Lo que dejo atrás

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miércoles, 9 de julio de 2014

Cojamos. Cojo tú y yo, muleta.



Quiero coger –Le dice ella. –Es a mí. Se sorprende él, casi se esconde bajo la banca del parque en el que están sentados.

No, no es a ti, es decir, no estás mal claro, pero eres mi amigo, ¿cuántos años llevamos, ocho? No, no es a ti. Pero quiero coger. Mira estoy llena; llena de desesperación, llena de tristeza, llena de enojo, llena de soledad, llena de melancolía, llena de nostalgia. En pocas palabras estoy llena de mierda, un montón de sentimientos de caca que me tienen mal.

-Vaya, pocas veces te he escuchado hablar así, jamás dejará de sorprenderme cómo puedes cambiar de un minuto a otro y que la conversación de un giro de 360°

Sonriendo, responde mirando sus pies que se columpian en  la banca sin tocar el piso. Nunca tocan el piso, es una mujer pequeña de firmes y rudas decisiones. Se queda así mirando mecerse sus pies, pensando y parece que nada la sacará de su ensueño.

-¿Qué pasa Estrellita, qué tienes?

-Es sólo que todo es banal, demasiado ligero en esta vida y a mí me pesa tanto. Cuando coges, así como lo digo, COGER, con letras rojas y vulgares adornando un pito de mierda pintado en una barda de barrio, todo se evapora temporalmente. Se queda el vacío y entonces hay que llenarse de nuevo. Porque cuando coges no hay nada, no hay amor, no hay soledad, no hay nostalgia, no hay melancolía, no hay tristeza, no hay desesperación…en pocas palabras no hay nada; pero al final eso de lo que estaba llena es absorbido por una enorme sensación de vacío y entonces tengo que recomenzar de nuevo, puedo volver a llenarme…ojalá pudiera llenarme de otras cosas menos cagantes.

-No sé qué decir, vamos, qué quieres oír, no quiero que mi amiga vaya y coja así como dices, para vaciarse… yo quiero verte feliz, saber que estás bien y si quieres tener sexo, ¡pues adelante! Pero por qué así tan feo, tan bajo, ¡coger! ¡Eso qué!

-¿Quieres coger?

-¡Noo! Es decir, sí… o sea, no, ¡Ay ya! ¿Ves lo que te digo? Jamás cogería contigo, tú me importas y no podría hacer eso, así sin que me importe porque yo sé que te afecta, que quizá conmigo no sería solo “coger” así como lo dices y entonces no te vaciarias, y buscarías llenarte de otras cosas que yo no podría dar. Eres mi amiga, lo hemos sido por más de 8 años, te quiero y te cuido, ¿recuerdas?

-Recuerdo. Cojamos pues…

Se abalanzó sobre sus labios, lo besó profunda y apasionadamente, se sentó en sus piernas, le lamió el cuello y mientras su sexo se ponía caliente pudo sentir que el miembro de él comenzaba a reaccionar. Él apenas respiraba, se quedó helado y sus manos posaban dos milímetros encima del aire que rodeaba las nalgas de ella…ella, ella se detuvo de golpe, le tomó el rostro con ambas manos, le miró fijamente a los ojos y sonriendo dijo: Gracias por no tocarme.

Sin más se levantó de encima, sonriente, muy sonriente le tomó la mano y comenzó a caminar rumbo a casa. No era necesario decir nada. A los cinco minutos reían y bromeaban como siempre, él hablaba de su novia, ella lo escuchaba atentamente y luego se echó a correr para que la persiguiera.




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