Lo que dejo atrás

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domingo, 20 de marzo de 2016

El temible hombre de las nieves





Siempre evitando sentir, eres una especie de paradoja de mi reflejo, pues aunque frío como un témpano, has logrado deshielar mi alma, quitando hasta el último rastro de escarcha de mi piel con tan solo un destello de tu mirada almendrada.

Es a través del cuerpo (sólo a través de él) que te permites expresar (o quizá se te escapa) algo de sensibilidad. La tibieza de tus manos y esa manera tan suave de rozar mi piel, perturba, pues acostumbrada estoy al corte tajante de tus palabras. Me sorprendo más al verme “manejando todo tranquilamente”, con una naturalidad y paciencia como si viera una película y ninguno de los personajes me atrapara de lleno, sin dejar por ello de ser interesante lo que veo.

Este “jugar con hielo” me asusta menos, esta entrega indiferente de trozos de piel entre dos extraños que en lo único que están de acuerdo es en el deseo de seguir siendo extraños, de no conocerse jamás. Prohibido no es tocarse, besarse, penetrarse –el cuerpo; no se hable ya de historias personales, de tristezas o alegrías cotidianas, no nos interesa.

Me preocupa más desvelar esos ojos tiernos, dulces y mudos; me llama más el calor de tu cuerpo desnudo sobre mi cama, me atrapa tu silencio y que huyas de mis besos; porque ¿qué es tu historia sino recuerdos? ¿Qué importancia tiene el no saber de ti sino tu nombre?
Si la vida  es puro instante, ¿no la poseo toda aquellas mañanas que al despertar sigues en mi cama? Si las palabras por cortas, frías e ineficientes no pueden decir lo que hay y lo que falta, y en cambio nuestros cuerpos al fundirse rompen toda barrera y ya no existe el límite, la materia se evapora al abrazarse nuestras almas en un diálogo profundo y secreto.

El cuerpo no existe y sin embargo es a través de él que me hablas y te entiendo, sólo entonces nos entregamos ‘ese algo’ que aún no puede ser nombrado y esa entrega se hace sublime. Así que no, no me interesa escuchar aquello que has decidido guardar en el silencio, no quiero saber de tu vida si la tengo a ratos y por entero.




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