Lo que dejo atrás

Lo que dejo atrás
caminar

También Sígueme en

  • El narrador - Verónica rompe en llanto de desesperación, las semanas ya le han parecido años encerrada en ese lugar pese a sus caminatas, pese a que le permiten estar ...
    Hace 1 año
  • Intermedio - ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: El desamor como principio básico de mi existencia, o de la Existencia, así...
    Hace 1 año

sábado, 29 de octubre de 2016

Lo

¿Qué es lo que falta? Porque definitivamente algo es lo que ha de faltar, a menos que sobre algo, pero entonces he de ser yo –lo que sobra, claro está-

Quizá tampoco es que falte nada. Hay lo que hay, se es lo que se es, no más, no menos. Hoy por ejemplo ha sido un gran día, familia, amigos, trabajo y la sal del amor mal comunicado; un buen día… ¿qué decisión será más rotunda, más contundente, más peligrosa por el peso de sí misma? ¿Aquella que sin pensar se hace movida por el deseo que yace en algún recóndito y oscuro lugar de la psique? O ¿Aquella que meditada, balancea en su delgada cuerda el deseo inconsciente con la más pura argumentación racional que la justifica? Aún si ambas llevaran en su actuar el mismo destino fatal, será válido preguntar ¿cuál merece más consideración? ¿Eso cambiaría de algún modo el significado del acto final? No hablo aquí ya de los que, espectadores observan el acto, sino del actuante mismo, ¿habrá diferencia alguna, su perspectiva cambia, su emoción cambia?

Pienso ahora en la cosa en sí… ¿la ausencia es siempre ausencia? ¿O es presencia en tanto recuerdo, en tanto memoria de que hubo tal? ¿Puede ser camino, podrá indicar la ruta de retorno hacia algún lugar? ¿Es búsqueda? ¿Es deseo? Ausencia, esa ausencia como lugar, como cuerpo, como voz evaporada en el silencio, como grito ahogado que clama el suplicio de ser…al menos como falta.

¿Qué es lo que falta entonces?


Porque ahora es evidente que nada sobra, ni siquiera yo.

Acerca del cosmos

Esos dos rostros en tu mirada, ese par de universos opuestos y atrayentes entre sí equilibrando el caos, esa sonrisa contrastante, única, exclusiva de ambos universos. ¿Qué sería el cielo sin un averno? ¿Cómo no esperar la ausencia cuando tu presencia es totalidad?


¿Qué fuerza existe en tus ojos, qué terrible abismo nos separa y nos une? ¿Debería salir huyendo, resguardarme, de la explosión que anuncia la muerte de una estrella y el inevitable nacimiento de una galaxia más?



La fascinación de fundirme con el cosmos una vez que todo muera, para ser eterna, para volverte a encontrar en otras pieles, en otro aroma, en otro tiempo, inmerso en un caos distinto; ha cegado mis ojos, tu fuego quemó mi piel y no puedo más que gozar en una fusión eterna con la nada y el todo.


Lo inmutable

No sé escribir más de una cuartilla por relato. Y es que la vida es corta, las emociones también, los relatos por tanto deben serlo aún más. No imagino que querría hacer una historia extendida más allá de su final, y el final no puede ser otro que el que marca la última línea de la hoja, enmarcado así no se corre el riesgo de que un personaje se escape, fugándose incluso más allá del papel mismo, ¿qué haría yo teniendo que correr tras él?

Mas aún, ¿qué haría yo si más de uno decidiera seguir al fugado? Ya imagino el desborde de letras cayendo y corriendo, tinta y papel desprendidos de su unión, esa unión que nos es tan natural, que parece irrompible, incorruptible pero yo no me dejo engañar, lo que une papel y tinta no es nada.
Ya antes he visto quererse escapar escurriéndose la tinta bajo la excusa de la humedad, en especial las lágrimas son excelentes conductoras de letras en fuga, y por supuesto que más de un personaje ha querido asirse, pegándose, aferrándose con el mayor anhelo posible a esa palabra que escapa por muy lejano que esté en relación a la misma, robándola incluso del discurso de algún otro personaje. Yo me aferro entonces en enmarcarlos a todos, la historia primero, una cuartilla es lo justo, y para la humedad encontré la mejor solución: digitalizar las ideas. Las lágrimas no pueden ser vehículo de lo que no está sobre papel.

Más la angustia me llena de nuevo de dudas que saltan y saltan por mi pensamiento. Pasa que las letras ya no se escapan, pero ahora se rebelan, borrándose, y es que no contemplé que siempre encuentran una opción de salida, de escape, de fuga…ahora se borran, yo escribo y escribo, más nada se guarda. Digitalizar las ideas tiene también su riesgo. ¿Será la forma en que pretenden que vuelva al papel? Me defiendo atacando las posibilidades de fuga por todos lados, si ellas, esas letras fugitivas se niegan a permanecer en mi hoja digital, y pretenden escapar del marco de mi hoja de papel, opto por romper, fracturo la hoja en un intento de engaño, si ellas no saben en donde termina la hoja, si ellas no saben cuál de los puntos será el final, qué palabra sostendrá por último la historia toda, entonces tampoco saben en qué momento huir, de qué palabra colgarse para escurrirse y escabullir.


El sufrimiento es mutuo, sólo por ello lo soporto bien, mi angustia por tener que cortar la hoja, por no poder encuadrar la historia bien, por mi duda constante de que siempre encontrarán la forma, se equilibra ante su desesperado y fallido intento constante de escapar. Las imagino, a cada letra, a cada palabra, cada punto, cada coma, aterradas, amagadas y luego los personajes escondidos, uno detrás de aquél tilde, otro debajo de los puntos suspensivos, uno más allá a lo lejos detrás de esa colina que apenas oculta esa nube gris…todos nos observamos cuidadosamente, vigilantes, acechantes.

De silencios, ausencias y vacios


Tengo alma de puta –Dijo como si hablara sola, observando el humo del cigarro que moría entre sus dedos. Tenía esa curiosa expresión de lejanía, esa mirada que avisaba el oleaje de emociones desbordadas intentando no escapársele por la boca ninguna de ellas.

-No reparé en ello hasta que ya iba muy lejos, ya no podía devolverle el dinero, así que tuve un ataque de risa, porque sabes, al final es gracioso, y entonces me dije en voz alta oficialmente  prostituta…  ¿qué sentido habrá tenido en disculparse por ofrecerme su apoyo en dinero si esto no implicara un posible insulto? ¿Qué significado va implícito en la disculpa?, yo pensaba eso y no paraba de reír, había pasado sin darme cuenta si quiera, de promiscua a puta, pero claro que es una estupidez, puta siempre he sido…

-¿De qué hablas?- me atreví a preguntar, temiendo la mirada de sus intensos ojos, que no me vea rogaba, por supuesto no lo hizo, aunque su indiferencia fue el equivalente. Y continuó hablando para nadie.

Ayer fumé con ella, en un momento la vi, allí, frente a mí, tan frágil, tan deseosa de amor, de alguien a su lado, pero entonces yo pensé recuerda que eres puta, el amor no es para ti, y he luchado entonces por convencerme de nuevo, hoy por ejemplo he olvidado mi armadura seguramente se me quedó atrapada en sus ojos y es que ella es así, cuando menos acuerdo ya me atravesó, sí, atravesar es la palabra porque duele cuando me traspasa, ella entra, pasa y se va…así que he optado por desnudarme primero; si de nada me sirve el disfraz de hojalata…quizá la piel me proteja más.


Y allí estaba corriendo por su mejilla una lágrima, sin que por ello cambiara en nada su expresión ausente ni suavizara un poco si quiera, su mirada de hierro. Su rostro recibió un rayo de sol que se filtró por unos segundos a través de las hojas del árbol bajo la sombra del cual ambas nos recostamos. 

La observé sabiendo que no diría más nada y que el viento secaría esa única lágrima. Después de todo, sí llevaba puesta su armadura, aun bajo la misma piel.