Lo que dejo atrás

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domingo, 28 de febrero de 2010

Fugitiva


Te amo. -Me dices y yo no te creo, pero mi corazón comienza a latir suave cada vez que lo haces.
Eres lo que siempre he esperado y vivo en soledad porque estás lejos. -¿Por qué te sigo escuchando? déjame andar por mi camino, déjame caer en el lodo, quiero ensusiarme la ropa, quiero bañarme en la lluvia y que el sol me seque. No tengo sed suficiente y tu hambre voraz me consume.

... a veces te pienso de noche, en las sombras y en mi rincón más oscuro, a veces mi piel te reclama y mi lengua ansia lamer tu miel, a veces sólo te pienso...

y lo digo bajito para que no me escuches y nadie se entere, para que mi corazón dormido no quiera despertar, para que mis oídos sigan sordos a tus súplicas y mis piernas corran escapándo de tu profundo mar que me atemoriza y ahoga en su caricia furtiva que busco de noche, para que tú no me veas, para perderme sola en tus olas y que me sepas a sal y distancia, te busco de noche cuando tus aguas bajan y son frías y congelan mis pies descalzos, para sentirte lejano y arrogante y poder asegurarme el regreso a mi playa cuando amanezca... 


lunes, 22 de febrero de 2010

Rapport




La cabeza me zumbaba terriblemente y sentía gran presión, en cualquier momento, fantaseaba, vería mi cráneo estallar en pedazos esparciéndose por el aire con tal fuerza que se clavarían en las paredes y decorarían el salón con manchas grises y rojinegras – de todos modos algo le hace falta a estas paredes tan blancas y estos malditos cristales polarizados (en blanco para que entre luz), maldito salón que te aísla no sólo del ruido sino de cualquier tipo de contacto humano –pensaba y pensaba y entre más lo hacía la presión en mi cabeza era más fuerte, cuándo acabará ya de hablar…

Al frente un pizarrón (para variar blanco), detrás el gran cristal reflejante que me indica que detrás hay al menos otras dos personas observando y yo que no puedo dejar de pensar –en qué piensas –pregunta la figura amorfa y borrosa que decidió que lo mejor era sentarse frente a mí para poder leer en mi rostro todo lo que no puedo decirle con palabras, me observa y me observa todo el tiempo y siento sus ojos queriendo taladrar mi cuerpo como si por dentro algo tuviera que encontrar y al hacerlo se llenara de felicidad y entonces se siente grande y superior. Pero dentro no tengo más que tripas y otros órganos vitales no menos agradables, y entonces sigo pensando qué carajos gana con mirarme de esa forma, porque no mejor me saca un estudio de esos que parecen fotos en donde se ven los huesos sin carne y todo es negro, por alguna razón siempre he creído que esas fotos son muy ciertas y que a pesar de que vemos la sangre roja cuando nos cortamos, en realidad todo por dentro es negro con algunas tonalidades grises.

-Parece que te has ido a otra parte, tu mente flota y no mantiene su atención aquí donde estamos. – de nuevo con sus tonterías, no sé como siempre puede explicar que lo estoy mandando al carajo con palabras tan pomposas, qué el mensaje no es claro: me vale madres tus pendejos comentarios de si utilizo la disociación para protegerme del mundo malo que creo que me rodea o que si proyecto en él al objeto malo viviéndolo persecutorio. Me parece tan estúpido que me quiera…la verdad ni sé que quiere, pero él es el primero en dividirme cuando separa mi mente de mi cuerpo, del aquí y ahora y la manda a flotar a no sé donde, en fin, la manecilla de los minutos ya casi llega al 12.

-Creo que hemos avanzado mucho, a pesar de tu silencio de hoy. De cierta manera creo que has optado por retarme y quedándote callada me pones a prueba, qué tan paciente puedo ser y si soy capaz de aceptarte, me pones a prueba para ver si puedes confiar, ten por seguro que vamos a seguir trabajando durante 15 sesiones más, tu silencio no será tu protección entonces, si quieres librarte de mí deberás ser más cooperativa, podemos pasarnos las siguientes sesiones en completo silencio, pero al final mi reporte dirá que aún necesitas la atención, tú decides, piénsalo y nos vemos pasado mañana.

-Bien…,mmm, me ha hecho reflexionar bastante la mancha que tiene en su escritorio, es similar a la que había visto en aquel diván la sesión pasada y que por dicha mancha me negó el placer de recostarme, usted dijo que era para que no me durmiera ya que suelo no mantener la atención, haciendo memoria recuerdo que también la sesión pasada la paciente que vi salir era la misma de hoy y también iba algo ruborizada del rostro y se le notaba que se había recogido el cabello en una cola rápidamente sin pasarle cepillo, hasta ahora caí en cuenta del porqué…y usted se ha perfumado bastante, sin embargo la sesión ya terminó, lo hablaremos en la próxima. Buenas tardes doctor. –maldito imbécil, seguro la siguiente sesión me transfiere…

domingo, 14 de febrero de 2010

Cordura


La historia…no, no es una historia, quizá mejor la… la… el punto es que no tiene descripción, digo no tiene un título que la defina, es algo así como un deja vu, en realidad no sé si existió, existe o existirá en algún momento pero se vive, se vivió y sintió tan real como que ahora es de noche y escribo.

Empezaré de nuevo.

La “situación” comenzó hace unos meses, Andrea estaba envuelta en un “relación” inestable, “sin principio ni fin” –así la describía ella misma, sin títulos ni… dejémosle así, simplemente trataba de mantener un seudonoviazgo, mejor sería decir una pasional aventura, tan intensa que estaba a punto de perderse en un huracán cada vez que le respiraba el aliento a Él…digámosle sólo Él, su seductora personalidad no necesita presentación.

Y cada noche entraba en su cama, se perfumaba con su aroma y al amanecer desaparecía. Furtivo…cada noche un principio y un final, un anhelo y un dolor, un amor y desamor, cada noche Él…

Andrea moría al amanecer y renacía a la media noche. Andrea le pertenecía a Él y solo a Él, siempre lo pensó y aceptó así, aunque para Él ella era sólo el final de la ruta, la vieja banca en la que se sienta a reposar el viajante al final del día mientras ve las hojas secas caer y a la que sabe que no volverá y si lo hace, será sólo de paso para descansar una vez más…

Y sin embargo el amor danzaba entre ambos. Luego una noche, Andrea ya cansada de tanto vaivén, de tanto frío, del dolor que le causaba ese amor extraño, de ser la viva imagen de un hogar vacío, abrió el balcón y de la nada le vio.

Quien eres –susurraba, con la voz temblándole pero no de miedo, quizá esperaba encontrarle, quizá necesitaba encontrarle. Soy lo que anhelas – le dijo la voz y ella sabía que era cierto.

En la penumbra de la noche apenas se distinguía su silueta, pero lo que de él emanaba era tan fuerte que Andrea sintió la urgente necesidad de abalanzarse a sus brazos, de sujetarle del cuello y llenarle de besos, de pedirle que no se fuera jamás. Y lo hizo. Pero esa extraña criatura tenía alma de poeta, así que le perfumó la piel, la lleno de besos y le sembró en el vientre la ternura disfrazada de mariposas azules.

De vez en vez se le aparece de nuevo, cuando está sentada frente a su pantalla blanca intentando ponerle signos a su sentimiento. Cuando se va llega Él, y sigue siendo toda suya y sólo suya, Él y sólo Él. Pero cuando al amanecer se va, Andrea ya no muere, para renacer sólo tiene que cerrar los ojos y decir en un susurro, como llamándole: poeta, poeta…

Porque es febrero...y es 14


Quizá fue el tiempo, quizá tu personalidad y la mía, quizá empezó cuando decidiste tener novia y allí marcamos la primer distancia, tal vez fue que ella se encelaba demasiado conmigo y yo preferí respetarte y respetarla, después de todo quizá podría llegar a ser algo serio más aún cuando pasó el primer año, no obstante seguiamos charlando, muy de vez en vez, con más dejo de nostalgia cada momento.

Talvez fue que yo también quise tener novio y experimentar abrazos diferentes y nuevos escalofríos, tal vez tuviste que manejar tus celos y eso te llevo a mantener mayor distancia, tal vez algo siniestro y misterioso aún se mantenía y reavivaba cada vez que me sonreías, cuando disimuladamente nos saludabamos con un beso suave muy cerquita de nuestros labios y a la par desviabamos la mirada, perpetuando nuestro abrazo con un suave apretón como si necesitaramos estar más cerca.

Probablemente en un momento caminamos cada quien dándonos la espalda y aunque cada cien pasos nos deteníamos y girabamos para ver al otro, nos topabamos con su andar despacio y la suela de sus zapatos dándonos la cara. Y me dolía y te dolía, y cada vez menos nos buscábamos y cada que lo hacíamos era todo más superficial, con la urgencia de separarnos porque el aroma del aire sabía a dolor y distancia.

Quizá sólo han sido las circunstancias, tu situación y la mía. Y yo me he preguntado anoche si ha valido la pena, si en verdad teníamos que sacrificar lo nuestro por lo de todos o si acaso sólo nos hemos dado cuenta demasiado tarde, o mejor aún, si te has dado cuenta demasiado tarde.

Me queda decirte que mi afecto sigue intacto como desde el primer momento en que comenzamos a convivir, perdón por alejarme, no sé quien marcó la pauta pero es lo que menos importa. Te veo casi diario y no tengo palabras para ti, me sonríes y me abrazas como siempre, pero tu fuego se ha ido apagando, te veo caminar por los pasillos cavisbajo, se ha ido el coqueteo de tus ojos, se ha ido ese noseque que a toda mujer embriagaba y no sé como acercarme...

Y me duele...un poco...y estoy un 99% segura de que tú ni siquiera te acuerdas de mí si no me ves, y en cambio yo...yo...anoche pensé en ti...

miércoles, 10 de febrero de 2010

En algún lugar


Como una estrella que a veces parece brillar sola en la noche más oscura, imponente sobre un cielo negro, y mirándola desde abajo, llego a sentir la nostalgia de verla de lejos, tan hermosa y sin necesitar de nada para ser deseada. Pero luego se vuelve pequeña y su luz es apenas perceptible desde mi piso firme y miro y miro, sabiendo que allí sigue, esperando que la noche sea más negra para poder volver a disfrutar de su brillo. Otras más la noche es tan clara que no la veo, o hay nubes y mis ojos miopes no pueden traspasar la barrera, y yo sigo con mis pies de plomo y mi estrella estando en su pedazo de cielo...