Lo que dejo atrás

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domingo, 1 de noviembre de 2009

La muerte de pingüino


Anoche aún creí escucharlo moviéndose, todavía su olor permanece en la habitación, se ha vuelto como una presencia invisible, que no obstante se percibe, se siente, se sabe que está allí...

Ese día mi primer movimiento en la mañana fue para verle, estaba allí en una esquina, algo triste, pero aún levantó las orejas al oír que me acercaba; quieto me miraba, le acaricie y lo tomé en mis brazos como cada mañana al despertar, lo sentí frágil, cansado, pero aún sus ojos me miraban atentos y se acurrucaba respondiendo a mis caricias.

No pasó mucho tiempo...volví a la cama y en ensoñaciones escuché que se movía, -que bien-pensé, ya se está recuperando; pero la realidad nos tenía una sorpresa...

Al levantarme de nuevo, ya con la intención de iniciar mi día, me acerqué de nuevo, quería llevarlo conmigo a la tienda y que me acompañara a preparar el desayuno, pero la escena que mis ojos vieron fue muy triste, pinguino yacía sobre un costado y con sus patitas estiradas, parecía dormir y levantó levemente la cabeza cuando me acerqué, pero no pudo levantarse, lo tomé en mis brazos y dije está muriendo.

Pasaron sólo minutos, minutos eternos y dolorosos, minutos tristes sabiendo y no queriendo aceptar que serían los últimos, lloré, lloré y lo miraba despidiéndome y guardando su imagen en mi recuerdo...mi pequeño pingüinito...mi bebe...nuestro hijo moría.

Por la noche lo enterramos, mi amor, su padre, cabo la tumba pequeñita y esa fue la última vez que lo toqué, aún su cuerpo estaba caliente...sigo triste. Le extraño.

Y sólo el recuerdo me quedó, pues no hay fotos, no hay rastro de que existió, pero su presencia sigue aquí...perdoname el no haber sabido cómo cuidarte...





PD.

Sabes hermano lo triste que estoy, se me ha hecho un duelo de trinos y sangre la voz. Se me ha hecho pedazos mi sueño mejor, se ha muerto mi niño, mi niño, mi niño, mi niño, hermano.

...

Yo le había hecho una blanca canción del amor entre una nube y un pez volador. Lo soñé corriendo abrigado en sudor, las mejillas llenas, las mejillas llenas de sol y dulzor.

...

Y estamos pensando, sería mejor, el marchar los tres, el marchar los tres, a quedarnos dos.

Juan Carlos Baglietto


4 comentarios:

Desvanecerse dijo...

Lo contínuo discurre sin la presencia, sobrando silencios por turbar y el instinto pierde el alma en su búsqueda.

Todo lo atenúa la ternura del recuerdo.

Besotes

suspiros dijo...

Desvanecerse: Siempre son tus palabras tan atinadas...a veces duelen, a veces son tan profundas...pero siempre son como una caricia. Gracias

HADALUNA dijo...

Las lágrimas me nublan la vista y no escribo lo que debería escribir, lo siento.

Besitos tristes.

ELWIMG dijo...

Su recuerdo perdurara en los sentimientos de tu vida, él siempre estará a tu lado...

Un beso enorme.