Lo que dejo atrás

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viernes, 24 de octubre de 2008

Rechazada?

¿Alguna vez te han rechazado? Sí, me refiero a ese rechazo que tanto duele, al rechazo de tu pareja, ¿alguna vez te ha pasado?, seguramente entiendes entonces lo que se siente.

Pueden pasar mil cosas por tu cabeza: ya no le gusto, no sé como excitarlo, ya no me quiere, es egoísta…no sé, pero el caso es que tú te quedas vacía, sola, te giras en la cama y quizá le des la espalda, no han pasado ni cinco minutos cuando tú estás llorando en silencio y él duerme profunda y tranquilamente, que escena tan triste, cuando en otras ocasiones duermes sobre su pecho y el roce de su piel te brinda calor, ahora sólo te provoca escalofrío, así que te levantas dispuesta a dejar de sentirte como basura.

Vas por esas tan queridas pastillas para dormir y tomas una esperando que te ayude a conciliar el sueño, regresas a la cama y te vuelves a acostar a su lado, pero estar allí velando sus sueños te hace sentir peor así que decides dar un recorrido por la casa, mientras en tu mente pasan escenas tuyas y de él, pasa media hora, una hora, dos horas y sigues despierta…

Regresas al cuarto y evitas su contacto, buscas otra cama y tomas la almohada como consuelo, te aferras a ella como si fuera él, la aprietas contra tu pecho y ahogas una lágrima, al fin, exhausta caes en un sueño superficial, sollozas en ratos y las sábanas no son suficientes para darte calor.

La mañana llega al fin, tienes los ojos cansados, doloridos e hinchados de llorar dormida, haces un esfuerzo por despertar y entonces él se percata que no estás a su lado, ja, aún tiene el descaro de preguntar si dormiste en la otra cama y por qué, ¿acaso no era razón suficiente su humillación?

Lo ignoras y respondes cualquier estupidez, le dices la hora y te alejas para vestirte…comienzas a trabajar, se levanta y se despide, sí, así es, continuas sintiéndote vacía, sola y triste, quizá aún más…

martes, 21 de octubre de 2008

En realidad no soy tan depresiva, lo que pasa es que suelo escribir cuando estoy triste, apática o sola, cuando estoy alegre prefiero hacer otras cosas, aparentemente más divertidas.
Escribir no es en sí divertido, te da cierta satisfacción pero no es divertido, no es como bailar o hacer ejercicio, tampoco es como estar en una fiesta con tus amigos y bebiendo cerveza; no, no es nada de eso, ni siquiera tiene un leve parecido.
Cuando escribes estás solo tú y lo que escribes, puede haber una vocecita interior que te dice que plasmes, o quizá un hormigueo en todo tu cuerpo que te obliga a expresarse en palabras, puede haber un nudo en la garganta que te impida hablar y entonces tus dedos comienzan a moverse mecánicamente para hacer lo que tu voz te impide, pero finalmente al escribir estás tú contigo y nadie más.
No es fácil escribir, necesitas saber sentir intensamente lo cual no todas las personas se permiten. ¿Han conocido a aquellas personas que necesitan estar ocupadas todo el día para no pensar en ellos? generalmente dicen que es porque les gusta hacer muchas actividades, o trabajar todo el día o lo que sea, sin embargo la mayoría si dejará una de sus tantas actividades pdría terminar loco, sí, porque entonces tendría tiempo para pensar en si mismo, se daría cuenta de que no es feliz, de que algo le falta...a los que escribimos también nos hace falta algo, siempre existe algo más allá de lo que plasmamos, algo que por una extraña razón no se deja escribir pero se siente, la diferencia es que nos damos cuenta y hacemos el esfuerzo por describir y descubrirlo.
Algunos dicen que no es bueno dedicar tanto tiempo a pensar, sí, sólo pensar, y quizá sea cierto, entre más piensas menos respuestas tienes, más vueltas le das a las cosas y te vuelves más indeciso...creo que también te vuelves más solitario o quizá aprecies más tu soledad, finalmente sólo así puedes escribir, y todo se vuelve un círculo vicioso, escribes porque te sientes solo, porque piensas demasiado lo que te aisla, pero solamente sólo escribes lo que sientes lo cual te llena ese vacio que deja tu soledad.
En fin, el asunto aquí era que no soy tan depresiva, caigo más bien en ese círculo interminable, me siento sola cuando voy a reuniones porque todo es tan superficial, entonces me aislo, escribo y sólo puedo escribir acerca de mi soledad, de mi vacío, de mi insatisfacción con la vida, con mi vida...

viernes, 10 de octubre de 2008

¿Cómo pasamos del querer al amar? Siempre me he preguntado cuál es la diferencia, tal vez la más característica es la dificultad, me refiero a que fácilmente podemos decirle a alguien “te quiero” y se convierte más en una expresión de afecto, cariño o incluso sólo una manera de decir que ese alguien es importante para ti, tal vez expresa la necesidad que se tiene de estar en su compañía, no sé, en cambio decir te amo es tan difícil.

Probablemente desconozcamos el amplio significado de la frase, sin embargo no a cualquiera le decimos te amo, limitamos esa expresión a unas cuantas personas, las que realmente son centro en nuestras vidas, pero, ¿cómo establecemos esa diferencia? Es decir, ¿cómo elijo a quién quiero y a quién amo? ¿Cómo pasamos del querer al amar?

lunes, 6 de octubre de 2008

El primer día sin ti

Se puede decir que hoy fue mi primer día sola, sola me refiero a que no estás tú, no al hecho de tu presencia, sino más bien al de saber que no llegarás, que no regresarás por un tiempo. Inevitablemente pienso en que el momento se acerca, que pronto partirás y me quedaré sola, es diferente cuando sé que no estás pero llegarás al día siguiente, quizá incluso puedo pasar varios días sin verte pero siempre sé que estás aquí, que sólo necesito llamarte o acudir a ti y podré verte, y estar juntas aunque cada quien esté en sus actividades, aunque no hablemos, aunque yo duerma y tú trabajes, tan solo la sensación de saber que estás conmigo en la cama de al lado es suficiente.

De las personas que más difícil se me hace separarme eres tú, tengo 22 años viviendo a tu lado, quizá podríamos descontar uno o dos años, sin embargo es toda mi vida, contigo he compartido más experiencias que con nadie más de mi familia, tú me conoces más que nadie, sólo necesitas intuirme para saber lo que pienso, sin preguntas, sin palabras, una mirada es suficiente para tocar mi alma.

A veces pienso que soy egoísta, te amo con todo mi ser pero no siempre te lo he demostrado, de hecho creo que pocas veces lo hago, tiendo a meterme en mí, en cambio tú siempre estás atenta a los demás, particularmente a mí, te das cuenta de más mínimo cambio y yo no, yo soy egoísta al querer pensar que tú no necesitas nada más de lo que tienes, casi nunca pienso en ti como una persona que requiere muestras de afecto, o que necesita hablar de sí misma, siempre te he visto como una mujer práctica, fuerte, astuta que deja a un lado los sentimentalismos y prefiere anteponer la razón a las emociones.

Efectivamente esa es la cara que muestras ante la vida en general, ante nuestra familia, a veces ante mí, pero ambas sabemos que muchas veces necesitas más de lo que pides, más de lo que las personas que te rodeamos te ofrecemos y es ahí donde creo que soy egoísta, o quizá no sé cómo ofrecértelo, generalmente tengo ese problema, en determinados momentos tiendo a alejarme de aquellos que más amo, quizá es miedo, quizá inseguridad…la verdad no importa, el hecho es que me gustaría poder darte más, más de mí, más de todo, por favor dime cómo hacerlo.

Todos estos años has sido mi compañera, amiga, confidente, hermana y madre, y todo el cariño y amor que se puede sentir por esas personas de manera separada lo siento por ti en uno solo.

No es que sin ti me sienta impotente aunque en algunas cosas me hice dependiente de ti, claro que eso lo puedo cambiar, sin embargo estoy tan acostumbrada a ti, a compartir ciertas actividades que no las disfruto si no estás tú conmigo, inevitablemente pierden el placer que me otorgaban. Hoy por ejemplo, no tuve ganas de ir a entrenar, estaba agotada mentalmente después de mi examen (muy pesado por cierto) y de estar revisando pruebas de mis niños toda la tarde, quería despejarme pero no agotarme demasiado, así que quise salir a caminar pero no estabas tú para acompañarme así que solo llegue a la escuela di una vuelta para ver a quien me encontraba, vi a Eco durante cinco minutos y sentí la necesidad de regresar al depa.

Después recordé que hoy sale nuestra serie, así que me preparé para verla, comenzó y se veía interesante, sin embargo al poco tiempo no le encontré sentido, no tenía a quien decirle lo bien que se veía el seductor hombre negro bailando con cuatro chicas en un bar, no había nadie que me preguntara “y ese que trastorno tiene”, por más que volteaba a ver tu cama no había indicio de ti.

En la tarde regresé temprano de la escuela, no tenía apetito pero sentía hambre así que comí, no lo disfruté, decidí lavar todos los trastes, recoger el cuarto, tender las camas, en seguida me puse a trabajar en mi escuela, todo lo hice mecánicamente y en el cuarto, el depa es demasiado grande para mí sola. Pensé en destender tu cama para darme la impresión de que habías llegado a dormir, revisé tu ropa…hoy solo es el primer día…

Anoche cuando llegué de la central tomé un baño tibio, cené y me dispuse a estudiar en mi cama como es costumbre, había demasiado silencio, encendí la tele para escuchar voces pero la película que transmitía me atrapó, no estabas tú para obligarme a estudiar, no podía decirle a nadie que apagara la tele porque no me dejaba dormir, finalmente la apague yo y me quedé dormida.

Comencé a soñar que alguien tocaba la puerta del depa, abría los ojos y veía la luz de la sala encendida y comenzaba a preocuparme y sentir miedo, me decía a mí misma que yo no había dejado la luz encendida, que alguien había entrado y el miedo me paralizaba, tomaba todas las cobijas y me envolvía en ellas creyéndome más segura de esa forma, como si al no ver yo me hiciera invisible a los demás. Después me daba cuenta que estaba soñando y entonces decía si esto es un sueño puedo hacer lo que yo quiera: ok quiero volar…y volaba, pedía tener más dedos en mis manos y gualá! Aparecían más dedos en mis manos, jaja, entonces el miedo comenzó a disiparse y comencé a divertirme un poco imaginando locuras, en momentos volvía a escuchar tocar la puerta y entonces gritaba: quién?! Seguramente estuve hablando sola toda la noche…

Curiosamente desperté temprano, a las 6:30am, tenía una hora más para seguir dormida…

Sí, la vida sin ti se vuelve rutinaria, mecánica, ciertamente trabajo más que cuando estás aquí, no porque tenga muchas ganas o energía, simplemente porque necesito distraer mi mente de la soledad y además, al hacer las cosas que cotidianamente haces tú, como lavar todos los trastes sucios, me hace sentir como si siguieras aquí sólo que no te puedo ver…quien sabe, quizá después empiece a hacer monólogos respondiéndome a mí misma con tus palabras…