas. No siempre tiene soluciones pero sí, siempre las busca. Todos los amigos que tiene son tan distintos entre sí, algunos incluso opuestos, y las personas que más ama siempre son las más conflictivas.

Suele olvidarse continuamente de frecuentar a sus amigos, pero en el momento menos esperado o más necesitado aparece ante ellos, siempre dispuesta a apoyar, ayudar o resolver si es necesario.

La historia que relataré comienza en la secundaria; tengo que aclarar que Azucena siempre fue muy enamoradiza, se podría decir que vivía enamorada del amor, podía no existir ningún chico que le gustara pero siempre estaba escribiendo poemas y suspirando, con la vista perdida en el espacio.

Fue en la secundaria cuando su vida dio un giro, decidió (debido a una gran decepción ¿amorosa?) que ya nadie más la dañaría nunca, y tomó una cajita de cristal, le hizo un diminuto candado, se arrancó el corazón y lo encerró en la cajita. Nadie más, nunca más –fue lo que dijo y cayó al suelo desplomada.

El relato de cómo sobrevivió se encuentra más allá de toda comprensión, sin embargo, baste decirles que camina con el corazón encerrado en una cajita de cristal. Dicen que un ser divino llegó esa tarde, devolviéndole la vida a su corazón inerte, regresándola al mundo, pero claro había una condición: a partir de ese momento nadie podría amarla nunca, todo aquél que llegara a enamorarse de ella se alejaría al paso de tres meses, y ella permanecería sola el resto de su vida.

Azucena no recuerda haber aceptado la condición del ser divino, sin embargo, en un instante despertó tirada en el piso y al no ver su cajita de cristal, y ninguna herida en su cuerpo pensó que todo había sido un sueño o que quizá se había desmayado y tenido una alucinación.

Pasaron los días, los meses, todo era normal, hasta el día de su graduación. En la fiesta conoció a un chico muy apuesto, 18 años de edad, porte elegante y altivo, alto, esbelto, de unos hermosos ojos negros, grandes, con la mirada más tierna que jamás hubiera visto antes. Inmediatamente quedó cautivada por esa mirada, por suerte (quizá) era primo de una de sus amigas, así que le pidió que se lo presentara.

Víctor, ese era su nombre. Se fueron conociendo al paso del tiempo, él se enamoró y ella también, pasaron tres meses y él se fue, sin un adiós, sin nada, sólo desapareció de su vida para siempre. Entonces Azucena comenzó a pensar si en realidad, el extraño evento de hace algunos meses había ocurrido, que tal vez no sólo se había desmayado…

Así transcurrieron los años y todos los hombres que habían pasado por su vida se alejaban al paso de tres meses, ni un día más, ni un día menos. Se fue acostumbrando a no amar nunca a nadie, pasaba de unos brazos a otros siempre pensando que a los tres meses todo se acabaría y buscaría alguien más, ocurrió que ya no esperaba que se fueran, ella era la que se alejaba siempre una noche antes del último día, los visitaba en su casa, dormía en su cama y por la madrugada, cuando ellos aún dormían, se levantaba de puntitas, sin voltear atrás y se alejaba, cambiaba de residencia, de rostro, de nombre.

Hoy tiene 35 años, y sigue creciendo la lista de hombres que han pasado por su vida. Aprendió a vivir así, a no aferrarse a nada, a ser efímera, a no esperar amor de ninguno, a que nadie se quede, recorre ciudades tratando de no permanecer en ninguna, ni siquiera sus amigos saben ya su nombre real.

Su corazón ha quedado encerrado en una cajita de cristal.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Tus sabores

Conocí a un hombre de chocolate, sí de chocolate; sus besos empalagan, se derriten en mi boca, huele a dulce y sabe dulce. Pero no es un chocolate cualquiera, es una especie extraña de chocolate, entre un sabor amargo y a tequila, puedes querer devorarlo en un bocado o degustarlo lentamente, te empalaga, te amarga, te endulza y te emborracha...es adictivo.
Se convierte en uno de esos placeres que buscas tratando de no volver a encontrar...

lunes, 1 de diciembre de 2008

y tú, que ves en el espejo?

Es extraño sentir que lentamente se te escapa la vida por no poder dormir, a un mismo tiempo te olvidas de comer, luego dejas de sentir placer y finalmente te percatas de que estas muriendo…

Mi cuerpo se iba agotando día a día, a pesar de perder toda su energía durante las actividades diurnas se negaba al necesario descanso nocturno, en vez de eso, mi mente comenzaba a trabajar aceleradamente, no supe si fueron las pastillas suspendidas, en un principio llegué a pensar que era el síndrome de abstinencia, pero conforme pasaron los meses me percaté que era algo más allá de mi entendimiento.

Luego comencé a automatizar todos mis movimientos, mis actividades, mis palabras; mi mente se apagaba durante el día y para mi desgracia se activaba al llegar la noche, así, no podía dormir, no descansaba nunca, cuando debía dormir escribía, leía, pensaba…mi mente volaba a lugares recónditos, inimaginables, sin percatarse siquiera que la almohada la llamaba, que la oscuridad acurrucaba su cuerpo.

Por tanto mi apariencia degeneró notablemente a una velocidad impresionante, todos lo veían menos yo, no me percaté del sombrío rostro que reflejaba el espejo, no percibí que mis brazos eran cada vez más huesudos, que mis ojos se habían convertido en dos zancas profundas y oscuras, sin expresión siquiera, vacíos…

Tampoco me di cuenta de los repentinos hematomas que cubrían mis piernas, que mi piel ya no era tersa y había perdido todo su brillo, que la vida se me evaporaba de entre los poros.

Fue una noche fría y más oscura de lo habitual, una noche sin luna y sin estrellas; el viento soplaba suavemente, murmurando en los oídos leves lamentos, un llanto sutil… me percaté de su presencia mientras intentaba dormir, lo vi como una sombra, un destello de luz que reflejó el espejo de mi habitación, lo miré fijamente buscando sus ojos y entonces me di cuenta, estaba sentado en el último rincón de la habitación, con la mirada perdida, completamente desnudo, su piel era pálida, casi transparente y no tenía carne, era solo huesos con piel; su cabello estaba seco y se notaban grandes huecos calvos en su cabeza.

Me aterroricé, ¿cuánto tiempo llevaría allí sin que yo me hubiera percatado? Su sonrisa me paralizo, giró su cabeza hasta encontrarse con mis ojos asustados, y entonces dijo: -¿por qué te sorprende tanto tu reflejo?

sábado, 29 de noviembre de 2008

Despedida


Quise respirar de tu boca una vez más, sólo una vez más…
Quise enredarme en tu abrazo y volar por última vez,
Quise sentirte mío, sólo mío…después sería el final.

Es una sensación extraña, más que placentera se vuelve algo irreal, un aura mística la rodea, me siento flotar en el aire pero seguimos unidos haciendo un solo cuerpo, tiemblo y comienzo a llorar, sigo flotando, me elevo al techo pero tú permaneces recostado, puedo verte desde arriba, lejano, separándonos.

Trato de alejar la tristeza que me envuelve y entregarme a tus besos, pero la lluvia de mis ojos no quiere parar. Tantas emociones juntas se agolpan en mi cuerpo, se repelen, luchan entre ellas; se vuelve insoportable, comienzo a perder el contacto con la realidad, ya no sé si es un sueño, en momentos veo tu rostro y en otros más te me desapareces, entonces te abrazo para asegurarme que estás conmigo, que es real.

El tiempo se vuelve extraño, un segundo parece una eternidad, es de día, noche, madrugada…mi mundo se detiene y sólo quedamos tú y yo, fundidos en un abrazo eterno, en un sollozo callado, recogiendo trocitos de mi alma al mismo tiempo que me entrego a tu cuerpo.

Sé que cuando termine nada será igual, es nuestra despedida. En la mañana cada quien tomara una acera diferente y recorrerá solo el camino que lo lleve hacia donde quiera ir, dejará de existir un nosotros, el verbo amar ya no se podrá conjugar.

Duele saber que ya está dicho, que no hay marcha atrás, que te dejo y me dejas, que cada quien deberá seguir su rumbo por su cuenta, que no basta con querernos, que no es suficiente para los dos.

No quería despedirme, no quería dejarte ir, pero tenemos que poner un alto, no podemos seguir jugando a las escondidas, no podemos, yo no puedo. Creí que sería sencillo ser amigos, que podríamos manejarnos como tal, sólo compruebo que sigo siendo una ilusa soñadora, una adolescente…

Qué dirás amiga cuando conozcas la historia completa, me abrazarás y viéndome con esos ojos tan serios que usas cuando me reprendes no podrás decir nada, porque no hay nada que decir. Te diré que todos hablan, que escucho sus murmullos hirientes en mi oído, y sólo tú que me conoces de tantos años, de toda mi vida, sólo tú que me has visto batirme entre la vida y la muerte podrás comprender.

Por eso te quedarás callada viéndome absorta sin saber qué decir, porque todo lo que puedes decirme ya lo sé, porque sólo tú comprendes la intensidad de mi emoción y sentimiento hacia él, ni siquiera él mismo pudo comprenderla, no la supo ver, no la pudo sentir.

Cuando la historia acabe caminaremos juntas, en silencio, y no necesitaré nada más, porque estarás allí, porque no caminaré sola, porque el silencio es nuestra más grande expresión.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Ausencia

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo; se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.
¡Se te va todo, se nos va todo!
Se va mi voz, que te hacía campana cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos que se devanaban, en lanzaderas, debajo tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega, cuando te mira, el enebro y el olmo.
Me voy de ti con tus mismos alientos: como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño, y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos que no nacieron ni en llanos ni en sotos.
Sangre sería y me fuese en las palmas de tu labor, y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese, y sería quemada en marchas tuyas que nunca más oigo, ¡
y en tu pasión que retumba en la noche como demencia de mares solos!
¡Se nos va todo, se nos va todo!
Gabriela Mistral

domingo, 23 de noviembre de 2008

Historia de un sueño: preámbulo

Era un día como todos, si mal no recuerdo, fue un viernes cualquiera, un típico viernes de no hacer nada; me levanté tarde, no tenía que preocuparme por despertar temprano, generalmente era mi único día de descanso: el tan ansiado viernes social.


Las horas transcurrieron sin novedad. Ya por la tarde decidí abandonar mi departamento de soltero e ir a buscar a algún amigo que me invitara a comer en su casa, de pronto recordé que una semana antes me habían invitado a una fiesta, ¡genial!, pensé: está todo resuelto, me divierto un rato y además como gratis, espero que también haya chela gratis...


Llamé a mi amigo Jorge para llegar juntos, pues yo no recordaba la ubicación de la casa, vaya, ni siquia sabía el por qué de la fiesta, hasta que entramos al lugar. Resulta que era una despedida: dos chicas, una de ellas muy alegre, de esas que nunca pueden faltar en una fiesta; la otra, ra más bien callada, aunque después de un par de caguamas parecía muy sociable.


La fiesta no fue nada alentadora, ni siquiera había alguna chica interesante para charlar, no digamos y a una lo suficientemente ardiente para cachondear rico un rato. Pero ¡era viernes social!, no podíamos dejar que se arruinata por una fiestecilla cucha, así que, ni tardos ni peresozos, mis amigos y yo decidimos salvar lo que restaba del día en casa de Jorge, y fue allí donde te vi por primera vez...



La fiesta


- Hola. ¿Me puedo sentar aquí?

- mmm. Supongo que sí, no está ocupado

- Gracias

Sostenías un vaso de brandi en una mano, mientras que con la otra sacabas tu celular de la bolsa trasera de tu pantalón y te sentabas tranquilamente a mi lado, a pesar de haberme saludado y lanzado las señales precisas de estar interesada en mí, me ignoraste por completo, diste un trago a tu bebida con la mirada absorta en la pareja que bailaba en el centro de la sala.


Me dediqué a observarte hasta que terminaste tu bebida. Tu mirada era altiva, toda tú reflejabas altives, te mostrabas segura, completamente relajada; llevabas el pelo revuelto, no se podía saber si era ondulado o liso. no usabas aretes ni collares, al parecer tampoco maquillaje, quizá sólo algo de brillo sobre los labios...unos labios sensuales.


Vestías una llamativa blusa amarilla, la blusa en sí era peculiar, con un paisaje otoñal bordado en un costado, pero lo que captaba mi atención era su generoso escote al frente, que dejaba al descubierto tus insinuantes pechos dorados, que me invitaban a soñar en ellos.


- Nunca antes te había visto- te dije acercándome un poco -soy .... eres de por aquí?

- Tu amigo me invitó- contestaste señalando a Jorge. - era de esperarse, pensé, sólo Jorge es capaz de atrapar una chica tan..., no encontraba la palabra que pudiera describir tanto misterio.

- ¿Cómo me dijiste que te llamas?

- No te dije

- Cierto (estúpido)

- Hola, hermosa, te diviertes?, veo que ya conociste a Carlos, mi amigo

- En eso estabamos- contesté yo- pero se niega a decirme su nombre. Te miré directo a los ojos mientras me quejaba con Jorge, y escuché su carcajada irónica en mi oído. Se acercó y susurrando me dijo: -cuidado galán, ella es de las que doman leones, como tú, una vez que la tienes no puedes escapar... y se alejó riendo.

Te levantaste, viéndome de frente con tus ojos fríos, desafiantes, me invitaste a bailar y yo accedí, tramando en mi mente mil maneras de hacerte caer, te deseaba, al menos esa noche serías mía, luego...luego nada, como siempre, me excusaría en que estaba ebrio y te diría adios, sólo eras un reto...

Tome tu mano pequeña y te arrastré al centro de la sala, firmemente rodee tu cintura y todo comenzó.

Historia de un sueño: después de un tiempo

Bailamos lentamente, cada vez nuestros pechos más juntos y cuando casi podía sentir tu respiración en mi garganta, te separabas rápidamente con una malévola sonrisa en los labios, me atraías hacia ti y comenzaba de nuevo el juego de miradas furtivas.
-Ahora me dirás tu nombre? o cuántas copas deben de pasar antes de hacerlo?
-Mi nombre no importa, pero ya que tanto insistes por esta noche llamame: Esperanza, mañana quizá sea Soledad y después de un tiempo tal vez me convierta en Estrella, que importa como me llames, tú elige el nombre que desees.
-Entiendo, te gusta hacerte la misteriosa...
-No, yo soy como soy y nada más, todo depende qué es lo que quieras ver en mí, lo que tú deposites en mí no es mío, es tuyo, es lo que tú quieres creer.
Pasaron las horas, todo iba por el camino que yo quería, estaba seguro de lograrlo, después de todo cuándo había fallado? No recordaba una sóla ocasión en que dejara ir a una viva, sí, esa era mi noche...
Pero no fue así, me calentó, encendió el boiler pero no se metió a bañar y sólo me dejo esa cruel sensación de insatisfacción, me dejó su imagen grabada en mi memoria, sin su nombre, sin su número de teléfono si quiera; no sabía donde buscarla y al día siguiente tenía la urgente necesidad de verla, de volver a hablar con ella, de llamarla Estrella, mi Estrella.

Comencé a obsesionarme con su imagen, con su pensamiento, en las noches se metía en mis sueños y despertaba inevitablemente sudando, con el corazón acelarado y abrazando la almohada; el asunto se volvía insoportable, debía hacer algo al respecto y tenía que hacerlo ya, tenía que encontrarla, verla de nuevo, tenerla en mis brazos, sólo así desaparecería de mi mente.
Busqué desesperadamente a Jorge, le rogue me diera su nombre, su dirección, algo que me hiciera encontrarla.
-No sé su nombre, nadie lo sabe, pero la encontrarás en ese café de la esquina, cada jueves va allí, sola.
Allí estuve todo el día, esperando su llegada y cuando ya casi perdía la esperanza, apareció, llevaba un vestido largo, blanco, ajustado de arriba y con gran vuelo, su cabello largo y suelto caía sobre su espalda desnuda, en ese momento me enamoré.
Nuestra Historia
Mi malévolo plan de seducirte, de ser una aventura más, se había tirado a la basura, seguías siendo un reto, pero un reto para enamorar, para querer, para tenerte mía por mucho tiempo.
Mis amigos se burlaban diciendo que al fin había encontrado alguien como yo, que sólo recibiría una cucharada de mi propio chocolate, pero yo me resistía a creerles, para mí eras mi Estrella, mi luz, el amor de mi vida.
Con el tiempo lo lograste, me atrapaste en tus redes incapaz de soltarme de ellas, sin querer escapar de ti. Lo nuestro fue corto, muy corto, un par de meses nadamás, pero vividos tan intensamente, me entregué por completo, llegué a desear que no te fueras de mi lado nunca, nuestros encuentros estaban llenos de pasión, eras todo en mí.
Nunca logré entenderte por completo, eras tan misteriosa, lo dabas todo y al mismo tiempo quedaba esa sensación de no tener nada, de que te me escurrías de las manos, de que eras mía y no, de que cuanto más fuerte te abrazaba más distante te sentía...
El final
Tal vez era cierto, al final, cada uno reconoce su propia esencia.
Siempre fuiste fugaz e impulsiva, lo mismo era yo, quizá por eso estuvimos juntos un tiempo, solo el tiempo necesario, no teníamos por que forzar una relación que desde el comienzo fue furtiva.
Llevaba ya una semana sin comer durante el día antes de tu partida, mi almohada había ya perdido tu esencia semanas antes, no importando que tu cabeza siguiera descansando sobre ella esporádicamente, nuestros encuentros amorosos eran cada vez menos frecuentes y duraban tan poco...
Quizá era cierto después de todo, tal vez ya te había aburrido mi presencia, te había fastidiado estar a mi lado y estarías ya buscando carne fresca, nuevos aromas, distintas caricias.
Aquel día me había costado tanto trabajo levantarme, semidormido seguía tu imagen, te me aparecías algo lejana, desnuda, invitándome a seguirte hacia el horizonte, poco a poco la luz rojiza que anuncia el fin del atardecer iba desapareciendo y con ella tu sensual imagen... de pronto todo oscurecía y entre las sombras veía dos cuerpos abrazados, recostados uno sobre otro, fundiéndose lentamente en cada movimiento.
Acercándome en la penumbra, descubrí su rostro, contraído por el placer, esforzándose por extenderlo el mayor tiempo posible, te abrazaba con fuerza mientras tu mordías su cuello y murmurabas algo a su oído que yo no pude escuchar...mi sueño culmina con su orgasmo y el leve gemido que emitías cuando alcanzabas el clímax, rezumbando en mi oído, como un eco, cada vez más lejano...
Desperté nostálgico, y entonces puede comprender todos tus nombres, pero sólo uno t pertenecía: Amanecer... sí, Amanecer, se termina tan pronto como el sol comienza a calentar, no sabes si será frío, brillante o con nubes grises, pero sabes que siempre vendrá; eso eres tú, eres Amanecer...

sábado, 22 de noviembre de 2008

Un sueño bajo el mar

Hoy en mi clase de ciencias naturales la maestra nos explicó lo importante que es el mar para que los seres humanos podamos sobrevivir, también nos dijo la gran diversidad de flora y fauna que existe debajo del mar. Se me hizo tan interesante y sorprendente que he decidido hacer un cuento sobre él.

Me recosté sobre mi cama, empecé a escribir, cuando un profundo sueño me invadió…
Desperté en un magnífico lugar, rodeado de azul, con diversas plantas; sin darme cuenta, estaba en el mar siendo un pez, me rodee de temor pues yo ¡no sabía nadar!, sentía que me ahogaba, no podía respirar. De repente empecé a tranquilizarme y pude nadar como tranquilamente, no terminaba de creerlo cuando empecé a contemplar lo hermoso que era el lugar, -no me lo había imaginado cuando la maestra nos dijo-.
Cuando iba avanzando me encontré un grupo de pececitas a gran velocidad u choqué con una de ellas, tan fuerte que fui a dar al lado más oscuro del mar. Desesperada, empecé a llorar y llorar, pues no podía salir; cuando de repente escuché una voz suave y tranquilizadora; era una magnífica pececita, con una larga boca, tan larga que parecía una espada.
Me dijo: -tranquila, yo te sacaré.
Me abrazó con una aleta y nadando salimos al azulado mar.
Hola le dije, ¿cómo te llamas? –hola, me llamo espinita y tú?
Yo me llamo bucita. Al decir mi nombre se escuchó una voz que llamaba a espinita. –hija, hija.
Es mamá, me tengo que ir, nos vemos.
Espera a dónde vas? –voy a casa, no es muy lejos de aquí, se llama zona luz. Ah¡ bueno, ojalá y nos veamos pronto.
Al irse me senté en una pequeña concha, pasó el tiempo y empezó a oscurecer, no había nada a mi alrededor. De pronto se escuchó un ruido. Fwww¡ Fwww¡ Fwww¡ brinqué y me caí, me escondí detrás de la concha, era un enorme pez gris y hacía un ruido muy feo.
Abrió su gran boca y de ahí salió un mini pez que me dijo: -princesita ¿te llevamos?, no tengas miedo somos busfinish. ¿Qué cosa? –ay princesita¡, llevamos a todos los peces a sus casas somos el transporte urbano.
Me dio risa y le dije que sí.
Me subí de un brinco al enorme busfinish¡. Señor pez una pregunta qué es este enorme animal? –es una ballena, la llamamos “señora ballena”. Wou¡ sus asientos eran su lengua la cual movía curvatoriamente, sentía que estaba en la feria, subiéndome a la roca. Fue muy divertido hasta que me preguntaron: -princesita ¿a dónde vas? Me sentí ajena al lugar pues no sabía a dónde ir, me sentí lejos de casa; cuando entonces recordé, que espinita me había dicho donde vivía. Señor pez lléveme a la zona luz. –claro que sí.
Durante el viaje observe por la pequeña ventanilla, eran sus orejas. Había castillos donde vivían tortugas pequeñitas color verde, y además había un circo¡ donde vi a un caballo de mar, muy lindo por cierto. Pero lo mejor fue que estuve tan cerca de los tiburones, uyy¡ me dio escalofríos.
-Llegamos princesita, aquí es.
Me despedí del señor pez y la señora ballena, la cual me respondió muy raro.
La ballena empezó a avanzar cuando recordé que no sabía exactamente donde vivía espinita, así que grité -¡señor pez espere! –sí, qué pasa? La verdad estoy perdida y busco a una amiga que se llama espinita creo que es un pez espada, usted sabe donde vive?
-Sí, vive en esa casa color azul, esa es zona luz. –Gracias, adiós.
Iré a ver a espinita? Y si no me acepta? Qué voy a hacer?
No importa, si me salvó, creo que podrá recibirme en su casa; además, tengo mucha hambre.
Toc, toc, toc, toc. -¿Quién? –Yo, yo. -¿Quién? –Ah¡ perdón soy bucita.
-Mamá, mamá, es mi amiga, la pececita que salvé, ábrele. ¡Hola! ¿Cómo me encontraste?
-La señora ballena me trajo. Ah¡ ella, es muy buena.
Ha, oye tengo sándwiches calientitos, quieres? –sí, claro, es mi comida favorita.
Toda la noche nos la pasamos comiendo ricos sándwich, jugando y cantando, pues su familia era muy unida y a la hora de la cena siempre organizaban un juego para dormir mejor, decían.
Cansada, me invitaron a quedarme y acepté. La cama era cómoda y muy calientita. Como estaba tan cansada, me quedé profundamente dormida, sin soñar nada. Al día siguiente me despertó un ruido que decía: levántate, levántate, hay que ir a la escuela.
Espinita me levantó y me dijo que iríamos a la escuela, su mamá preparó unos hot cake con lechita, parecía que estaba en casa rodeada de humanos, todo era tan igual. Su papá nos llevó sobre él, hacia la escuela, ésta era tan chistosa, pues era una nemonema, como en la película de nemo. Bueno entramos al salón rodeado de árboles era ¡un manjar! La maestra era un pez globo llamada Esperanza, que cada vez que la hacían enojar se inflaba.
De regreso a casa nos encontramos con una prima de espinita la cual era muy presumida por los llamativos colores que tenía, no me importó, pues si ella supiera sobre mi aventura se quedaría callada.
Al anochecer caí rendida y me quedé profundamente dormida, de pronto, como a la media noche, un olor penetrante y maloliente me despertó.
Desperté en un lugar oscuro, muy negro; no podía respirar y los ojos me ardían, asustada empecé a buscar a Espinita, no estaba por ninguna parte, ni en su cuarto ni en la cocina, tampoco su papá, hermano o mamá; desesperada lloraba y lloraba…
Me encontraba en medio de un olor fétido, sumergida en una pestilente agua negra. -¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? Un derramamiento de petróleo…causó la muerte de Espinita y acabó con la zona luz; y en su lugar…oh¡ sólo un mar contaminado, putrefacto y sin vida… ¡Desperté!...me sentí tan triste.
Al día siguiente le conté mi sueño a la maestra y a mis compañeros, lo terrible que había sucedido. En ese momento todos propusimos informar a la ciudadanía, a nuestros padres, abuelos, tíos y primos sobre todo esto y lo importante que es cuidar este pequeño mundo. Se me ha hecho algo difícil, pues los adultos no nos escuchan mucho a nosotros, los niños, pero aún así no me he rendido pues dentro de ese mundo pequeño se encuentra mi amiga: Espinita, la pececita espada.

Bucita

En tu honor, mi pequeña
Los días han pasado, mi corazón poco a poco ha vuelto a encontrar algo de paz, me refugio leyendo, escribiendo, durmiendo; tuve que hacer algunos cambios más radicales en mi apariencia, pues me ayuda ver un reflejo diferente en el espejo.

El apetito aún no regresa, y en mis sueños sigues apareciendo de vez en cuando, en otro cuerpo con otro nombre pero sé que eres tú.

Me estoy reconciliando con mi vida, despacio, dolorosa y lentamente. Sonrío más y lloro menos, ya no pienso en lo pasado pero disfruto los buenos recuerdos, me acurruco en mi cama abrazando mi almohada fuertemente contra mi pecho y comienzo a soñar de nuevo…

viernes, 14 de noviembre de 2008

Son las 11:11pm en mi reloj, vengo del depa de Ana, con las gemelas sólo dije hola y adiós.

Quiero decirte muchas cosas pero no sé por donde empezar, no sé si valga la pena hacerlo, en estos momentos no sé nada de nada, pero tengo la imperiosa necesidad de escribir, de todos modos aún no sé si te entregue esto.

¿Qué tan mierda soy? No mucho, creo, tengo conflictos sí, vengo arrastrando una serie de abandonos y traiciones, también lo sé.

¿Por qué te dije todo eso hoy? En parte porque algo tiene de real, porque no me gustaba la idea de que te atribuyeras toda la responsabilidad del fin de la relación, porque sabía que ya habías comenzado una nueva relación y al hacerte creer que yo también era “mala” me hacía más fuerte para aceptarlo, dolía menos y al final no era un: “me dejó…”, y se convertía en un: “lo dejé escapar”, y eso duele menos.

Fue también un : “como novios no me pudiste conocer, conóceme ahora, en el marco de una relación diferente, conóceme, sigo aquí, aún no me voy, aún no puedo dejarte ir por completo, era un quédate conmigo un poco más”, pero claro, también soy orgullosa y estaba herida, tratar de herirte de alguna forma me hacia sentir fuerte.

Pero es estúpido querer ser algo, que aunque también existe en mí, no es mi esencia y no me define, al final creo que me dolió más a mí…”es absurdo tratar de querer a un cascarón” dijiste, y es cierto, a pesar de querer que me conozcas tal cual soy, no sé porque siento que nuestras vidas ya van por rumbos muy diferentes.

Estoy cansada, emocionalmente exhausta, ya no quiero pensar, ni sentir, ya no quiero nada.

sábado, 8 de noviembre de 2008

El final llegó

Una siempre se da cuenta cuando el final se acerca... pero pocas veces lo queremos aceptar, lo mismo pasó con nosotros, todo comenzaba a congelarse, acabo a tiempo para resguardar lo hermoso, lo mejorde nuestra historia se conservó intacto y es lo que me ayuda a superarlo gradualmente.
Te lo dije y lo confirmo: eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, no tengo nada que reprochar ni perdonar, al contrario, tengo muchas cosas que recordar y disfrutar; y después de un mar de llanto estoy lista para aceptarlo y seguir adelante, armada con el cariño que me brindaste durante el tiempo que estuvimos juntos.
Fue una linda historia la nuestra, a muchos les ha caido por sorpresa que nos separemos, según ellos nos veíamos super bien, claro, tal vez era así, pero ambos sabemos que ya no había para más, yo no puedo brindarte lo que quieres, no soy lo que esperas y tú no puedes entregarte como necesito, aunque tengas todo lo que he deseado y te quiera.
Seguiremos viéndonos, al toparnos en los pasillos o en los sitios que por obligación, son comunes para ambos, me dolera un poco ver tu lindo rostro sin poder acariciarlo, me dolerá aún más cuando te vea pasar de la mano con otra chica...o ella colgada a tu cintura, me moriré de celos y tal vez llore un poco, pero poco a poco lo iré aceptando...ya me pasó justo el semestre pasado, así que tengo experiencia en eso...porque sé que pronto pasará, te solté la mano y muy pronto alguien más la tomará y te habrás escapado de mi vida para siempre.
Conservo celosamente tu imagen desnuda en mi memoria, tu rostro que tantas veces miré mientras dormias, tus manos que tantas veces me acariciaron, tus labios que tanto disfruté y esos ojos tuyos tan profundos están grabados en mi alma. Se que te vas pero no te pierdo...estarás en mí de muchas maneras, reales y fantasiadas, seguiremos en contacto...

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Todo está dicho, fui sincera contigo y te expresé mi incertidumbre, sigo en las mismas, por tu parte no ha habido respuesta, comienzo a sentir cómo te esfumas de mi vida, tu rostro ahora se ve borroso en mi mente, mis manos ya no sienten las tuyas y no percibo tu aliento tibio, ni tu olor está en mi almohada.

Por favor, no dejes que me vaya, no permitas que me aleje, por favor, mantenme a tu lado, porque si me voy es para siempre, no habrá marcha atrás ni segundas oportunidades, casi te lo suplico pues siento ya el frío de la partida, por favor aférrate a mi vida…

Mi mente comienza a evocar momentos juntos, una película de escenas pasadas recorre mi pensamiento, todas reflejan momentos felices, tiernos y llenos de cariño mutuo, ya casi al final de la película algunos nubarrones aparecen sobre nuestro cielo, pero se desvanecen en instantes y el sol sigue brillando en lo alto, pero no sé por qué razón ahora sentimos frío. Y repito en silencio con un escalofrío recorriéndome el cuerpo: por favor, no me dejes ir…
Todo comenzó cuando nos permitimos flirtear mutuamente, aparentemente como un juego inocente, pero jugar con fuego siempre es peligroso inevitablemente alguien termina acercándose demasiado y se quema, lo único que varía es el grado de la quemadura.

Una noche de pronto nos dejamos llevar, nos acercamos demasiado al fuego pues se veía tentador…como dos viajantes en una noche fría y sola buscando una hoguera, e inevitablemente, algunas brasas nos quemaron la piel quedando dolorosamente heridos.

Sin embargo ese no fue el peor error, lo más doloroso fue cuando ambos nos dimos la espalda dejando que cada quien se curara la herida como pudiera, pero ninguno quería sanar, dejar abierta la llaga era una forma de expiar la culpa que caía sobre ambos, como una gran roca sobre la espalda.

Incertidumbre

Me gustas...tus ojos, tus labios, tu aroma... sí, me gustas, me gusta abrazarte, tocar tus manos tibias, acariciar tu panza, rozar tu piel, besar tus labios...sentir tu cuerpo.
Me gusta ver tu rostro mientras hacemos el amor, me gustan las mañanas que despiertas a mi lado, saboreo el aroma que dejas sobre mi almohada, disfruto cada momento juntos, me llenas por completo, alegras mis días, eres un motivo para seguir... ¿seguir qué?, nada... sólo seguir, estar en el mundo y ya.
Y te puedo y he llegado a sentir tan cerca y dentro de mí, justo a un lado de mi alma...parte de mi ser, pero otras más estás tan distante... estamos tan solos los dos.
¿Qué estará pasando? o más bien, ¿qué hacer para evitarlo? Contigo no hay que superar la crisis de los "tres meses", no, contigo una sola palabra puede cambiar el mundo, conmigo igual...sabemos, o para no errar, sé cual es nuestro problema, o bueno, mi problema...
Suelo hacer demasiados silencios, pocas veces te digo lo que pienso, siento y quiero... casi nunca hablo de mí, hablamos de todo, pero la intimidad es poca, ni tú ni yo nos entregamos uno al otro emocionalmente lo suficiente para sentirnos plenos.
Cuando algo no anda bien en tí o en mí, no en nosotros, sino en cada uno en su mundo íntimo y personal, sólo me aislo o te alejas, sacamos nuestra caparazón y caemos en un mutismo a prueba de balas.
No es que no quiera. ¡Quiero!, de verdad, anhelo darte cada una de mis emociones, será acaso que no sé amar?, no lo sé... No sé si tú no quieras o no puedas, pero algo similar existe en ti, y ambos nos detenemos, nos alejamos por no herir al otro o protegerse a si mismo, la verdad es que al final el resultado es el mismo, uno o ambos nos herimos sin querer, por no saber cómo entregarnos.
Esto va mal amor, va mal en serio, yo te busco esperando que me cuentes, que me dejes conocer ese mundo interno que tanto me intriga, que me permitas ser parte de ti, ser más que una chica a tu lado, con quien salir y hacer el amor, yo quiero ser esa mujer, la mujer de tu vida, quiero ser tu mujer.
Y quiero que seas tú ese hombre, mi hombre, alguien más que el compañeto que me lleva a casa cuando e tarde, ese hombre que con su presencia baste para ahogar mis miedos, ese hombre que apague mi angustia y sea tan paciente que comprenda que lo amo a pesar de mis silencios, a pesar de que una semana al mes me vuelque en mi soledad, que pueda entender que igual lo amo si sólo quiero estar con él en silencio, que cuando muero porque me haga el amor.
¿Qué debemos hacer amor? ¿Cómo conciliar nuestros miedos y dudas para hacer más fuerte nuestra relación?¿Cómo hacerte entender que tienes y eres todo lo que necesito? ¿Cómo puedo ser yo lo qe tú necesitas, la que te llene por completo?

viernes, 24 de octubre de 2008

Rechazada?

¿Alguna vez te han rechazado? Sí, me refiero a ese rechazo que tanto duele, al rechazo de tu pareja, ¿alguna vez te ha pasado?, seguramente entiendes entonces lo que se siente.

Pueden pasar mil cosas por tu cabeza: ya no le gusto, no sé como excitarlo, ya no me quiere, es egoísta…no sé, pero el caso es que tú te quedas vacía, sola, te giras en la cama y quizá le des la espalda, no han pasado ni cinco minutos cuando tú estás llorando en silencio y él duerme profunda y tranquilamente, que escena tan triste, cuando en otras ocasiones duermes sobre su pecho y el roce de su piel te brinda calor, ahora sólo te provoca escalofrío, así que te levantas dispuesta a dejar de sentirte como basura.

Vas por esas tan queridas pastillas para dormir y tomas una esperando que te ayude a conciliar el sueño, regresas a la cama y te vuelves a acostar a su lado, pero estar allí velando sus sueños te hace sentir peor así que decides dar un recorrido por la casa, mientras en tu mente pasan escenas tuyas y de él, pasa media hora, una hora, dos horas y sigues despierta…

Regresas al cuarto y evitas su contacto, buscas otra cama y tomas la almohada como consuelo, te aferras a ella como si fuera él, la aprietas contra tu pecho y ahogas una lágrima, al fin, exhausta caes en un sueño superficial, sollozas en ratos y las sábanas no son suficientes para darte calor.

La mañana llega al fin, tienes los ojos cansados, doloridos e hinchados de llorar dormida, haces un esfuerzo por despertar y entonces él se percata que no estás a su lado, ja, aún tiene el descaro de preguntar si dormiste en la otra cama y por qué, ¿acaso no era razón suficiente su humillación?

Lo ignoras y respondes cualquier estupidez, le dices la hora y te alejas para vestirte…comienzas a trabajar, se levanta y se despide, sí, así es, continuas sintiéndote vacía, sola y triste, quizá aún más…

martes, 21 de octubre de 2008

En realidad no soy tan depresiva, lo que pasa es que suelo escribir cuando estoy triste, apática o sola, cuando estoy alegre prefiero hacer otras cosas, aparentemente más divertidas.
Escribir no es en sí divertido, te da cierta satisfacción pero no es divertido, no es como bailar o hacer ejercicio, tampoco es como estar en una fiesta con tus amigos y bebiendo cerveza; no, no es nada de eso, ni siquiera tiene un leve parecido.
Cuando escribes estás solo tú y lo que escribes, puede haber una vocecita interior que te dice que plasmes, o quizá un hormigueo en todo tu cuerpo que te obliga a expresarse en palabras, puede haber un nudo en la garganta que te impida hablar y entonces tus dedos comienzan a moverse mecánicamente para hacer lo que tu voz te impide, pero finalmente al escribir estás tú contigo y nadie más.
No es fácil escribir, necesitas saber sentir intensamente lo cual no todas las personas se permiten. ¿Han conocido a aquellas personas que necesitan estar ocupadas todo el día para no pensar en ellos? generalmente dicen que es porque les gusta hacer muchas actividades, o trabajar todo el día o lo que sea, sin embargo la mayoría si dejará una de sus tantas actividades pdría terminar loco, sí, porque entonces tendría tiempo para pensar en si mismo, se daría cuenta de que no es feliz, de que algo le falta...a los que escribimos también nos hace falta algo, siempre existe algo más allá de lo que plasmamos, algo que por una extraña razón no se deja escribir pero se siente, la diferencia es que nos damos cuenta y hacemos el esfuerzo por describir y descubrirlo.
Algunos dicen que no es bueno dedicar tanto tiempo a pensar, sí, sólo pensar, y quizá sea cierto, entre más piensas menos respuestas tienes, más vueltas le das a las cosas y te vuelves más indeciso...creo que también te vuelves más solitario o quizá aprecies más tu soledad, finalmente sólo así puedes escribir, y todo se vuelve un círculo vicioso, escribes porque te sientes solo, porque piensas demasiado lo que te aisla, pero solamente sólo escribes lo que sientes lo cual te llena ese vacio que deja tu soledad.
En fin, el asunto aquí era que no soy tan depresiva, caigo más bien en ese círculo interminable, me siento sola cuando voy a reuniones porque todo es tan superficial, entonces me aislo, escribo y sólo puedo escribir acerca de mi soledad, de mi vacío, de mi insatisfacción con la vida, con mi vida...

viernes, 10 de octubre de 2008

¿Cómo pasamos del querer al amar? Siempre me he preguntado cuál es la diferencia, tal vez la más característica es la dificultad, me refiero a que fácilmente podemos decirle a alguien “te quiero” y se convierte más en una expresión de afecto, cariño o incluso sólo una manera de decir que ese alguien es importante para ti, tal vez expresa la necesidad que se tiene de estar en su compañía, no sé, en cambio decir te amo es tan difícil.

Probablemente desconozcamos el amplio significado de la frase, sin embargo no a cualquiera le decimos te amo, limitamos esa expresión a unas cuantas personas, las que realmente son centro en nuestras vidas, pero, ¿cómo establecemos esa diferencia? Es decir, ¿cómo elijo a quién quiero y a quién amo? ¿Cómo pasamos del querer al amar?

lunes, 6 de octubre de 2008

El primer día sin ti

Se puede decir que hoy fue mi primer día sola, sola me refiero a que no estás tú, no al hecho de tu presencia, sino más bien al de saber que no llegarás, que no regresarás por un tiempo. Inevitablemente pienso en que el momento se acerca, que pronto partirás y me quedaré sola, es diferente cuando sé que no estás pero llegarás al día siguiente, quizá incluso puedo pasar varios días sin verte pero siempre sé que estás aquí, que sólo necesito llamarte o acudir a ti y podré verte, y estar juntas aunque cada quien esté en sus actividades, aunque no hablemos, aunque yo duerma y tú trabajes, tan solo la sensación de saber que estás conmigo en la cama de al lado es suficiente.

De las personas que más difícil se me hace separarme eres tú, tengo 22 años viviendo a tu lado, quizá podríamos descontar uno o dos años, sin embargo es toda mi vida, contigo he compartido más experiencias que con nadie más de mi familia, tú me conoces más que nadie, sólo necesitas intuirme para saber lo que pienso, sin preguntas, sin palabras, una mirada es suficiente para tocar mi alma.

A veces pienso que soy egoísta, te amo con todo mi ser pero no siempre te lo he demostrado, de hecho creo que pocas veces lo hago, tiendo a meterme en mí, en cambio tú siempre estás atenta a los demás, particularmente a mí, te das cuenta de más mínimo cambio y yo no, yo soy egoísta al querer pensar que tú no necesitas nada más de lo que tienes, casi nunca pienso en ti como una persona que requiere muestras de afecto, o que necesita hablar de sí misma, siempre te he visto como una mujer práctica, fuerte, astuta que deja a un lado los sentimentalismos y prefiere anteponer la razón a las emociones.

Efectivamente esa es la cara que muestras ante la vida en general, ante nuestra familia, a veces ante mí, pero ambas sabemos que muchas veces necesitas más de lo que pides, más de lo que las personas que te rodeamos te ofrecemos y es ahí donde creo que soy egoísta, o quizá no sé cómo ofrecértelo, generalmente tengo ese problema, en determinados momentos tiendo a alejarme de aquellos que más amo, quizá es miedo, quizá inseguridad…la verdad no importa, el hecho es que me gustaría poder darte más, más de mí, más de todo, por favor dime cómo hacerlo.

Todos estos años has sido mi compañera, amiga, confidente, hermana y madre, y todo el cariño y amor que se puede sentir por esas personas de manera separada lo siento por ti en uno solo.

No es que sin ti me sienta impotente aunque en algunas cosas me hice dependiente de ti, claro que eso lo puedo cambiar, sin embargo estoy tan acostumbrada a ti, a compartir ciertas actividades que no las disfruto si no estás tú conmigo, inevitablemente pierden el placer que me otorgaban. Hoy por ejemplo, no tuve ganas de ir a entrenar, estaba agotada mentalmente después de mi examen (muy pesado por cierto) y de estar revisando pruebas de mis niños toda la tarde, quería despejarme pero no agotarme demasiado, así que quise salir a caminar pero no estabas tú para acompañarme así que solo llegue a la escuela di una vuelta para ver a quien me encontraba, vi a Eco durante cinco minutos y sentí la necesidad de regresar al depa.

Después recordé que hoy sale nuestra serie, así que me preparé para verla, comenzó y se veía interesante, sin embargo al poco tiempo no le encontré sentido, no tenía a quien decirle lo bien que se veía el seductor hombre negro bailando con cuatro chicas en un bar, no había nadie que me preguntara “y ese que trastorno tiene”, por más que volteaba a ver tu cama no había indicio de ti.

En la tarde regresé temprano de la escuela, no tenía apetito pero sentía hambre así que comí, no lo disfruté, decidí lavar todos los trastes, recoger el cuarto, tender las camas, en seguida me puse a trabajar en mi escuela, todo lo hice mecánicamente y en el cuarto, el depa es demasiado grande para mí sola. Pensé en destender tu cama para darme la impresión de que habías llegado a dormir, revisé tu ropa…hoy solo es el primer día…

Anoche cuando llegué de la central tomé un baño tibio, cené y me dispuse a estudiar en mi cama como es costumbre, había demasiado silencio, encendí la tele para escuchar voces pero la película que transmitía me atrapó, no estabas tú para obligarme a estudiar, no podía decirle a nadie que apagara la tele porque no me dejaba dormir, finalmente la apague yo y me quedé dormida.

Comencé a soñar que alguien tocaba la puerta del depa, abría los ojos y veía la luz de la sala encendida y comenzaba a preocuparme y sentir miedo, me decía a mí misma que yo no había dejado la luz encendida, que alguien había entrado y el miedo me paralizaba, tomaba todas las cobijas y me envolvía en ellas creyéndome más segura de esa forma, como si al no ver yo me hiciera invisible a los demás. Después me daba cuenta que estaba soñando y entonces decía si esto es un sueño puedo hacer lo que yo quiera: ok quiero volar…y volaba, pedía tener más dedos en mis manos y gualá! Aparecían más dedos en mis manos, jaja, entonces el miedo comenzó a disiparse y comencé a divertirme un poco imaginando locuras, en momentos volvía a escuchar tocar la puerta y entonces gritaba: quién?! Seguramente estuve hablando sola toda la noche…

Curiosamente desperté temprano, a las 6:30am, tenía una hora más para seguir dormida…

Sí, la vida sin ti se vuelve rutinaria, mecánica, ciertamente trabajo más que cuando estás aquí, no porque tenga muchas ganas o energía, simplemente porque necesito distraer mi mente de la soledad y además, al hacer las cosas que cotidianamente haces tú, como lavar todos los trastes sucios, me hace sentir como si siguieras aquí sólo que no te puedo ver…quien sabe, quizá después empiece a hacer monólogos respondiéndome a mí misma con tus palabras…

jueves, 25 de septiembre de 2008

Tengo miedo...estoy asustada...

sábado, 20 de septiembre de 2008

Sueño con una casa grande con un hermoso jardín, o quizá no tenga jardín pero sí un gran pino detrás de la casa, con un lindo perro juguetón que me ensucie los zapatos cada vez que regrese del trabajo.
Sueño con un esposo sonriente...o quizá no...sueño, sólo sueño...

jueves, 18 de septiembre de 2008

La monotonía sigue viva

Un día más y sigo igual....

Nada ha cambiado, el cielo sigue siendo azul, mis manos aún tiemblan por sí solas, mis ojos siguen tristes y vacíos...nada ha cambiado aún.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

¿Qué me hace falta?

Los días como hoy en que simplemente todo parece vacio, que nada tiene sentido, al menos no un sentido profundo, que la vida se vuelve superficial, sólo una pregunta rebota en mi mente: ¿qué me hace falta?
¿Acaso no tengo lo que he buscado?¿No hay junto a mí un hombre que me abraza cada día?¿No despierto cada mañana y sé que alguien sonreirá con sólo verme?¿No volteo hacia mi derecha e izquierda y veo a cada lado una mano amiga?¿Acaso no volteo el rostro a mi pasado y veo triunfos?¿Acaso mi futuro no me sonríe apaciblemente?
Si tengo todo esto, entonces ¿qué me hace falta?, ¿por qué mis manos se sienten vacías de vez en cuando? ¿Por qué me inunda el dolor y me aparto de todo? ¿Por qué busco la soledad?
Sea lo que sea que necesite ¿algún día lo encontraré?

domingo, 14 de septiembre de 2008

Futuro Presente

Algún día llegará pensaba, pero esperaba que llegara por sí solo, sin necesidad de buscarle, sólo una mañana o una tarde, quizá una noche bohemia estaría allí, o mejor aquí, cerca de mí, en mi vida.
Hoy es ese día, ese momento que soñaba llegar y creí permanecería en eso: un dulce sueño y nada más. Hoy mi sueño tiene un rostro y un cuerpo, que me llena cada espacio vacio, que inunda mi ser con su presencia y cariño.
Curiosamente sí llegó sin que yo lo buscara, de pronto estaba aquí a mi lado, acompañandome en mi soledad, siendo parte de mis tristezas y alegrias, de mis logros y fracasos, ofreciéndome su hombro para desahogar mis penas al mismo tiempo que me levantaba en sus brazos para caminar por mí cuando me derrumbaba.
Haciendo con su mirada serena y apacible apaciguar mis miedos...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Ausente

Sólo me abrazaste fuertemente mientras yo ahogaba mis sollozos,

contuviste mi dolor con tu cariño,

tus palabras dulces me llevaron de vuelta a la realidad

y pude ver tu rostro otra vez.



Tu mirada dulce apaciguo mi miedo y

poco a poco me ayudaste a salir de mi regresión.



Hoy sólo queda una especie de nostalgia,

un dolor ahogadi...

como que asoma la tristeza por mi ventana,

me siento suspendida en el aire y el tiempo,

ausente del mundo,

flotando en una esfera a través de la cual veo pasar mi historia...

Mis ojos están cansados y arden porque las lágrimas se niegan a brotar,

es como si hubiera perdido la capacidad de llorar,

de sentir dolor...y me pierdo en el vacío, en la nada...

lunes, 8 de septiembre de 2008

SIEMPRE

De pronto ocupas mi pensamiento, tengo tantas preguntas que hacerte, me intrigas, no logro comprender el objetivo real de tu desición, fue realmente sorprendente, nunca creí que te atreverías y sin embargo lo hiciste.
Fue un extraño comienzo y fin al mismo tiempo, como si quisieras resumir toda una vida en unas horas de intensas emociones, muy intensas quizá, demasiado como para no creer que en realidad se tuviera una relación de mucho tiempo, como si realmente hubiera existido, tal vez era tu propósito, pero, ¿acaso eso no te genera eso una terrible nostalgia? una nostalgia tan difícil de borrar, pues todo fue como una llamarada que viste crecer rápidamente y en un instante se apagó no obstante quedando las brasas aún brillantes, tratando de revivir de entre las cenizas.
Te confieso, creo que algo cambio en mí, no contigo, es sólo que ya no puedo verla como la veía, ya no es... sólo dejó de ser, no puedo evitar sentirme algo incómoda en su presencia y no es que no la estime, al contrario, pero algo pasó...creo que la que siente nostalgia soy yo y en cambio ustedes siguen tan tranquilos...
Creo que tampoco te veo igual, yo esperaba que buscaras una persona para ti, no algo fugaz, no una mera ilusión, quería verte feliz, enamorado tal vez y yo tratando de ocultar mis celos, pero no...al parecer tú no quieres eso, no sé ya lo que buscas, no sé si lo supe alguna vez o todo lo he visto a traves del agua turbia, nublada por el cariño que te tengo.
En fin, yo seguiré aquí viendo como pasa tu vida frente a mis ojos...cómo te desvaneces de pronto para luego emerger con más fuerza y seguirme sorprendiendo con tu pasión, con tu energía...con tu noble alma.

jueves, 4 de septiembre de 2008

todo el día perdido

Mis párpados no querían separarse...cinco minutos más me dije en sueños...como pude me levante perezosa, el exceso de la tarde anterior reclamaba sus efectos a mi estómago, me invadía una sensación de náusea y dolor, además de la tristeza que provocaba el roce de mi piel con las sábanas frías que me recordaba los eventos del día anterior.



-Pasa



-No, te espero afuera ya es tarde, date prisa



-Segura?



Afirme con la cabeza. La mañana era fresca pero en realidad no quería entrar a su casa. Me traía recuerdos, y yo huía de los recuerdos desde hacía un buen tiempo, no porque fueran malos o dolorosos, sólo pretendía no tener pasado. Rara vez visitaba a un amigo antiguo, y los actuales iban y venían, es decir, ya no tenía amigos. Las relaciones profundas con cualquier persona dejaron de ser una prioridad de pronto y en ese momento estaba incómoda, todo me parecía molesto, y comenzaba a entender porque.

Rodolfo fue la última persona con la que mantuve una relación así, profunda, quizá demasiado profunda y dolorosa, verlo ahora movía mis espinitas y no obstante había acudido a su llamada como antaño dejando de lado todo cuanto tenía que hacer, poniéndolo en primer término.

Después de él nada tuvo importancia, lo único que apreciaba como valioso era mi libertad, mi independencia, y procuraba resguardarla de cualquier persona que puediera perturbarla, por eso no visitaba amigos pasados ellos me ligaban a algo, por eso no creaba nuevos vínculos, ya nada entraba en mi círculo de intimidad.

Pero estaba Rodolfo. Un año antes habría acudido con alegría, emocionada entraría a su casa y me sentaría en su sillón inflable con forma de corazón (sí cursilerias). Pero esa mañana no, no estaba contenta y mucho menos emocionada, sólo angustiada, nerviosa y algo enojada por no haber podido negarme.

Como siempre tardó más de 15 minutos en estar listo (incremento mi enojo), cuando al fin salio evite sus ojos.

-Al fin, ya estaba desesperándome

-Por eso te dije que pasaras pero no quisiste

-Sí, sí. A donde vamos?

-Es por aca...

Por qué carajos me había buscado a mí, hacía un año que ni siquiera sabíamos de la existencia del otro, por qué ahora?

-Exactamente a donde vamos, por que tengo que acompañarte yo?

-Porque no confio en nadie más para esto, tengo un problema y sé que tu puedes ayudarme, cuando la veas entenderás por qué tú

-¿Cuando la vea? Me llevas a conocer a alguien, una persona es tu problema?

.....continuará....

sábado, 30 de agosto de 2008

A quien corresponda.

He escuchado a mis amigos hablar de ti, me han dicho que cargas con el peso de la culpa sobre tus hombros, me he enterado que has llorado y he visto en tus ojos la tristeza abrazando a los celos y la nostalgia.

Te he visto caminar día a día frente a mí…te has convertido en un espectador más, alguien que ve mi vida pasar pero no pertenece a ella, como aquel amante que ve a su querida pasar del brazo de su dueño…

Te equivocaste corazón, yo no soy ese amor que se bebe como un licor y luego tiras la copa…yo no soy quien esconde un dolor ni oculta una lágrima.

Te he visto evadir mi mirada, mi presencia…me doy cuenta como te duele verme cada día…me duele un poco también, me duele que creas que soy algo que no soy, me duele que todo haya pasado mal, nos conocimos (o más bien no nos conocimos) en el momento equivocado, bajo circunstancias no aptas y no fuimos capaces de corregir nuestro error, nos dejamos llevar hasta que todo explotó, se nos escurrió de las manos y todo quedo roto.

Me hubiera gustado conocerte, que me conocieras también. Ahora solo queda el silencio entre los dos, tu pesar y mi indiferencia…y no hay marcha atrás.

domingo, 24 de agosto de 2008

abrazame

En esos momentos en que mis manos pierden su fuerzay el dolor no me permite tomar ningún objeto...en esos momentos en que mi pulso tiemblay el nudo en mi garganta arranca de mis ojos un leve destello de cristal...en esos momentos cuando el miedo de sufrir una vez máshace temblar mis piernas y es intruso en mis sueños...en esos momentos sólo te pido: abrázame...

fugaz

Reboto de un lugar a otro,
Tropiezo una y otra vez, resbalo y lentamente me levanto,
Avanzo y retrocedo casi a un mismo tiempo,
Suelo sujetarme de elementos fugaces, fantasmas…
Ando por aquí y por allá
Pero en ningún lugar permanezco, nunca hecho raíz,
Siembro pero nunca cosecho…
Mi vida es un circo,
Entran y salen de escena personajes,
Los espectadores cambian continuamente, nadie persevera
Nadie se queda lo suficiente.
Reparto trocitos de mi corazón pero nunca lo entrego por completo,
Soy apasionada, pero en cuanto tocan el umbral de lo profundo me alejo.

Enamorame

Te quiero... escuche de tu boca decirme en un susurro, te quiero niña...y no contesté, me giré lentamente hasta ver fijamente tus lindos ojos y un te quiero salio de mis labios sin poder evitarlo...
Comienzo a sentirme atrapada en tu espacio de metro cuadrado...
Abrazame...me pediste y comenzaste a temblar con un sollozo, te sentí mio en un instante, pero seguias luchando para escapar...quédate conmigo, enamorate...enamorame...seamos vulnerables juntos...
Te quiero niño...

domingo, 17 de agosto de 2008

Difícil

Es difícil conocerme, y cuando lo comienzan a hacer es aún más complicado comprenderme.
Es difícil mantenerse a mi lado sin tener paciencia, es doloroso estar junto a mí sin quererme mucho.
Es complicado recorrer el camino que lleva a mi alma, es terrible permanecer a mi lado sin sentir por lo menos en un instante que el corazón tiembla de miedo al conocer mi angustia.
Es difícil permanecer conmigo sabiendo que constantemente recurro a mi soledad, me aislo del mundo, me alejo de ti.
Es complicado aceptar que tal vez no pueda darte todo lo que necesitas, que tal vez mi corazón tiembla de miedo y se aleja al sentir que comienza a entregarse a ti, y entonces poco a poco te hiero...lentamente.
Es angustiante tratar de entender que quiero y no quiero...soy absolutamente implacable, puedo atraerte como fuego ardiente o apagar tu llama con una nube de polvo, llevarte al cielo y dejarme caer desde la cima para que tú veas lo fugaz que es mi corazón.

sábado, 16 de agosto de 2008

Corazón coraza (Mario Bennedetti)


Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

miércoles, 13 de agosto de 2008

misteriosa soledad: Dame tu mano

misteriosa soledad: Dame tu mano

JUNTOS

Permanecimos abrazados por largo tiempo, las horas pasaron rápidamente y no las sentimos, seguimos hipnotizados...
Tus ojos me atrapan, tus labios me enredan en un laberinto profundo,
tus manos me abrazan y ya no puedo escapar...

jueves, 7 de agosto de 2008

Otra vez...

Las cosas no van bien, al menos no como yo esperaba.
Yo creí que las vacaciones eran la prueba más difícil...que ingenua soy, lo difícil es querer verte cada día y darme cuenta de tu ausencia, lo difícil es darme cuenta de que lo que yo espero y lo que tu esperas es distinto, quizá hasta contrario.
Sólo ha pasado algún tiempo... y ya me obligo a pensar de nuevo el porque había pasado tanto tiempo sola, puedo seducir a mi mente con muchos argumentos válidos y todos ciertos, pero sólo una es la razón más profunda, la que hecho raíz dentro de mi alma...
Y es que prefiero estar sola a ser abandonada...como tantas veces...

lunes, 28 de julio de 2008

Dame tu mano

El miedo comienza a inundarme, poco a poco se mete por cada uno de mis poros y recorre mis venas mezclandose con mi sangre...
Lo siento recorrer mi cuerpo, comienza en mis pies, lentamente sube por la parte interna de mis muslos... sube a mi vientre, recorre mi pecho y se ancla en mi cerebro, dejándome sin posibilidad de moverme...
En mis sueños te pido me brindes la seguridad que necesito, sólo una sonrisa, un gesto que me indique que sigues aquí, que en tu corazón aún sientes ansiedad por besarme, que tus manos aun tiemblan al rozar mi piel...
Solo dame una señal para poder continuar a tu lado...el tiempo pasa y mi corazón comienza de nuevo a sentirse solo, pero la puerta sigue abierta para ti y no quiero cerrarla y que tu quedes fuera...
Ven, te invito a ser parte de mi mundo, a despertar en mí ansiedad en mi por conocerte...por entregarme a ti...

martes, 22 de julio de 2008

VACÍO

Hoy es uno de esos días en que nada me llena, en que todo parece frío, indiferente y vacio...
en que volteo hacia todas direcciones y veo gente...que quiero...que me quiere y no obstante la soledad en mí no desaparece. el vacío interno permanece; y busco a tientas sin saber que o quiza sin querer encontrarlo...y la tristeza me invade, poco a poco el dolor me ahoga...y me voy perdiendo lentamente en las penumbras de mi pensamiento.

jueves, 19 de junio de 2008

círculo abierto


Dicen que siempre tenemos que cerrar puertas antes de abrir nuevas...

Y es cierto, no por nada existen los duelos... En cambio yo me he aventurado a comenzar un nuevo inicio, explorar un nuevo camino que me ilusiona aunque me da miedo, sin embargo he dejado asuntos sin concluir que talvez debí haber cerrado antes, pero ahora ya estoy en esto, supongo que dí el tiempo necesario pero tu ritmo no fue el mío...



Perdón si algo hice que te hiriera, perdón nunca fue mi intención hacerlo, y la decisión que tomé fue por los dos, desde mi perspectiva es la mejor opción aunque no por eso deja de doler...un poco...es imposible dejar de sentir una especie de nostalgia por lo que nunca se dio y pudo darse.



Como dice la canción: "me has dejado ir sin saber que pude haber sido yo, que pudiste haber sido tu..."

martes, 17 de junio de 2008


....Un suspiro emana de lo profundo de mi alma,

cierro los ojos y veo tu rostro, huelo tu aroma,

siento tus labios...


Sí...una palabra ha cambiado nuestro rumbo,

sí...sólo fue un sí...y ahora tengo tu sabor impreganado en mis labios...

martes, 10 de junio de 2008

Cosechando...jaja¡¡


Al enterarme yo de tu fechoría no supe como reaccionar, por un lado estaba el coraje contra mi estúpida impulsividad, por otro el dolor de haber sido despojada de algo querido, y después la ira contra ti y todo lo que de ti emanaba...


Pero como a una amiga le prometi...y como no mereces más atención que esa, lo he dejado atrás y continuado mis días tranquilamente...he de admitir que falta me hacía, gracias por alejarte, me dejas un gran alivio, desde hace varias semanas no tenía días tan apacibles como los últimos dos, increíblemente y muy a tu pesar me has devuelto la tranquilidad, sé que no fue tu intención, de hecho desconozco cual fue tu idea original...sin embargo esto es el fruto y me agrada.