miércoles 24 de agosto de 2011

¿Por qué necesitamos sentir, tocar, mirar, oler? ¿Por qué no es consuelo el pensar que existe un cielo, una reencarnación, un fundirse con el universo o incluso una vida después de la vida?¿Por qué a veces es más dulce pensar en el vacío, en la nada?

¿Por qué se niega el cuerpo a olvidar un rostro, un cuerpo, un olor y un tacto específico? ¿Por qué no podemos armarnos de coraje, como cuando nos manda al diablo el novio, para desafanarnos de alguien cuando éste ha muerto? por qué duele de pronto todo, hasta la vida misma?

No es la ausencia, no es la soledad, no es el silencio, no es el hueco de la cama que ha quedado vacío, no es la hora de la comida ni los propios vicios de la relación,  ¿qués es eso que duele tanto? Es el amor, el amor perdido lo que está matando lento, suave, sutil...


3 comentarios:

Kaban dijo...

Todo duele cuando así queremos que sea, el dolor duele cuando lo dejamos doler...

El dolor se va cuando dejamos de aferarnos a él para sentirnos vivos, cuando vivimos en el presente y dejamos de revivir el pasado...

Nagâ dijo...

Es el apego al dolor, al sufrir, lo que mata. No el amor, aunque no esté presente.

Si insistes en agarrar un alambre de púas que está amarrado a una camioneta en marcha, no es el alambre ni la camioneta lo que te daña: Es el apego y la insistencia de no abrir las manos.

Mistral dijo...

El dolor es necesario para valorar los momentos felices que la vida nos regala. Aunque reconozco que escasean!!

Un placer leerte

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