Lo que dejo atrás

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martes, 24 de febrero de 2015

Reencuentro

Será que con los años me he hecho inmune a casi todos los pecados...


La tarde se interrumpió con una llamada inesperada, un número que prefirió mantener su anonimato en la lista de contactos del celular, irrumpió descaradamente, primero en la pantalla centelleante, luego, ante la memoria de una voz que todavía hoy, tiene el poder de cambiar el tono de la mía.

No se dijo mucho, tan solo un titubeo, un “no...sí, ¿a qué hora? Ok.” La ansiedad pasó, desde el momento de cortar la llamada, de la garganta al estómago y luego se convirtió en un calambrito un poco más abajo, las piernas cruzadas que se apretaban inquietas al sentir el comienzo de un calor interno, me recordaron que mi excitación tendría que aguardar tres horas más para ser saciada.

Hubo poco tiempo, como era de esperar. Sin embargo, el frenesí del primer beso desató las cadenas del reloj, esta vez parecía que el cuerpo pedía una película completa y no ya, como antes, la escena final, no en la que los amantes reposan desnudos y abrazados debajo de sábanas de seda, no, la verdadera escena final, aquella donde cada uno se viste de prisa sin hablar.

Mi sexo estaba húmedo desde que me dirigía en el auto al punto de encuentro, esta vez mi corazón latía despacio y no me temblaba ni la voz ni el cuerpo, no había nerviosismo, sólo determinación, podría haber tenido un orgasmo apenas con el roce de tu mano sobre mi cuello.


Tuve tres orgasmos, uno de camino, otro al verte y otro al despedirte, y nos mentimos de nuevo, aunque esta vez fingimos mejor.


sábado, 14 de febrero de 2015

Aludida


No he podido evitar sentirme incómoda ante la inconmensurable respuesta de todo el mundo, pero en particular de los que creo cercanos a mí, en relación al libro y posterior puesta en escena de 50 sombras de Grey. Particularmente no leí el libro, ni me ha llamado la atención hacerlo, a pesar de ser una asidua lectora de literatura en general; no obstante, cuando la película se estrenó el jueves pasado, las invitaciones comenzaron a aparecer y finalmente decidí acompañar a una amiga a verla.

Me parece interesante el repudio con que algunos grupos sociales la recibieron, la expectativa estúpida de muchas féminas que se aferran a creer en el amor romántico consecuente a un encuentro sexual, parece ser que todo el mundo tiene una postura muy firme, en especial aquellos  que se encuentran en un extremo o en otro de la villa sexual del señor dios.

Siento una mezcla de enojo y miedo, como si me viera obligada a arremeter y arrinconarme al mismo tiempo, porque finalmente ¿qué defendería o qué castigaría? Me parece que en cualquier caso es escupir hacia arriba.

La película no es realidad ni ficción, fue la respuesta al número de ventas del libro de E. L. James, ¿Quiénes leyeron este libro? ¿Por qué el grito de protesta llegó hasta que se propone llevarlo al cine? En las redes sociales abundan comentarios y críticas de todo tipo, y de toda clase de personas, desde quien habla de su vivencia de violación a los 8 años hasta psicólogos que mencionan las parafilias y la aberración que sienten hacia las mismas; y aquellos que publican corazones mientras suspiran pensando en el protagonista magnate, ya sea con ejercer ese poder y dominio o bien en ser dominad@s.

No voy a hablar de la calidad de la película, ni de la historia, ni de si es bueno o malo, o si es violencia contra la mujer y refuerza el machismo. Voy a hablar de lo absurdo. Porque sépase que la SEP tenía contemplado el libro como parte del catálogo del Rincón de Lectura para Adolescentes, pero estoy segura de que ahora vería mal que sus jóvenes estudiantes acudieran con credencial de elector falsa a ver la película; y las madres y padres de familia que olvidaron revisar la lectura de sus hijos hoy están muy angustiados porque encontraron fotos “íntimas” que sus pequeños angelitos enviaron por wattsap.

¿Por qué no les ofenden los anuncios de Tecate a esos varones que hoy se atreven a levantar la voz “defendiendo” a la mujer para que no se le vea como un objeto? ¿Por qué no censuran los anuncios de Stefano? ¿Es que acaso todo tiene que ser expresado detrás de un velo para hacer como que no tiene un impacto?


No lo sé, pero me siento aludida desde todas las perspectivas.

lunes, 2 de febrero de 2015

Me voy

Largo el destino me espera, a mi alrededor no hay más que un camino de arena, mis huellas se borran a cada paso que doy, porque mi destino no espera que nadie me siga. Los tiempos de andar rodeada, a veces atrás, a veces delante, se acaban.

Hoy quise sentarme sobre una roca a mirar ese paisaje mío de arena sin mar, sin cielo, más tan claro, apacible y a la espera. No se escucha un alma cerca, ni lejos, no hay murmullo del viento, no hay silencio siquiera; más no me duele, más no pesa.

Mis pasos anduvieron ya descalzos por un rato, nada quema mis plantas, nada hiere su piel desnuda…el silencio se romperá no obstante, ya un susurro escuchó mi alma en lo profundo, una débil voz apenada, temerosa de ser escuchada, sigilosa y muy sola; más no es tiempo de llegar pues mi senda fuera del tiempo y el espacio, no conoce de norte o sur.

Un segundo llamado debe esperar mi cuerpo para que retorne al mundo podrido, a sanar un alma más, un tiempo corto solamente, un instante, un quizás, un alivio, una luz y la esperanza renovada, aunque al final no entiendan que al cumplir mi mandato debo irme.


Algunos me llaman esperanza, otros (al final) melancolía, ni una ni otra; si para el Ocaso el Amanecer es utopía, saben ambos que hay un instante en que sus auras se sienten cual si de la una naciera la otra, soy ese instante, soy el gemido que muere o nace, soy el suspiro entre dos amantes que a la distancia ven mutuamente la foto del otro, soy el primer llanto de la vida y la última mirada que precede al beso de la muerte.