Lo que dejo atrás

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martes, 9 de junio de 2009

Número equivocado

Cada tarde, cuando sonaba el teléfono de casa y mamá contestaba, Neli se quedaba mirándola atenta a sus respuestas, pero hacía dos semanas ya que sólo decía bueno?, se quedaba unos segundos pegada al auricular y luego colgaba. -Número equivocado... es el mudo de nuevo... yo creo que habla alguno de tus tíos de USA y no entra bien la llamada... Siempre había una excusa, siempre era número equivocado cuando ella contestaba y era el mudo cuando contestaba papá.
Neli sólo observaba, la veía día a día a los ojos y ella no podía mantenerle la mirada y cuando lo hacía era una mirada fría, vacía, indiferente, no la mirada que se espera de una madre hacia su hija.
Después de cada llamada mamá tenía que ir al mercado, o recordaba que había olvidado recoger "algo" en algún lugar, así que salía apresuradamente de casa. Entonces Neli corría al último piso de su alta casa, y observaba...mamá iba en la dirección equivocada, ¿acaso había olvidado que el mercado quedaba a la derecha y no a la izquierda? Neli suspiraba triste y volvía a bajar, checaba la hora en su reloj de mano y esperaba a que ella regresara.
Papá comenzó a dudar de Neli, esas llamadas anónimas, ese mudo del otro lado del teléfono tenía que estarla buscando a ella, si no a quién más? Neli era la única que gustaba de encontrar problemas, de enroscarse con chicos desconocidos en relaciones extrañas como esas que inician con un número equivocado.
Se puso a recordar el primer amigo telefónico que tuvo, ahora ya no recuerda su nombre, un completo desconocido que quizá le triplicaba la edad, tenía una voz sensual y una charla amena, jamás lo conoció al parecer era de otra ciudad. Ciertamente papá tenía motivos para sospechar de ella.
Pero esta vez Neli era inocente, aunque sospechando la verdad llegó a desear ser culpable. Todo se derrumbó por su propio peso, el teléfono pasó a ser un terrible aparato de tortura psicológica. Cada una de las hermanas de Neli tenía que contestar ese teléfono frente a papá, hasta descubrir a quien buscaba ese hombre (papá daba por hecho que tenía que ser hombre), mala suerte, la voz decidio responder con Neli.
-¿Está tu mamá?
Palabras fatales... la voz del otro lado si era masculina, una voz delicada aquella que corresponde a un hombre amanerado o demasiado vanidoso, metrosexual dirían ahora. ¿Qué debía hacer Neli? El mudo ya no lo era, tenía voz y buscaba a su madre, mientras toda la familia la observaba esperado... deseando que dijera una vez más:
-Nadie contesta papi...de nuevo es el mudo...
Así que lo dijo, lo dijo viendo a su mamá de frente, diciéndole con los ojos llenos de tristeza: lo sé todo mamá, lo sé todo...

5 comentarios:

Eros dijo...

Perfecto relato, me ha encantado la historia y cómo está escrita.

Eco dijo...

Esos ginecólogos anónimos que ni tu tarjeta dan...


Así es la vida...

Habitaciones rojas, pensamientos negros dijo...

Conmovedora historia, pero segura en más de un caso deja de ser ficción para convertirse en una relidad...

Besos rojos,
HR.

Ideas Contradictorias dijo...

Interesante historia, probablemente en algunas ocasiones sea realidad....

aunque no lo queramos así...

Desvanecerse dijo...

La impertinencia es querer encontrar el padre entre la semilla y el árbol.
Besotes