Lo que dejo atrás

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sábado, 22 de noviembre de 2008

Un sueño bajo el mar

Hoy en mi clase de ciencias naturales la maestra nos explicó lo importante que es el mar para que los seres humanos podamos sobrevivir, también nos dijo la gran diversidad de flora y fauna que existe debajo del mar. Se me hizo tan interesante y sorprendente que he decidido hacer un cuento sobre él.

Me recosté sobre mi cama, empecé a escribir, cuando un profundo sueño me invadió…
Desperté en un magnífico lugar, rodeado de azul, con diversas plantas; sin darme cuenta, estaba en el mar siendo un pez, me rodee de temor pues yo ¡no sabía nadar!, sentía que me ahogaba, no podía respirar. De repente empecé a tranquilizarme y pude nadar como tranquilamente, no terminaba de creerlo cuando empecé a contemplar lo hermoso que era el lugar, -no me lo había imaginado cuando la maestra nos dijo-.
Cuando iba avanzando me encontré un grupo de pececitas a gran velocidad u choqué con una de ellas, tan fuerte que fui a dar al lado más oscuro del mar. Desesperada, empecé a llorar y llorar, pues no podía salir; cuando de repente escuché una voz suave y tranquilizadora; era una magnífica pececita, con una larga boca, tan larga que parecía una espada.
Me dijo: -tranquila, yo te sacaré.
Me abrazó con una aleta y nadando salimos al azulado mar.
Hola le dije, ¿cómo te llamas? –hola, me llamo espinita y tú?
Yo me llamo bucita. Al decir mi nombre se escuchó una voz que llamaba a espinita. –hija, hija.
Es mamá, me tengo que ir, nos vemos.
Espera a dónde vas? –voy a casa, no es muy lejos de aquí, se llama zona luz. Ah¡ bueno, ojalá y nos veamos pronto.
Al irse me senté en una pequeña concha, pasó el tiempo y empezó a oscurecer, no había nada a mi alrededor. De pronto se escuchó un ruido. Fwww¡ Fwww¡ Fwww¡ brinqué y me caí, me escondí detrás de la concha, era un enorme pez gris y hacía un ruido muy feo.
Abrió su gran boca y de ahí salió un mini pez que me dijo: -princesita ¿te llevamos?, no tengas miedo somos busfinish. ¿Qué cosa? –ay princesita¡, llevamos a todos los peces a sus casas somos el transporte urbano.
Me dio risa y le dije que sí.
Me subí de un brinco al enorme busfinish¡. Señor pez una pregunta qué es este enorme animal? –es una ballena, la llamamos “señora ballena”. Wou¡ sus asientos eran su lengua la cual movía curvatoriamente, sentía que estaba en la feria, subiéndome a la roca. Fue muy divertido hasta que me preguntaron: -princesita ¿a dónde vas? Me sentí ajena al lugar pues no sabía a dónde ir, me sentí lejos de casa; cuando entonces recordé, que espinita me había dicho donde vivía. Señor pez lléveme a la zona luz. –claro que sí.
Durante el viaje observe por la pequeña ventanilla, eran sus orejas. Había castillos donde vivían tortugas pequeñitas color verde, y además había un circo¡ donde vi a un caballo de mar, muy lindo por cierto. Pero lo mejor fue que estuve tan cerca de los tiburones, uyy¡ me dio escalofríos.
-Llegamos princesita, aquí es.
Me despedí del señor pez y la señora ballena, la cual me respondió muy raro.
La ballena empezó a avanzar cuando recordé que no sabía exactamente donde vivía espinita, así que grité -¡señor pez espere! –sí, qué pasa? La verdad estoy perdida y busco a una amiga que se llama espinita creo que es un pez espada, usted sabe donde vive?
-Sí, vive en esa casa color azul, esa es zona luz. –Gracias, adiós.
Iré a ver a espinita? Y si no me acepta? Qué voy a hacer?
No importa, si me salvó, creo que podrá recibirme en su casa; además, tengo mucha hambre.
Toc, toc, toc, toc. -¿Quién? –Yo, yo. -¿Quién? –Ah¡ perdón soy bucita.
-Mamá, mamá, es mi amiga, la pececita que salvé, ábrele. ¡Hola! ¿Cómo me encontraste?
-La señora ballena me trajo. Ah¡ ella, es muy buena.
Ha, oye tengo sándwiches calientitos, quieres? –sí, claro, es mi comida favorita.
Toda la noche nos la pasamos comiendo ricos sándwich, jugando y cantando, pues su familia era muy unida y a la hora de la cena siempre organizaban un juego para dormir mejor, decían.
Cansada, me invitaron a quedarme y acepté. La cama era cómoda y muy calientita. Como estaba tan cansada, me quedé profundamente dormida, sin soñar nada. Al día siguiente me despertó un ruido que decía: levántate, levántate, hay que ir a la escuela.
Espinita me levantó y me dijo que iríamos a la escuela, su mamá preparó unos hot cake con lechita, parecía que estaba en casa rodeada de humanos, todo era tan igual. Su papá nos llevó sobre él, hacia la escuela, ésta era tan chistosa, pues era una nemonema, como en la película de nemo. Bueno entramos al salón rodeado de árboles era ¡un manjar! La maestra era un pez globo llamada Esperanza, que cada vez que la hacían enojar se inflaba.
De regreso a casa nos encontramos con una prima de espinita la cual era muy presumida por los llamativos colores que tenía, no me importó, pues si ella supiera sobre mi aventura se quedaría callada.
Al anochecer caí rendida y me quedé profundamente dormida, de pronto, como a la media noche, un olor penetrante y maloliente me despertó.
Desperté en un lugar oscuro, muy negro; no podía respirar y los ojos me ardían, asustada empecé a buscar a Espinita, no estaba por ninguna parte, ni en su cuarto ni en la cocina, tampoco su papá, hermano o mamá; desesperada lloraba y lloraba…
Me encontraba en medio de un olor fétido, sumergida en una pestilente agua negra. -¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? Un derramamiento de petróleo…causó la muerte de Espinita y acabó con la zona luz; y en su lugar…oh¡ sólo un mar contaminado, putrefacto y sin vida… ¡Desperté!...me sentí tan triste.
Al día siguiente le conté mi sueño a la maestra y a mis compañeros, lo terrible que había sucedido. En ese momento todos propusimos informar a la ciudadanía, a nuestros padres, abuelos, tíos y primos sobre todo esto y lo importante que es cuidar este pequeño mundo. Se me ha hecho algo difícil, pues los adultos no nos escuchan mucho a nosotros, los niños, pero aún así no me he rendido pues dentro de ese mundo pequeño se encuentra mi amiga: Espinita, la pececita espada.

Bucita

En tu honor, mi pequeña

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