martes 28 de junio de 2011

El mundo

Me dieron ganas de escribir una historia, algo así como de gente desconocida que en algún momento de sus días se topan por coincidencia y luego se vuelven desconocidos otra vez sin alterar para nada el universo del otro, sólo gente que sigue su rutina día a día y donde el mundo gira a su ritmo y a nadie le importe.

He tratado de imaginar un mundo así, donde una sonrisa o decir buenos días valga lo mismo que pasar al lado de alguien sin mirarlo siquiera, donde los intercambios y relaciones entre la gente se deba únicamente con el objetivo explícito de cubrir necesidades individuales específicas y nadie tenga la opción de sentirse verdaderamente útil o importante para alguien más, porque tampoco tendrá la opción de sentirse usado o manipulado. Todos giran hacia el mismo sentido y así lo aceptan.


En este mundo no hay amigos ni enemigos, sólo gente, individuos con pocas necesidades interactivas, gente que vive para sí mismo. Intenté imaginarme un mundo así y me di cuenta que no estaba tan lejos de la realidad así que ya no tuve historia que contar.


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