Lo que dejo atrás

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miércoles, 4 de agosto de 2010

Palabras

- A veces se vive entre mentiras. A veces, uno mismo es la mentira...

Las palabras salieron de su boca frívolas, hirientes, sabiendo que salían como lanzas directo al pecho de quien las escucha.

Víctor sabía que había perdido la batalla en cuanto entró en la recámara y la vió contemplando su perfecto semblante en el espejo, inexpresiva, altiva, esperándole. En ese instante sintió una opresión en el pecho y quiso regresar por donde había entrado, pero el mismo sentimiento de derrota lo paralizó. Tratando de contener el temblor que recorrió su cuerpo avanzó lentamente con la cabeza mirando el piso y las manos entrelazadas en dirección opuesta a la de ella, no quería seguir viéndole el rostro a través del espejo cuando pronunciara las fatales palabras que intuía estaba a punto de escuchar.

- A veces se vive entre mentiras. A veces, uno mismo es la mentira... -comenzó diciendo, tenía una peculiar manera de avisar que la tormenta llegaba- tú vives entre mentiras y yo soy una de ellas, yo no tengo conflicto en ello, nací en un ambiente de apariencias y engaños, pero tú eres diferente y suele herirte muy inocentemente una simple sonrisa. Lo he pensado y no hay manera. Mi chofer está esperándote en la entrada, no te preocupes por tu equipaje, envía tu dirección y allí te llegará mañana a primera hora. 

Víctor no pronunció una palabra, tampoco levantó la vista del suelo, giró sobre sus pasos y abandonó la habitación. Al ir bajando la escalera intentó contener la respiración evitando ese perfume que ahora le dolía tanto como las palabras que hace unos instantes le tiraron al suelo y lo metieron en un bote de basura.
En la entrada, el chofer lo espera. Su apariencia es menos frívola que la de ella a pesar de ser sólo un sirviente al que nada debe importarle. También eso le duele a Víctor. Todo, cada paso que dio antes de entrar en la limosina le dolió como nada antes le había dolido. 

...a veces una sonrisa puede matar... a veces, cuando se ama aferrándose erróneamente a la nada, a lo efímero, a lo irreal, la sonrisa más pura y dulce que en un segundo antes pudo enamorar en el instante que sigue puede matar...

4 comentarios:

Desvanecerse dijo...

Las palabras también son caricias que se envuelven de melodías para evitar los gestos y cualquier malentendido.

Besotes

Eco dijo...

Es como el revés a la realidad de siempre.

Como a que Victor lo tomaron de putis...

Lo despecharon feo.


Me gustó, es la primera vez que siento que es impersonal, como un relato ajeno a tu persona. Felicidades

Kaban Oxlahun dijo...

Cuando las cosas han acabado no queda más que aceptarlo.
Si existe una luz, por más pequeña que sea, quizá se deba mantener la esperanza por un momento...

Esteban dijo...

Buen blog!
Saludos!!!