Lo que dejo atrás

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sábado, 28 de agosto de 2010

Al dormir

MEDIA NOCHE.

El cansancio comienza a invadirle el cuerpo, los párpados le pesan y la luz lastima su vista. Hora de dormir -piensa, aun resistiendose al cansancio.

1:00am

La estancia se encuentra a oscuras. El televisor aún está caliente. Se cubre con las sábanas y se enrolla una almohada entre las piernas, mientras va entrando lentamente a las profundidades del sueño, al arrullo de los grillos y la nostalgia que le trae el calor de la almohada entre sus piernas.

 1:45am

Unos pasos torpes se dirigen hacia el baño...de nuevo la almohada entre las piernas y se ha unido un un oso de peluche para hacer un trío, los abraza con fuerza y se revuelve en la cama...comienza a soñar de nuevo.

3:00am

Sudor frío, el corazón late fuerte, el estómago le duele y siente náuseas...miedo, está sentada a la orilla de la cama, abre los ojos pero sólo ve penumbra. Abraza fuerte el oso de peluche, murmura algunas cosas, intenta no llorar, lucha contra eso que le carcome el estómago y toma fuerzas para levantarse una vez más al baño. Teme encender la luz. Hace con los ojos cerrados, se siente estúpida pero eso no aminora el miedo. Regresa para intentar dormir...



5:30am

La alrma suena. Siente alivio al escucharla, pero también un enorme cansancio. La noche ha acabado y lo agradece, pero aún le falta fuerza para levantarse al trabajo...

6:30am

El agua tibia le acaricia el cuerpo. Se siente aliviada, al parecer no está tan sola. Sus manos recorren su intimidad pausadamente, ya casi está lista, unos movimientos más y estará completamente relajada, con energía para afrontar la rutina...

4:00pm

Una sopa fría, algo de pan y agua desabrida. El apetito se le ha muerto, sería lo mismo comer o dejar de hacerlo.

6:00pm

No se ha levantado del sillón, sigue esperando paciente que alguien llegue. Siente algo extraño en el cuerpo, como si la misma piel quisiera gritar, quisiera arrancársela...algo no la deja.

10:00pm

La noche ha llegado de nuevo...



miércoles, 4 de agosto de 2010

Palabras

- A veces se vive entre mentiras. A veces, uno mismo es la mentira...

Las palabras salieron de su boca frívolas, hirientes, sabiendo que salían como lanzas directo al pecho de quien las escucha.

Víctor sabía que había perdido la batalla en cuanto entró en la recámara y la vió contemplando su perfecto semblante en el espejo, inexpresiva, altiva, esperándole. En ese instante sintió una opresión en el pecho y quiso regresar por donde había entrado, pero el mismo sentimiento de derrota lo paralizó. Tratando de contener el temblor que recorrió su cuerpo avanzó lentamente con la cabeza mirando el piso y las manos entrelazadas en dirección opuesta a la de ella, no quería seguir viéndole el rostro a través del espejo cuando pronunciara las fatales palabras que intuía estaba a punto de escuchar.

- A veces se vive entre mentiras. A veces, uno mismo es la mentira... -comenzó diciendo, tenía una peculiar manera de avisar que la tormenta llegaba- tú vives entre mentiras y yo soy una de ellas, yo no tengo conflicto en ello, nací en un ambiente de apariencias y engaños, pero tú eres diferente y suele herirte muy inocentemente una simple sonrisa. Lo he pensado y no hay manera. Mi chofer está esperándote en la entrada, no te preocupes por tu equipaje, envía tu dirección y allí te llegará mañana a primera hora. 

Víctor no pronunció una palabra, tampoco levantó la vista del suelo, giró sobre sus pasos y abandonó la habitación. Al ir bajando la escalera intentó contener la respiración evitando ese perfume que ahora le dolía tanto como las palabras que hace unos instantes le tiraron al suelo y lo metieron en un bote de basura.
En la entrada, el chofer lo espera. Su apariencia es menos frívola que la de ella a pesar de ser sólo un sirviente al que nada debe importarle. También eso le duele a Víctor. Todo, cada paso que dio antes de entrar en la limosina le dolió como nada antes le había dolido. 

...a veces una sonrisa puede matar... a veces, cuando se ama aferrándose erróneamente a la nada, a lo efímero, a lo irreal, la sonrisa más pura y dulce que en un segundo antes pudo enamorar en el instante que sigue puede matar...