Lo que dejo atrás

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lunes, 23 de marzo de 2009

Secuelas

Ayer dormí 20 horas, interrumpidas solo por el breve espacio para comer y cenar. Entre sueños estuve pensando esta historia, si mi cansancio no hubiese sido tanto, a las 3 de la madrugada habría estado frente a mi escritorio escribiéndola, pero no fue así y hoy intento rescatar la trama…

Neli

El cuarto está oscuro… ella al lado de la puerta contra la pared, él frotando su pene erecto sobre su vientre, mientras con una mano la sujeta firmemente y con la otra aprieta su seno y susurra cerca de su oído: “mas vale que te calles”

Se escuchan unos pasitos lejanos y presurosos acercándose por el pasillo.

-Sal, rápido y no digas nada, si te preguntan inventa algo, recuerda que si dices algo a ti es a la que castigaran.

Neli sale llorando y limpiándose el rostro justo en el instante que su madre atravesaba el pasillo. Se queda allí parada sin saber qué hacer, mirándola con sus ojos asustados y temblando.

M: ¿Qué tienes, por qué estás llorando? ¿Quién está allí dentro?
N: Nananaadie
Tomándola por los hombros
M: Neli, dime qué pasó, quién está allí?
Rompiendo en llanto N: Yo no quería, dijo que había comprado un tambor y me lo iba a enseñar porque a mi me gustan mucho (con la voz cortada y sin dejar de temblar) sólo iba a ver el tambor…
M: ¿quién, quién está allí?
N: mi tío
Luego de abrazarla y acariciarle el cabello M: todo va a estar bien, ya no llores, vete al cuarto, ya viene tu papá, cuando lo veas no le digas nada, si te pregunta por qué tienes los ojos hinchados le dices que has llorado porque te duele mucho la cabeza. Anda ve.

Después de esa noche nada fue igual, y pese a la promesa de su madre nada estaba bien, al contrario, su tío cada vez más frecuentemente la llevaba a visitar el tambor que había comprado solo para ella porque ella era especial, sólo que cada vez pedía algo más, primero “solo quiero verlos, son tan grandes…”, luego “vamos sólo tócalo un poco” y al final “sólo quiero sentirte…no te va a doler, luego tú vas a pedírmelo”.

Samantha

P: ellos quieren ir a la casa de L, dicen que no están sus padres, podemos divertirnos un rato, yo quiero ir, ¿vamos? Anda, además es tu novio, no puedes decirle que no.

S: está bien, pero solo un ratito, porque debo regresar temprano a mi casa, mis papá ni siquiera saben que tengo novio, además si mi hermano se entera me mata.

P: no tiene porque enterarse, nadie le va a decir. Yo también tengo que regresar a mi casa temprano, sólo quiero estar con J más tiempo, podemos comprar unas cervezas…

S: está bien, vamos.

Ya en la casa de L, Samantha no recuerda haber tomado dos vasos de cerveza cuando comenzó a sentirse muy cansada, con sueño, sus ojos se cerraban en contra de su voluntad y fue perdiendo la conciencia de sí misma.

En la fiesta solo estaban P con su novio J, quizá otros dos amigos suyos y Samantha con su reciente novio de dos semanas L, al cual no conocía casi nada pero que jamás creyó que fuese capaz de traicionar su confianza en ese grado.

Lo último que Samantha recuerda antes de caer dormida es estar sentados todos en el piso tomando cerveza y riendo alegremente. La primera imagen que vio al recobrar la conciencia fue a L completamente desnudo sobre el cuerpo de ella.

Completamente drogada su mente no alcanzaba a comprender lo que estaba sucediendo, su cuerpo no respondía a sus intentos de huída, no obstante el miedo que la invadía le dio la fuerza para quitarse a L de encima y salir huyendo de la casa.

Como pudo llegó a su casa, envuelta en un mar de lágrimas y con el miedo en la piel, no podía creer que le hubiera pasado eso e inevitablemente le torturaba la culpa...


Estrella

E: tengo ganas de embriagarme, vamos a la casa, anden nada más nosotros, si?

M: pero andamos pobres, yo casi no traigo dinero, si acaso solo para una cagua.

JL: yo ando igual, además tengo que acabar mi expo

F: pues si le quieren seguir yo si voy, pero tampoco traigo mucho dinero

L: por mi no hay problema, pero ya digan, para esperarlos o mejor ya irnos a la casa

JL: que no traigo dinero

E: si me dices que si, yo pago las tuyas

JL: en serio? Mira, tú nunca me habías invitado unas chelas, no pos así sí, ya estás, entonces nos esperan a que salgamos de clase?

E: si, pero si cambias de opinión te voy a odiar eh

Estrella tiene 22 años, no es aficionada a la bebida pero no sería la primera vez que se ponga ebria, suele ser cuidadosa al respecto, no toma en lugares públicos, en bares o antros, tampoco lo hace con desconocidos, procura tomar solo en casas de conocidos y sólo se embriaga con aquellos que considera sus amigos y a los cuales les tiene confianza, sin embargo esta vez esa confianza seria traicionada.

Se supone que estarían en su casa, un lugar completamente seguro para ella, pero a sus amigos se les ocurrió invitar a otro amigo común, todo hubiera estado bien si ese amigo no se hubiera drogado antes de llegar a la casa.

Cuando D llegó, Samantha estaba lo suficientemente borracha para que caminando en eses llegara a su cuarto y en un segundo cayera dormida en su cama, pero en el camino D la detuvo para “bailar” apretándola fuertemente contra su cuerpo, intentando besarla, morderla y tocando su trasero.
Nadie parecía percatarse de lo que ocurría y a pesar de las negativas de ella, D continuaba insistiendo y apretando con más fuerza. Cuando Samantha logra soltarse y escapar al cuarto, alcanza a marcar un número en su celular, pero no tiene crédito y solo ruega porque esa persona le llame lo más pronto posible. Entonces lo ve entrar decidido al cuarto, cierra la puerta y dice: “ya estas lista…ya llegué a hacerte compañía” al tiempo que desabrochaba su cinturón.

Samantha se llenó de miedo…y justo cuando se acercaba a ella, el teléfono en su mano sonó…gracias, pensó.


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¿Qué es lo común y lo diferente en estas historias?

Las tres son reales, los nombres han sido alterados, aunque no dudo que más de alguna mujer que las lea se sentirá identificada. Neli tenía 8 años cuando su madre le dijo que “todo estaría bien”, Samantha contaba con 16 años cuando su amiga le prometió que llegarían temprano a casa y Estrella, una mujer adulta confió erróneamente en sus “amigos”.

Historias como estas pasan todos los días, en fiestas y casas de conocidos, con amigos y familiares, en los lugares donde se supone debes sentirte seguro, porque es tu casa, o son tus amigos, o es tu familia, es tu padre o tu madre, o tu tío…

Desgraciadamente ninguna mujer es preparada para “enfrentar y evitar” un abuso sexual, y aprende a identificar el peligro sólo después de que ha sido expuesta de alguna manera a el. Y en su lucha por sobreponerse sus opciones son muy reducidas, ya sea que se aísle del mayor número posible de contactos sociales, temerosa siempre de volver a ser atacada, incapaz de confiar en sí misma y en los demás, y devaluándose por sí misma eternamente.

Dependiendo de la edad puede tener la reacción contraria, volviéndose promiscua, sexualizando todas sus relaciones, incapaz de diferenciar entre un abrazo de amigo y un abrazo de deseo; y se vuelve presa fácil de los depredadores sexuales, en cada relación interpersonal que establezca correrá el riesgo de entregar su cuerpo rápidamente con el deseo que su pareja la “ame”, pues el sexo se convierte en la única manera de sentirse amada y aceptada, sólo así se siente valiosa.

Esos son los extremos, pero en raras ocasiones, se logra un punto más neutral, pasando quizá por etapas, una donde se caracteriza la apatía sexual, el desinterés por mantener relaciones de cualquier tipo con el sexo contrario, pero manteniendo cierto grado de contacto social con grupos u otras mujeres, dentro de su círculo social, académico o laboral. Después viene la etapa de reelaboración, donde la mujer ha adquirido ciertas armas que le permiten adquirir nuevamente seguridad, independencia, se reconcilia con su cuerpo y acepta su propia valía como mujer. Finalmente busca el acercamiento con el sexo opuesto, en un intento de reparar lo último que le falta, de responder la pregunta que seguramente rondó por su mente los últimos años: ¿seré capaz de tener una pareja?

Y en el intento de mantener una relación profunda con un hombre, tropezará una y otra vez con ese “fantasma”, puede lograrlo o fracasar una y otra vez, repitiendo patrones. Finalmente ha hecho todo lo que ha podido.

Hoy hablo por la mujeres, las mujeres que han sido abusadas o violadas, aquellas que han sido abandonadas por sus padres, hermanos y/o amigos, por las que son juzgadas como putas o retraídas sociales, por las que les es imposible mantener una relación de pareja que duré más allá de los 4 ó 6 meses, por las que temen amar y entregarse emocionalmente por el miedo a ser heridas, traicionadas, usadas y abandonadas…pero hoy sobre todo hablo por mí…



miércoles, 18 de marzo de 2009

A lo largo del tiempo me he cuestionado una y otra vez: ¿soy una mala mujer?

Todavía hoy tengo la duda. Tengo las ganas de contar mi historia, la real, la que solo yo conozco, pero hay tantas lagunas en mi mente que primero tendría que hacer un recuento de los daños.

A veces me quito el disfraz, vuelco mi tortura en letras, a veces me vuelvo piedra y por un instante dejo de existir; a veces me hiero o grito auxilio buscando amor en tu piel y sigo confundiendo el sexo como el único medio para demostrar amor…

Pero hoy… hoy de nuevo me siento sola y miserable, y busco tu presencia para aliviarla, y me da miedo sentirte cerca y me duele pertenecerte y no obstante estar sola.

lunes, 9 de marzo de 2009

Dentro de diez años

Estoy a punto de rendirme. Tú qué dices? No es necesario hacer nada, total nada es lo que me queda por hacer.

Diez años más tarde quizá nos volvamos a encontrar, estaré algo más vieja, mi piel tendrá algunas huellas más, tal vez recuerdos de otros besos y el perfume de otra piel. Quizá ya no encuentre en tu cuerpo el rastro que dejé, probablemente haya sido ya borrado por la interminable lista que seguramente tendrás dentro de diez años, huella sobre huella, tal vez incluso no pueda rescatar tu aroma sepultado por el sudor de tantas noches.
¿Seguiré siendo la misma? ¿Seguirás siendo tú igual? Tú más orgulloso y yo menos ilusa, o espero que no, que siga siendo una infantil criatura, que sigas siendo el loco impulsivo que cuando atrapa una oruga cree que nunca llegará a ser mariposa. Y que nuestro encuentro sea furtivo, un escape de la realidad y un retorno a buenos tiempos, a sueños perdidos, a ilusiones rotas.
Espero que dentro de diez años al vernos otra vez, pueda sentir de nuevo el escalofrío en mi piel, temblar mis piernas y manos al sentirte cerca, ponerme nerviosa, esquivar tu mirada, perder las palabras, que me aceche el deseo de morderte los labios, de arrancarnos la ropa, de tenerte otra vez…

El último suspiro

Sé que te amo porque aun lo que odio de ti quiero, me choca verte lelo en tus juegos de video, y no obstante disfruto cuando lo haces, amo tu incongruencia, esa eterna lucha que mantienes entre tu agresividad y tu ternura, te amo con tus indecisiones e inseguridades, con tu orgullo y altives, amo tu infantilismo y profundidad.



Odio que fumes o te drogues y no porque eso me moleste, yo puedo tolerarlo aunque no sea de mi agrado, lo odio por lo que hace, porque lentamente te destruye y siempre odiaré todo lo que te haga daño.



Amo la manera en que te enojas y te revelas, o cuando por alguna razón tus lindos ojos se empañan por tus lágrimas. Te amo si vienes o si vas, si no sabes lo que quieres, si tienes miedo, si huyes de mi y vuelves, amo como te aferras a la libertad, a volar alto...te amo con tu egoísmo e impulsividad.



Amo tus piernas gruesas y tu cadera ancha, tus manos grandes y tus labios sensuales...te amo todo, con tus defectos y virtudes, tu fuerza y debilidad, no pediría que fueras diferente porque yo te amo a ti, y tú eres todo, no solo el que me quita el sueño y habla conmigo durante horas o el que me hace reir y me llena de ternura; eres también el que me puede doler y me hace llorar, el que me desespera y me hace salir huyendo, ese eres tú y asi te quiero. Así te amo.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Me estoy castigando creo, perdoname tú, por favor, que me perdone ella también.
Ya volví a mi aislamiento social, la única línea de contacto con el exterior es JL, el único contacto real que quiero mantener fuera de mi mundo fantástico, de mi cajita de cristal. Me estoy castigando me doy cuenta, cuanto bien haré al alejarme así me pregunto.
Una idea ronda por mi cabeza hace un par de semanas, día y noche la traigo, se me filtra entre mis demás pensamientos, es impertinente y no descansará hasta concretarse o definitivamente ser anulada por medio de algún artificio mental, que desconozco cual pueda servir para eliminarla.
Quien sabe, quizá se lleve a cabo, después de todo lo valioso que tengo es pasado, más bien tuve, ya no hay tanto que perder...

martes, 3 de marzo de 2009

Quiero irme, quiero no estar, ¿cómo se desvanece la materia?


Cómo puedo empezar de cero, sin miedos ni fantasmas, cómo vuelvo a nacer, cómo hago para no ser. Qué se hace para vivir indiferente, para no llorar, para no sentir, cómo hago para que la inercia guíe mi camino, cómo hago para no hacer.


Qué se necesita para ser ciego y sordo, cómo amputo mis brazos y piernas, cómo dejo de caminar, dime cómo hago para no respirar, cómo se consigue la amnesia, cómo dejo de soñar.
Cómo anulo el dolor y el placer, cómo dejo de sonreír, cómo hago para no pensar, dime cómo dejo de vivir…

No hay vida

Mis párpados no querían separarse...cinco minutos más me dije en sueños...como pude me levante, perezosa, el exceso de la tarde anterior reclamaba sus efectos a mi estómago, me invadía una sensación de náusea y dolor, además de la tristeza que provocaba el roce de mi piel con las sábanas frías que me recordaba los eventos del día anterior.


-Pasa


-No, te espero afuera ya es tarde, date prisa


-Segura?


Afirme con la cabeza. La mañana era fresca pero en realidad no quería entrar a su casa. Me traía recuerdos, y yo huía de los recuerdos desde hacía un buen tiempo, no porque fueran malos o dolorosos, sólo pretendía no tener pasado. Rara vez visitaba a un amigo antiguo, y los actuales iban y venían, es decir, ya no tenía amigos. Las relaciones profundas con cualquier persona dejaron de ser una prioridad de pronto y en ese momento estaba incómoda, todo me parecía molesto, y comenzaba a entender porque.

Rodolfo fue la última persona con la que mantuve una relación así, profunda, quizá demasiado profunda y dolorosa, verlo ahora movía mis espinitas y no obstante había acudido a su llamada como antaño dejando de lado todo cuanto tenía que hacer, poniéndolo en primer término.

Después de él nada tuvo importancia, lo único que apreciaba como valioso era mi libertad, mi independencia, y procuraba resguardarla de cualquier persona que pudiera perturbarla, por eso no visitaba amigos pasados ellos me ligaban a algo, por eso no creaba nuevos vínculos, ya nada entraba en mi círculo de intimidad.

Pero estaba Rodolfo. Un año antes habría acudido con alegría, emocionada entraría a su casa y me sentaría en su sillón inflable con forma de corazón (sí cursilerías). Pero esa mañana no, no estaba contenta y mucho menos emocionada, sólo angustiada, nerviosa y algo enojada por no haber podido negarme.

Como siempre tardó más de 15 minutos en estar listo (lo que incremento mi enojo), cuando al fin salió evite sus ojos.

-Al fin, ya estaba desesperándome

-Por eso te dije que pasaras pero no quisiste

-Sí, sí. A donde vamos? Qué es eso tan urgente que tienes que mostrarme.

-Es por acá...

Por qué carajos me había buscado a mí, hacía un año que ni siquiera sabíamos de la existencia del otro, por qué ahora?

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-¿Por qué no sólo nos vamos y ya? ¿Qué se te hace tan complicado? ¿Dejar a tu familia? ¡Vamos! Sabes que ni siquiera les importa lo que hagas, acaso no te mandaron a estudiar lejos para que pudieran hacer y deshacer sin sentir que debían darte explicaciones, deja de hacerte tonto, ya corta tu cordón umbilical carajo, tienes 23 años y aún tomas leche en biberón, caramba, ya crece, o es que sigues temiéndole a la soledad, pero si toda la vida has estado solo…

-Para ti es muy fácil, todo es fácil siempre, yo no puedo deshacerme y ya…

-No, no puedes deshacerte y ya, pero sí de mi, al carajo conmigo no? Sigue arrastrando tu pasado entonces, yo ya no quiero seguir así, cuánto tiempo más quieres que te espere, cuánto más debo detener mi vida mientras tu maduras? El tiempo se me acabó, yo si quiero crecer, y ahora tengo algo por que luchar, contigo o sin ti, y todo indica que será sin ti.

-No me das opción

-Sí, las opciones estuvieron siempre, solo que has elegido las equivocadas. Y yo… entiendo que se acabo, será mejor no saber nada de ambos. Espero que un día tomes buenas decisiones, cuidate.

::::::::::::::::::::::::::::::::tres meses más tarde::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

-Lo sentimos mucho señora, la hemorragia fue muy intensa a pesar de nuestros intentos por detenerla perdió mucha sangre y lamentablemente se bebé murió, debemos practicarle un legrado, quiere avisar a algún familiar, al padre quizá?

-No hay un familiar ni un padre (llanto), solo haga lo que tenga que hacer…

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-Ha pasado mucho tiempo, como estas?

-Un año para ser exactos, justo hoy se cumple un año. ¿Vamos a celebrar? –contesté irónicamente

-Sí, llegamos

-¿Qué es esto? Estás bromeando verdad, me has levantado con una urgencia de vida o muerte, y me traes a un restaurant?

-No es solo un restaurant, es el restaurant, ya no lo recuerdas?

-Vete a la mierda, ya no caigo en tus juegos estúpidos, hace un año que me olvide ti, olvídalo no sé por qué carajos vine, en realidad creí que era un asunto de vida o muerte, sólo fue eso…

-Creo que cumplías tu promesa:
“Voy a estar siempre para ti, seré tu amiga, confidente, cómplice o amante…Quiero ser tu fuerza, tu apoyo incondicional, tu alegría. Quiero prometerte no abandonarte cada vez que me necesites… nunca dejaré de quererte”
-Recuerdas?

-Eres un estúpido…si lo que querías era comprobar que sigues siendo importante ya lo hiciste, sin embargo eso no significa que puedes volver a alterar mi vida, tu renunciaste a todo lo que me implicaba y eso no pasó hace un año, lo abandonaste mucho antes, no vengas ahora a intentar rescatarlo, pues en el transcurso de un año enterré ya lo único que quizá en algún momento me hubiera ligado a ti. Vete al diablo.

Me di media vuelta y le dejé allí, no hizo intentos en seguirme, llegué a casa y comí toda la tarde, una vez más lo había logrado y me odiaba y le odiaba por hacerlo, comenzaba a caer en una depresión profunda de la cual ya no tenía fuerza para salir, quizá ya no quería salir jamás de ella.

Preparé las maletas dispuesta a huir una vez más, como la última, sin rumbo, sin pasado, sin presente y sin futuro. Llegué a la estación y tomé el primer autobús que saliera hacia cualquier lugar, si no sabía mi destino no tendría la urgencia de comunicarlo a nadie más.

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-Hola, soy Fernando, no te había visto por la colonia, yo vivo en la casa verde de enfrente, cómo te llamas?

-Hola, soy Estrella, me acabo de mudar, y por lo visto somos vecinos, mucho gusto Fernando. Debo ir a buscar trabajo, pero seguro nos estaremos viendo.

-Claro, que tipo de empleo buscas? Quizá yo conozca algo

-Soy arquitecta, busco una firma, me gusta restaurar edificios históricos, eso es lo que hago

-Que coincidencia yo también soy arquitecto y en la empresa están buscando nuevos integrantes, ven acompáñame, te presentaré al jefe

-Pues que buena coincidencia, que gusto que nos encontráramos, claro que te acompaño.

….y así comienzo una nueva vida, un personaje más, un trabajo más, un presente sin pasado ni futuro…

Confesiones I


Ahora es más fácil, lo complicado es hacerlo por primera vez, pero cuando pasas esa barrera, cuando rompes el límite entre lo que creías no poder hacer nunca y lo que harías, cuando las fronteras de tu conciencia se amplían, cuando te has vencido a ti mismo ya nada importa, ya nadie más podrá detenerte, ya nada más cambiará tu rumbo, a menos claro que de nuevo tú mismo te atrevas a hacerlo, pero que tanto puedes retroceder? Hay cosas que son irreversibles…
La primera vez tuve que buscar un motivo, y debía ser muy bueno, algo que no me hiciera sentir culpa: justicia fue la clave.
No recuerdo la segunda vez, creo que fue accidental, pero la tercera fue toda una experiencia de poder y placer. Me encontraba paseando por Camargo, muy cerca del panteón, ya comenzaba a oscurecer, recuerdo que, y lo recuerdo porque pocas veces estoy así, que sentía una gran paz interna, iba disfrutando cómo el viento erizaba mi piel al rozarla, me sentía libre, plena…
Luego lo vi, de pronto iba siguiéndole los pasos, dobló en la esquina y continuo alejándose de la ciudad, cuando llegó a la orilla de la ciudad, justo en el camino para llegar a San Ignacio vi mi oportunidad, nunca lo había tenido así de cerca después de tanto tiempo. En mi mochila cargaba siempre una navaja que me recordaba a mi padre, con una bandera de EUA en la empuñadura. Mi corazón comenzó a latir fuerte, sentí mi sangre caliente y me di cuenta que ya no quería evitarlo.
Él iba tan feliz caminando solo… lo alcancé y clave la navaja en su costado sintiendo como pasaba justo debajo de una costilla, su sangre caliente resbaló por mi mano mientras yo clavaba más profundo y miraba sus ojos sorprendidos y aterrados fijos en los míos. Cómo disfrute esa mirada, después de tantas en las que lo había hecho con burla, con poder, humillándome mientras yo estaba de rodillas o él sobre mí, sí me causaba tanto placer ver su dolor.
-Hola, cómo estás? Ya sé cómo estás pero cómo estás? –le dije, recordando sus propias palabras cada vez que me encontraba sola por el pasillo oscuro de la casa.
Cayó al piso al momento que sacaba y volvía a clavar la navaja ahora en el vientre. Nunca antes había estado callado en mi presencia, nunca antes su mirada para mí había sido otra que la que me desnudaba libidinosamente ante cualquier persona, pero ahora yo tenía el control, yo tenía el poder. No necesite mucho, verlo herido me bastaba, pero no podía dejarlo vivo, lo maté solo por protección en realidad no quería hacerlo, no lo disfrute tanto como a otros.
Sólo me llevé sus ojos de recuerdo, aún están en mi escondite junto con todos mis trofeos, tenía que conservar esa mirada aterrada de mi más grande verdugo…