Desesperada entre mis sábanas al salir de una tibia ducha, mi mente lucha por vencer las ganas. Mis recuerdos viajan al pasado no tan remoto y recuerdan tus manos acariciando mi sexo.
Siiii, susurro, siii amor así. Ya no me detengo, mi mano se ha convertido en tu mano, llego una vez, pero tú sabes que quiero más. Me susurras al oído que tengo en el cajón un lindo juguete que me ayudará. Sin saber cómo, ya lo tengo en mis manos, sigo tocándome suavemente, lento, aumento el ritmo y me penetro con ese rico dildo que nos compramos. ¡Oh sí! Casi te siento tan real. Grito tu nombre, te pido más, termino de nuevo y sigues, no quieres detenerte, ¡OH AMOR! Estoy exahusta y feliz.

1 comentarios:
La memoria y la imaginación son las manos que manejan el deseo en soledad, en efecto.
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