Lo que dejo atrás

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martes, 30 de junio de 2009

Me voy despidiendo


Me voy despidiendo a cuentagotas, te voy soltando la mano lentamente hasta que queden solo nuestros dedos pequeños unidos por las yemas, me voy retirando suavemente sin que lo sientas, pero eso para mí es más doloroso.

Ahora entiendo porque los amantes suelen romper abruptamente, de la noche a la mañana todo se acabo, pero mira que yo no soy así, me cuesta tanto dejar las relaciones, me cuesta tanto decir adiós..

Me voy despidiendo y no quiero irme, pero es tiempo de partir, de ver cómo emprendes el vuelo, de verte crecer, es hora de alejarme, ya estás listo para seguir solo la senda de tu vida, me corresponde darte el último empujón diciendo adiós.

Me voy despidiendo y no quiero irme...

Desliz

Y esta noche caí en la tentación, pero es que apenas ayer había sentido esa urgencia, aunque solo fueran esos malditos segundos infames, pero esta noche no lo pensé, te vi y no pude evitarlo, mis piernas temblaban al dirigirme hacia a ti, mi corazón parecí que se me saldría del pecho, mis manos sudaban y un nudo en la garganta cortaba mi voz.

Como pude dije hola, y aun sabiendo que tu reacción seria fria e indiferente te mire sonriente, pobre ilusa soñadora, ingenua tonta, estúpida enamorada.

¿Pero qué esperaba? Si siempre has sido así, orgulloso y arrogante, altanero y despectivo. Si volteabas a verme con desprecio sería mucho, si siquiera te dignara a firar la cabeza para verme de frente. ¿Por qué seguía yo allí como estúpida, parada a tu costado sonriendo como retardada?

Ese maldito magnetismo tuyo, esa capacidad de acaparar todo, de absorberme y extasiarme, así, sin hacer nada, con tu mera presencia arrogante.

Esta noche resbalé de nuevo y te busqué, y conseguí lo único que podía encontrar: tu indiferencia; lo único que tienes para dar: tu arrogancia; lo único que no esperaba encontrar: una lágrima cayó a tu mejilla traicionando toda tu altivez, toda tu arrogancia, todo tu desprecio...

Así son las relaciones

Llevaban ya dos, tres... (quizá un poco más) años juntos, años en los que compartieron momentos, sus momentos, años en los que ella se fue enamorando y aprendiendo a amar de una mejor manera, después de ese golpe tan terrible, después de esa relación tan destructiva de la que le había costado tanto salir.

Todavía hoy, después de cuatro años le seguía doliendo, le avergonzaba haberse visto envuelta en algo así, haberse entregado y amado tanto a un ser tan vil, tan egoísta y manipulador, tan posesivo y celoso. En ocasiones cuando lo recordaba con sus amigos sus ojos no escondían las lágrimas, su voz aún temblaba e incluso parecía temer que con nombrarlo apareciera.

Las sombras del pasado como pesan. Pero esta relación era distinta, al principio como podia esperarse ella fue cautelosa, incluso fría e indiferente respecto a la relación, le daba miedo enamorarse, le daba miedo volver a caer en el mismo error, le daba miedo que A fuera igual al otro; pero con el tiempo fue cediendo a sus encantos, a su peculiar manera de andar por la vida, a esa forma tan relajada de ver todo, a esa personalidad infantil carente de toda preocupación adulta a pesar de ya tener casi los 30.

L en cambio siempre fue más consciente, llamemosla "preocupona", aunque tenga toda la facha de lo contrario. A primera vista L parece una mujer agresiva, de esas que van mentando madres a todo lo que se les pone enfrente, que le encanta la parranda y es su único interés en la vida. Pero L es casi todo lo contrario, (aunque en un tiempo si fue como su apariencia lo demanda), y digo casi porque ¡vamos! ¿quién no disfruta de una buena peda con los cuates de vez en vez? sólo que ya no es lo único importante en su vida, ahora también importa la escuela (ese título tan anhelado: Lic. en...) a la que dedica tantas horas e increiblemente la desvela todas las noches.

Si L es diferente desde que el otro la dejo, y vaya que tuvo que dejarla él, pues ella (mi opinión personal) seguiría alli metida hasta... no sé hasta donde pero bien metida de eso no me cabe duda alguna, en fin, ella cambio cuando él la dejo por otra, (eso es importante, si solo la hubiera mandado al carajo ella lo hubiese buscado de nuevo, pero la mando al carajo por otra, y esa otra era la "otra" desde antes) después de la depresión por la que perdió más de 8 kilos en unos cuantos meses (excelente dieta niñas, ya saben) el cambio mágico se dio, se volvió dedicada en la escuela, algo más seria, incluso me atrevo a decir que maduro bastante, le bajo al ritmo festivo que la caracterizaba e incluso su trato fue más dulce.

Luego llego A, lo conoció (para variar) en uno de esos salones-antro-bar donde algunos días son exclusivos para bailar (a L le fascina bailar, y mira que lo hace con cadencia, lleva el ritmo en la sangre y es tan sensual... si, yo también puedo disfrutar el cuerpo de una mujer si es atractiva y además sensual), decía entonces que L y A coincidieron una noche de baile en uno de esos salones-antro-bar, A también es un buen bailador y los buenos bailadores son como magnetos entre sí, una vez que se encuentran no se pueden despegar (bailando claro), y así, justo en el centro de la pista chocaron ambos y eso basto para iniciar una historia.

A parece un buen tipo, digo nunca me ha caido mal, hasta parece ser buen amante, pero yo siempre me anduve con cautela, había algo, algo, algo... quizá no lo conocí lo suficiente, pero no niego que siempre tuve recelo. Sin embargo L se veía feliz, y sobre todo tranquila, enamorada un tiempo, luego lo fue queriendo.

L es una buena mujer, una buena pareja y siempre he creido que también una buena amante, si yo fuera hombre seguramente andaria con L, lamentablemente soy mujer y los varones me embrujan. Lástima también que A perdio el piso y dejo de ver lo valiosa que L es, lástima que a sus más de 30 años de pronto lo puso a temblar el compromiso (que raro es esto en los hombres, ¿verdad?), que a pesar de insistir ya hace un buen tiempo en planes de casorio ahora resulta que se sintio asfixiado, que necesita tiempo, que la vida le pesa con ella encima.

¿Quién entiende a los hombres cuando constantemente mandan mensaje dobles? Que si te mando al carajo porque me dejas muy libre como si no te importara, y los otros, que si ya no quiero estar contigo porque no me dejas respirar, ¿cuál es el punto medio?

Desde mi particular punto de vista y un tanto alterado por el afecto que le tengo a L, puedo decir que A es un pendejo, ni era tan libre ni se asfixiaba, pero el miedo suele ser más grande. Suerte A, te deseo suerte, porque a pesar de que la heriste no creo que seas un mal tipo, sólo que a tus más de treinta tienes que replantear tu vida...creo.

Instantes

Anoche estabas allí y pensé... sentí ese impulso maldito, ese deseo frenético de hablarte, de susurrarte hola en un grito desesperado por que me vieran tus ojos negros de nuevo. Fue sólo un instante, unos terribles segundos en que se me erizo la piel, unos malditos segundos de indecisión, de duda, de deseo que se desvanecieron al recordar por qué ya no estamos juntos...

viernes, 26 de junio de 2009

Un corazón


Regalo un corazón usado,
está algo maltratado incluso le falta algún pedazo.
Es un corazón que ha amado
y sabe hacerlo intensamente,
promete entregarse todo, ser amante y ser amigo.

Sabe sonreir, te ofrece su ternura y compañía,
puedes estar seguro que jamás te abandonará
por muy difícil o doloroso que sea el camino.

Sólo pide que le ofrezcas tiempo, ternura y compañía,
no necesita obsequios, no necesita sorpresas,
sólo quiere voltear a sus costados y en cada uno ver tu rostro.

Es un corazón solitario que disfruta de las cosas simples
y una sola palabra o un gesto frío pueden destrozarlo,
sí, es un corazón frágil y sensible, algo sentimental,
pero que sabe valorar lo hermoso dentro del caos.

Paradojicamente también es muy fuerte,
ten la certeza de que será tus piernas
cuando algo te derrumbe y no puedas caminar.

Sólo pide a cambio que lo ames y lo cuides,
no lo dejes esperando
encerrado en un cuarto mientras vas a trabajar,
no lo arrumbes cuando quieras divertirte y
regreses en la madrugada encontrándolo
recostado en tu cama semidormido y triste
por sentirse abandonado.

Él entiende cuando le hablan,
él da espacio y tiempo y no es egoísta,
no lo seas entonces tú.

Regalo este corazón porque la soledad le da frío,
y el frío le da pereza y ha comenzado a latir muy lento
pero no quiere morir,
así que busca, no muy esperanzado
otro latido que lo acompase...

lunes, 22 de junio de 2009

Yop

Entré en una tristeza ligera, no me apetece leer ni escribir y eso es bastante malo...

No soy mala hija... a veces alejarse es bueno, sin cortar la comunicación, sin romper los lazos que nos unen, sabiendo que se está dispuesto para cualquier situación. Yo no suelo abandonar a las personas, menos a aquellas a quienes amo o son de alguna manera importantes en mi vida.

Por otro lado, las cosas van bien, me emociona ingresar a una institución y aprender de ella. Algunos de los cambios que pretendo hacer me entusiasman, aunque la búsqueda de una nueva casa es bastante tediosa y fastidiosa, sobre todo frustrante para mis posibilidades.

Y en el amor... lo disfruto aunque no tenga un marco en el que se contenga...

Estoy rara...

miércoles, 17 de junio de 2009

I you belong and go away


Podía haberse quedado viéndolo plácidamente, extasiada, embelesada con su rostro, con sus manos, con cada mueca de su boca hasta que la venciera el sueño...

Fue entonces que comprendió lo que le estaba pasando y ya no quiso mirar más, cerró los ojos y se hizo la indiferente, se dispuso a dormir...

Pero aún medio dormida y cansada, y con la luz ya apagada intentaba entre la penunbra vislumbrar su rostro y suspiraba, se abrazaba a él como quien sabe que se está despidiendo, quería tenerlo así por mucho, mucho tiempo, guardarlo en su memoria de esa forma, que la imagen de ella abrazada a su cuerpo desnudo permaneciera en su memoria como una fotografía, como la más linda fotografía...

martes, 16 de junio de 2009

Hoy hace un año



Todos estos días he pensado en lo absurdo que parece, en como me aferro tiernamente a ti, y en como te alejas desesperadamente, temiendo perderte, temiendo sacrificar lo que crees que eres. No sé cómo ni en que momento comencé a amarte, tampoco sé cómo podré estar junto a ti, hay muchas razones para permanecer separados y solo una para estar juntos.

Por mi parte ya no sé que hacer, me da miedo que me absorbas, me da miedo extraviarme en tu interior y quedar anclada sin posibilidad de rescate. No tengo fuerza para no estar ¿Qué tanto daño podemos hacernos? es que acaso solo asi nos mantenemos juntos, y tú necesitas una excusa, una excusa que yo quisiera ofrecerte pero sé que a la larga se volverá contra mí.

¿Quién si no tú, puede asegurarme que me querrás eternamente? Si tus ojos no saben mentir, si en tus palabras se esconde el vacío, ¿por qué entonces sigo pensando que eres más de lo que quieres, de lo que tu mismo puedes aceptar? Si así quieres continuar, para que aferrarme a que sea de otra manera.

No sé si algún día podrá quedarme claro, si algún día mi alma captará la esencia de nuestra historia, si alguna vez en la vida podré voltear a ver tu rostro de nuevo con ilusión o simple resignación, si podré siempre sentir tu mano fuerte abrazando mi cintura, si seguiré sintiendo la paz que tu tormenta causa en mi ser.

Sé que te amo, es lo único certero que tengo hoy, pues tu vienes y vas, y en cada momento juntos solo me queda tu perfume desvanecido en mi cuarto, impregnado en mi piel, inundando todo mi ambiente.

viernes, 12 de junio de 2009

Una vez a la semana


Cada que llega ese día de la semana se pone como loca, no quiere llegar a la institución donde labora, se pone tensa, irritable y no puede evitar que brote algo de tristeza en sus facciones.

Sin embargo va, porque su sentido de responsabilidad es suficientemente fuerte, y va, porque aunque quiere no ver ni que la vean, aunque una vez visto se esconde lo más que puede, evita, evade su presencia, se comporta como si no conociera a ninguno de los dos, como si fuera un mero accidente pasar por el mismo pasillo; ver, finalmente la mantiene en un límite, en ese límite que le dice que la realidad es esa, que la vuelve a bajar a la tierra aunque toda la semana haya estado extasiada viendo al mundo desde las nubes.

Además no puede evitarlo, la institución es pequeña, y aunque se divide en departamentos tuvo la mala suerte de pertenecer al mismo que ellos, tuvo la mala suerte de coincidir en un horario. Cada vez que llega el día y la hora, cuando va en camino, cuando casi llega a la puerta, procura primero examinar todas las zonas comunes para los trabajadores esperando verlos y que no la vean, para entonces poder evitar ese encuentro molesto.

Al verlos su estómago se hace nudo, suda y tiembla; ¿de nervios? ¿De enojo? ¿De dolor? Que importa, si pudiera no iba ese día, pero entonces le descontarían el 10% de su sueldo, vamos que tendría grandes pérdidas si faltara una vez a la semana, 40% de su mísero salario perdido por evitar un encuentro triangular y seguir volando sobre las nubes.

No lo valía pensaba, siendo que a pesar de soñadora siempre ha sido muy realista. No obstante la situación seguía siendo incómoda en términos superlativos. Ella no sabía si cuando inevitablemente pasaba al baño evitando voltear a la zona común se evidenciaba más, o acaso debía saludar cortésmente con la mano o una simple sonrisa; por eso la mayoría de las veces evitaba o retrasaba esa necesidad tan básica.

De vez en cuando se consolaba pensando que ya faltaba poco para sus vacaciones laborales, un mes más quizá se pasaría rápido o quizá no pero podría soportarlo. Sin embargo su consuelo no duraba más que unos instantes, sabía que sí sólo un mes más para que una de las partes incómodas desapareciera, pero sabía también que solo era el fin de una historia, después vendría otra, y luego otra y otra y así eternamente.

martes, 9 de junio de 2009

Número equivocado

Cada tarde, cuando sonaba el teléfono de casa y mamá contestaba, Neli se quedaba mirándola atenta a sus respuestas, pero hacía dos semanas ya que sólo decía bueno?, se quedaba unos segundos pegada al auricular y luego colgaba. -Número equivocado... es el mudo de nuevo... yo creo que habla alguno de tus tíos de USA y no entra bien la llamada... Siempre había una excusa, siempre era número equivocado cuando ella contestaba y era el mudo cuando contestaba papá.
Neli sólo observaba, la veía día a día a los ojos y ella no podía mantenerle la mirada y cuando lo hacía era una mirada fría, vacía, indiferente, no la mirada que se espera de una madre hacia su hija.
Después de cada llamada mamá tenía que ir al mercado, o recordaba que había olvidado recoger "algo" en algún lugar, así que salía apresuradamente de casa. Entonces Neli corría al último piso de su alta casa, y observaba...mamá iba en la dirección equivocada, ¿acaso había olvidado que el mercado quedaba a la derecha y no a la izquierda? Neli suspiraba triste y volvía a bajar, checaba la hora en su reloj de mano y esperaba a que ella regresara.
Papá comenzó a dudar de Neli, esas llamadas anónimas, ese mudo del otro lado del teléfono tenía que estarla buscando a ella, si no a quién más? Neli era la única que gustaba de encontrar problemas, de enroscarse con chicos desconocidos en relaciones extrañas como esas que inician con un número equivocado.
Se puso a recordar el primer amigo telefónico que tuvo, ahora ya no recuerda su nombre, un completo desconocido que quizá le triplicaba la edad, tenía una voz sensual y una charla amena, jamás lo conoció al parecer era de otra ciudad. Ciertamente papá tenía motivos para sospechar de ella.
Pero esta vez Neli era inocente, aunque sospechando la verdad llegó a desear ser culpable. Todo se derrumbó por su propio peso, el teléfono pasó a ser un terrible aparato de tortura psicológica. Cada una de las hermanas de Neli tenía que contestar ese teléfono frente a papá, hasta descubrir a quien buscaba ese hombre (papá daba por hecho que tenía que ser hombre), mala suerte, la voz decidio responder con Neli.
-¿Está tu mamá?
Palabras fatales... la voz del otro lado si era masculina, una voz delicada aquella que corresponde a un hombre amanerado o demasiado vanidoso, metrosexual dirían ahora. ¿Qué debía hacer Neli? El mudo ya no lo era, tenía voz y buscaba a su madre, mientras toda la familia la observaba esperado... deseando que dijera una vez más:
-Nadie contesta papi...de nuevo es el mudo...
Así que lo dijo, lo dijo viendo a su mamá de frente, diciéndole con los ojos llenos de tristeza: lo sé todo mamá, lo sé todo...

domingo, 7 de junio de 2009


Nos encontramos de nuevo,

como dos viejos amantes que los sorprende el destino,

hola- acerté a decir pero no contestaste y pasaste de largo.




Entonces comprendí que el final había sido,

te fuiste de la misma manera en que llegaste,

furtivo, sensual y bohemio, sin previo aviso

dejándome de nuevo esa sensación de pertenencia y no,

de plenitud y vacío, de alegría y nostalgia.




Así es la vida de un poeta quizá,

nos esforzamos en forjar un sueño entrelazando ilusiones en la arena

creyendo (como buen poeta e inocente musa)

que el mar enbravecido en vez de destruirlo

lo acunaría entre sus olas llevándolo de nuevo a la playa.




Nos miramos de frente como la primer noche,

nuestras miradas hablaban,

nuestra piel se reconocía,

mis manos tomaron las tuyas,

mis labios besaron tu frente en señal de despedida.




El silencio reinaba entre los dos,

las explicaciones sobraban, la tristeza también...




Adiós mi querido poeta,

me quedo como me encontraste,

te dejo como te encontre,

aunque tu perfume aún permanece en el aire...

Sedúceme, comienza respirando suavemente en mi cuello

mordisquea un poco y baja a mis pechos,

pasa tu lengua entre ambos y regresa a mis labios,

bésame suavemente mientras recorres mi cadera con tus manos.




Abrazame fuerte,

sigue besándome mientras me desnudas,

ve saboreando el néctar de mis pechos,

recorre con tu lengua la línea de mi vientre,

muerde suavemente la parte interna de mis muslos.




Dame vuelta y acaricia mi sexo con tus manos,

juega a querer entrar, mastúrbame

mientras recorres mi espalda con tus dientes,

hazme pedir que me penetres salvajemente,

mátame de placer haciéndome desearte.




Volemos juntos el cielo infinito del deseo,

hazme gritar tu nombre,

hazme sentirme tuya...

sábado, 6 de junio de 2009

7:30am

...es hora de levantarse, la hora es 7 horas 30 minutos...
...es hora de levantarse, la hora es 7 horas 30 minutos...
...es hora de levantarse, la hora es 7 horas 30 minutos...
Me giro sobre la cama buscando a tientas el celular, presiono una tecla cualquiera para apagar la alarma, tardo aún unos segundo sen abrir los ojos, me vuelvo a girar en la cama y busco tu cuerpo. Cuando te siento cerca suspiro y sonrío, entonces sí puedo abrir los ojos, me gusta que sea tu rostro dormido lo primero que mis ojos vean al despertar, te beso los labios. Tú sin abrir los ojos acomodas tu cuerpo para que me acurruque en el, rodeándome con uno de tus brazos.
Suelo despertarte a besos -amor, despierta, ya es hora- te quejas como niño pequeño pero nunca rehuyes mis labios. Te abrazo, me abrazas y hemos de despertar tal como nos quedamos dormidos, sintiendo nuestros cuerpos tibios desnudos latiendo suave el uno para el otro.
Esos pequeños instantes antes de levantarnos son mágicos, esos pequeños instantes me llenas de ti y hacen de la mañana un buen comienzo.
-Hola, buenos días- me dices sonriendo y me besas
-Buenos días amor- sonrío y te beso

miércoles, 3 de junio de 2009

Alicia


Mirando a través de una rendija de la ventana estaba sola, suspirando, viajando en el tiempo con su mente infantil. El cielo estaba algo gris, el viento soplaba fuertemente y amenazaba una tormenta. Siempre soñaba poder cruzar esa puerta, dejar de ver a través de la rendija y sentir el aire golpear su rostro, que la luz cegara sus ojos.


Escuchó ruidos, unos pasitos presurosos que bajaban la escalera, se arrastró a la esquina más oscura del cuarto y permaneció quieta bajando el sonido de su respiración, se concentró en el latido de su corazón y se cubrió la cara con las manos.


Un hombre de 1.80m de estatura, robusto, de pelo ralo negro, barba abundante y brazos fuertes; vestido de pantalones de cuero negro ajustados y un chaleco abierto, no llevaba playera y en el pecho se podía distinguir un alcón tatuado, en pleno vuelo, abrio la puerta de golpe, afuera no se veía más que las escaleras, el hombre llevaba una canasta con comida, algo de pan, leche, fruta y algunos dulces. Recorrio el cuarto con la mirada, no había lámpara y la única luz que entraba al cuarto provenía de aquella rendija de la ventana, al fin posó sus ojos en la niña que seguía en la esquina en posición fetal y cubriéndose toda la cara.


Se acercó despacio y colocó la canasta frente a ella, se quedó un rato mirándola, pero como siempre ella no destapó su cara. Se fue. El sonido de sus pasos se perdió al final de la escalera. El silencio volvió a reinar la habitación y ella se destapó el rostro, urgó en la canasta y devoró una dona de chocolate, tomo un poco de leche y mordisqueo una manzana.


Después se volvió a arrastras hacia la rendija de la ventana, hasta donde la cadena atada a su tobillo derecho se lo permitía. El cuarto estaba vacío a excepción de una cama de tablas sin colchón, con un par de cobijas encima, una pequeña muñeca de pelo trenzado y rubio a la cual le habían sacado los ojos y la boca estaba tachoneada, no tenía piernas ni vestido. Era el retrato inerte de Alicia; ella misma le había trenzado el pelo y cortado las piernas, le había tachado la boca y desgarrado el vestido.


Un símbolo de su vida, no tenía piernas porque Alicia estaba atada con una cadena a ese piso, no tenía boca, porque Alicia estaba silenciada, enclaustrada en ese cuarto donde el único contacto con el mundo equivalía a esa rendija en la ventana así que tampoco podía tener ojos, Alicia no podía ver más que la luz del sol y la luna atravesando esa rendija.

Dubitación


-Y qué? De todos modos no va a cambiar, el punto es hasta cuando, por cuánto tiempo lo seguiré aceptando, así sin que me afecte, sin que me duela...o es que sí duele?


-Yo creo que tú sabes la respuesta, todas las respuestas, y estás muy cómoda en tu posición, tan cómoda que incluso has omitido el dolor que puedas sentir, lo apagas, lo ahogas en cuanto comienza a sacar la cabeza hacia la superficie.


-Quizá. El punto es que no lo voy a cambiar, no haré nada, no me importa lo que digas ni tú ni nadie. Y sí, es cierto, yo conozco las respuestas, más bien las preguntas surgen en base a su estupefacción, no ante mis dudas.


-Como quieras, de todos modos tú pagas los costos...


-Entonces porque sigues insistiendo. Tú lo has dicho, yo pago los cosotos.


-Bien


-Bien. Adiós.

Como cada noche se acercó lentamente a él, sabiendo que tendría que ir a la cama sola, tiernamente lo abrazó por la espalda y le besó el cuello, -buenas noches amor, ya me voy a acostar, vas a tardar mucho?-


-Ya casi termino, ahorita te alcanzo- Era la respuesta esperada, lo vuelve a besar y se retira al cuarto, se desnuda e intenta dormir, quizá esta vez el cansancio la venza o como casi siempre solo alcance el sueño cuando lo sienta entrar desnudo en la cama y se abrace a su cuerpo.

martes, 2 de junio de 2009

Al leerte

Esto de blogear es un mundo alterno, aqui emerge mi alterego y me sentía feliz sin que supieran de mí sabiendolo todo. Me gusta acceder a los blogs de la gente que me sigue o me comenta, así he encontrado historias hermosas, tristes, locas, atrevidas y excitantes.

Así, una madrugada estaba yo metida en la lectura de un blog nuevo, un perfecto desconocido, hasta que checando su archivo en las entradas antiguas me sentí aludida, fue como una puñalada en el hígado, de inmediato reconocí a la persona y me sentí triste pues realmente me habían gustado sus escritos, su estilo, incluso le había comentado en una de sus entradas, una historia que me parecio intrigante.

Pero el darme cuenta quien era, pero más que saber quien era, mejor dicho lo que sentía respecto a mi, lo que pensaba de mí, lo que deseaba para mí... me alteró, me sentí mal, mal por esa persona, mal por mí porque ahora ya no podía disfrutar de sus escritos libremente pues siempre estaria esa sombra.

Me puse a pensar en todos los fantasmas que traemos cargando, en todo lo que vamos arrastrando en la vida que contamina nuestras relaciones. Probablemente si yo no me hubiera percatado de quien era, continuaría dejándole comentarios en sus entradas y quizá con el tiempo nos volveríamos lectores asiduos de nuestros espacios; y en realidad, yo seguiré leyendolo de vez en cuando, pero no puedo decir lo mismo de esa persona.

Y vamos, es un medio y un espacio en donde ni siquiera tenemos que vernos las caras y no obstante, aún así nos evitamos. ¡Cuánta mierda! Así igual en la vida rutinaria, en el encuentro día a día, mandamos al demonio a personas que no conocemos, las juzgamos, las criticamos, nos burlamos de ellas y las herimos, y todo por nuestros fantasmas, por nuestros propios dolores, por nuestra incapacidad de aceptación, por nuestro orgullo, por mil basura que al final nos impide enriquecernos, llenarnos de esa plenitud que otorga la convivencia con distintas personas, el dar y el recibir lo que venga, la riqueza de sentimientos que te deja compartir tu experiencia, tu vida con alguien más.

Nunca he sido exclusionista, he tenido amigos cholos, darketos, ñoños, nerds, chic@s banda, hij@s de familia, algunos que se drogan, otros que jamás han bebido una cerveza, desde los más persignados hasta los más valemadristas, y así me gusta, porque cada uno tiene su esencia, porque cada uno tiene su historia fea y su historia bonita, porque de cada uno me llevo algo y ha enriquecido mi vida.

A veces me da miedo caer en ese lado de la vida, en donde sólo puedo aceptar relacionarme con los que se parezcan más a mí, entonces salgo a la calle en busca de gente nueva, me presento a un completo desconocido o simplemente busco a un alma solitaria y comienzo a compartir, ávida por que me cuente su vida, su historia...